Bien, bien

Crítica de “N.P.”, de Banana Yoshimoto

13518034_1632858687033754_1888166547_oLa ilustración, por Gemma Martínez, es una metáfora de la mortalidad de la literatura, reflejada en N.P.

Título: N.P.Autor: Banana Yoshimoto
Fecha de su composición: 1990 en japonés – Traducida al español en 1994
Edición: 1ª – 1994
Editorial: Trusquets Editores
Número de páginas: 192

-Aquí hay flores de cerezo –dijo.
Pensé que debía estar completamente ebrio, hablándome de las flores de cerezo en verano, pero, sin embargo, respondí:
-Sí, es verdad.

Banana Yoshimoto (Mahoko Yoshimoto) nace en Tokio en 1964. Amante de la naturaleza, siente especial atractivo por las hojas del banano. Este particular gusto, es lo que le ha otorgado el seudónimo con el que se la conoce en todo el mundo.

Fue su ópera prima, Kitchen (1988) con la que alcanzó un éxito inmediato. Con su primera obra, que escribió cuando era estudiante en la Universidad de Nihon, ganó dos premios literarios: Newcomer Writers Prize (1987) y Izumi Kyoka (1989). Otros títulos a tener en cuenta son Tsugumi (1994), La última amante de Hachiko (1999) o H.H (2001), que esperamos poder ofreceros en A Librería muy pronto.

El argumento de la breve novela de Yoshimoto es poderosamente atractivo, a pesar de la sencillez aparente de la narración. Takase se quitó la vida de forma prematura, después de escribir una recopilación de cuentos en inglés. Shoji, pareja sentimental de la protagonista de la obra, se suicida cuando se hallaba inmerso en la traducción del cuento número 98, titulado “N.P.”. A partir de entonces, en la vida de Kazami, aparecen los hijos del citado escritor, con los que la muchacha empieza a estrechar poderosos lazos sentimentales… al mismo tiempo que los fantasmas del suicido parecen rondarles muy de cerca.

Me han recomendado a Banana Yoshimoto con bastante insistencia, tras haber leído a Murakami. “N.P.” fue la primera de sus obras que llegó a mí, sin ninguna razón aparente, pero he de reconocer que lo ha hecho en un momento literario clave para mí. ¡Qué caprichosos son los libros! Saben exactamente cuando tienen que aparecer.

Es imposible vivir mucho tiempo con semejante mundo en la mente.

“N.P” está narrada con un fuerte peso de la protagonista, Kazami. En primera persona, siempre desde su subjetivo punto de vista, el mismo que compartirá con el lector a lo largo de toda la historia, se crea de inmediato un vínculo de cierto afecto hacia la joven que, por cierto, se dedica profesionalmente a la literatura.

El hilo argumental respeta la cronología temporal, pero lo hace de una forma peculiar. Dado que el pasado cobra gran importancia en el presente, los recuerdos de su novio fallecido Shoji, y ciertos regresos a sucesos pasados son habituales. De esta forma, en el día a día más trivial de Kazami, aparecen esos aullidos del pasado de forma negra. Ese temor al suicidio, y al cuento número 98, es clave durante todo el trascurso de la novela. Es como si Yoshimoto no pudiera permitir que su protagonista avanzase, teniendo todas esas grietas abiertas a sus espaldas.

Al tratarse de un narrador en primera persona, las reflexiones interiores de nuestra personaje principal son habituales. Sin embargo, donde recae la fuerza de la acción es en los diálogos. La mayor parte de ellos, aunque sencillos, albergan en sus interacciones los puntos claves de la vida de los personajes que habitan en estas páginas. De esta forma, la autora parece sentirse cómoda haciéndonos llegar la información por este medio. Resulta curiosa la forma en la que se fijan las diferentes personalidades con la manera de hablar de cada uno: muy marcada, muchísimo. Casi se puede distinguir el tono de su voz.

El título de N.P., que coincide con el del cuento 98, es un enigma en sí mismo, que no se llega a desvelar del todo. El significado de las siglas, que dan nombre a este libro, es la sombra de un secreto oscuro, bastante asentado en la ideología japonesa. Kazami, aunque parece haber superado el fallecimiento de Shoji, siente cierto temor cuando oye hablar del terrible cuento 98, del que guarda una copia en casa. Se dejan entrever ciertos tintes de terror, aunque la emotividad se exhibe un tanto fría a pesar de lo intensos que pueden llegar a ser los hechos que se narran.

En mi sueño yo lloraba. (…) ¿Lloraba porque estaba triste? ¿Lloraba, tal vez, al sentirme liberada de mi tristeza?

Tres relaciones claves forman parte de la novela: Otohiko y Saki, los hijos de Takase; y Sui, hermana de Otohiko. Kazami se convierte, sin remedio, en una especie de apoyo, de hilo conductor entre los tres, mantenido cierta cordura en un estado que roza la locura. Es algo así como un marinero al timón de unas vidas que se desmoronan de forma esperpéntica y extraña.

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Asimismo, los temas centrales, además de la clara obsesión por la literatura, son el suicidio (la muerte), el incesto y el lesbianismo. Tales temas aparecen con una naturalidad abrumadora, haciendo pensar que el suicidio es la forma habitual de terminar con la vida. También es interesante la manera en la que Yoshimoto maneja a los personajes en su rutina y los extrae de ella, como sucede durante las noches de libertad o los meses de verano, en los que se produce una desdoblación de la realidad.

Kazami, a pesar de ser la clara protagonista, es en realidad el personaje menos fundamental para el desarrollo de la historia. Othiko y Saki se convierten en buenos amigos de ella y, con ambos, se sobrepasa en varias ocasiones el límite de la amistad y el amor. Sin embargo, el personaje secundario clave es sin lugar a dudas Sui. Sui es la hermana de Othiko con el que, además, mantiene una compleja relación sentimental. La muchacha vive obsesionada con el relato 98, y con el misterio que lo rodea. Al mismo tiempo, llega a obsesionarse con la propia Kazami, que se encuentra en un punto indeterminado entre sentir una atracción viva por ella y un pánico absoluto.

Reside un juego de intereses entre los cuatro personajes, la fuerza del libro, donde a través de su aparente sencillez, se muestra un complejo desarrollo de las personalidades, de los roles y de las funciones que desempeñan. Esto hace que la autora juegue casi de forma tramposa con el lector, como si nunca le permitiera poder descubrir qué va a a ocurrir a continuación.

Sostenle una pistola en la sien a un vagabundo medio congelado y, a pesar de su situación desesperada, te suplicará que le dejes vivir.

“N.P.” es una novela a tener en cuenta, de una calidad subrayable pero, sobre todo, muy original y diferente. Bebe, como he dicho, de la cultura puramente japonesa y su espíritu recuerda a Murakami. Su lectura es sencilla, pero muy enriquecedora y absorbente. Además, se trata de un libro difícil de olvidar, a pesar de su brevedad.

Así, en términos generales, recomendable para aquellos que quieran descubrir algo nuevo y diferente. Eso sí, con la mente abierta (y eso que hablamos de un libro escrito en el año 1990, curiosamente el mismo en el que yo nací) y con ganas de empaparse de una nueva forma de comprender la psicología y cultura humanas. O no tan humanas.

Valoración: Bien, bien.

Adquiere aquí “N.P.”

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