Excelente

Crítica a “Todas las horas mueren”, de Miriam Beizana

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Objeto 1: Ilustración de Gemma Martínez que muestra cuatro escenas conectadas entre sí por temática pero no por época y que son símbolo de la disparidad temporal (enlazada en su fondo conceptual) que ésta presenta.

Título: Todas las horas mueren
Autor: Miriam Beizana Vigo
Género: Ensayo
Fecha de composición original: Julio de 2016
Edición: Primera edición digital
Editorial: Autopublicada
Número de páginas: 154

“El tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic-tac que todos, todos llevamos dentro. Como una maldición hiriente, que nos desangra poco a poco, que va abriendo nuestras heridas, brotando de ella segundos, minutos, horas de vida. Presente en cada acción de nuestra vida, que llamamos cotidiana, es el tufillo constante que sufrimos por el simple y mero hecho de existir. Nos creemos grandes y no somos ni tan siquiera cucarachas.
Cucarachas, cucarachas”.

Miriam Beizana Vigo (A Coruña, 20 de agosto de 1990) es una jovencísima escritora independiente que ya nos deleitó hace aproximadamente un año con su obra Marafariña y después con su obra Tino Casal: Tal Como Fue (en colaboración con Pep Navarro). Ahora nos trae su segundo trabajo autopublicado: Todas las horas mueren, un peldaño más en su destacada producción literaria. Podéis leer mi modesta crítica de Marafariña aquí.

Miriam ha demostrado en sus letras un atrevimiento único que incluso podríamos tachar de descaro –si se me permite decirlo– absolutamente necesario cuando se quieren romper los esquemas establecidos. Su literatura es valiente, suave, distinta, sensible, bella y trabajada. Sus temas son poderosos, valientes, reales y necesarios. La joven autora gallega logra crear en sus obras una atmósfera tan personal y a la vez tan mágica que leerla siempre supone un descubrimiento para el lector, que se deja envolver por su prosa lírica y se siente identificado en los temas que ésta enmarca.

Desde pequeña, Miriam se mostró como una lectora ávida y que siempre deseaba más. En sus libros encontraba carencias personales que le hacían sanar sus heridas más profundas… Y que le hacían plantearse si ella algún día sería capaz de lograr algo así. Y aquí está: influida por su miedo, por su dolor y su tristeza y al mismo tiempo por su alegría, su amor, su coraje y su felicidad, encerró sus sensaciones más reales en rincones de su yo para después liberarlas en forma de excelentes historias que hoy tenemos la suerte de leer.

Entre el arte literario que le inspiró para seguir siempre hacia adelante con sus objetivos encontramos a Rosa Montero, a Ayn Rand con La Rebelión de Atlas –dónde encontró maravillosas construcciones metafóricas–, a Milan Kundera y a Virginia Woolf –ambos despertaron la sensibilidad oculta de Miriam. No obstante, la autora independiente destaca por encima de todo su obra favorita: Tomates verdes fritos de Fannie Flagg. Podéis leer la crítica de Miriam a esta última obra aquí.

La acción principal de Todas las horas mueren sucede en un pueblo llamado Fontiña, concretamente en el famoso Café de su protagonista, la anciana Olivia Ochoa, quien ha logrado alzar su local y consagrarlo como algo eterno para la villa. En él, las tazas siempre están llenas de café y en las estanterías se encuentra una muy interesante colección de libros a la que los clientes tienen total acceso. Todas las horas mueren es, para los que habéis leido Marafariña, la novela que Estefanía, la madre de Olga, dejó inacabada y que, más tarde, su hija terminó. Olivia Ochoa es a la vez la escritora ficticia de Marafariña. Una sutil forma de conectar sus creaciones que me tiene maravillado y que espero seguir viendo en un futuro.

No obstante, tras veinte años abriendo religiosamente su Café sin fallar un solo día, Olivia Ochoa no encuentra motivos suficientes para seguir haciéndolo. La muerte ronda y su miedo por ella se engrandece a la vez que merma su espíritu. Una deliciosa casualidad –o quizá no– hace aparecer a Dorotea en su vida, como antes apareció Laura, como si de sus más íntimos deseos invocase una musa necesaria que la hará seguir queriendo respirar.

“No soportaba esa debilidad, no soportaba no poder mantener la entereza que la caracterizaba cuando se encontraba en soledad, cuando nadie la veía, cuando contemplaba su cuerpo arrugado, maltrecho, caído a causa de los años que arrastraba tras de sí”.

Todas las horas mueren llegó a mí de un modo dulce. Habiendo seguido a su autora desde su época más temprana y siendo mi compañera de crítica literaria así como una inspiración para mí, me vi deleitado de volver a sumergirme en sus letras, a redescubrir su esencia. Y así fue, pero con un matiz: Todas las horas mueren no supone solo una continuación del estilo de Miriam, sino que supone un contraste –ya que fue escrita a la vez que Marafariña– muy conseguido.

Una narradora omnisciente nos introduce sucesos temporalmente dispersos, pero que están conectados entre sí. El presente, el pasado y el futuro se entrelazan de un modo muy natural en esta novela distinta, llena de lírica y que es a la vez una construcción ensayística.

Debido a su marcado carácter personal, y recordando el carácter autobiográfico de su ópera prima, Marafariña, podemos etiquetar esta creación como su némesis, como el recipiente vacío que Miriam llenó de sus lágrimas, de su frustración y de su nada. Todas las horas mueren es una obra distinta que reflexiona con constancia sobre la muerte y sobre la recurrente incógnita que supone el hecho de estar vivos.

Sus personajes son humanos, son enteramente seres vivos y casi tangibles y son, a la vez, expertos en trasladarnos su dolor. Casi podría decirse que cada capítulo que avanzamos en Todas las horas mueren nos hiere, pero lo hace de una forma dulce y poética. La segunda creación de la autora gallega es el inevitable complemento a la gran creación que supuso Marafariña, su clásico instantáneo.

“Se trataba de un ejemplar con la cubierta de color verde. Recreaba un bosque. El título, llamativo, rezaba: Marafariña –Léelo.”

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Objeto 2: Portada oficial de la primera edición digital de Todas las horas mueren

La última obra de Miriam Beizana plasma el dolor de una realidad ficticia pero que se nos antoja absolutamente real. El realismo, el costumbrismo y el sentimentalismo que define en sus líneas tiene marcadas e indiscutibles influencias que ya hemos mencionado. Un ejemplo es su modo mágico de describir el día a día, que de un modo parcial me ha recordado al gran maestro Cortázar en su obra Ceremonias.

Todas las horas mueren está escrita con la tinta del corazón y se encuentra marcada por la oscura experiencia interior que todos vivimos: el miedo a la muerte. No obstante, Miriam también deja latente el miedo hacia la propia creación, la duda ante la voluntad de crear y la exagerada entelequia que supone agarrar una pluma para dar vida escrita a tus ideas más profundas, a tus verdades más negras. La frustración del escritor ante la hoja en blanco. La muerte como vía de escape. La falta de inspiración contrastada, identificada, trasladada al mismo nivel que la propia muerte. La belleza del ocaso.

“Y ella, ¿qué iba a hacer? ¿Se quedaría en Fontiña, dejándose arrastrar por esa realidad que de pronto se había plantado enfrente de ella misma sin hacerse preguntas, sin cuestionarse qué estaba haciendo allí, a donde esperaba llegar? No tenía muchas opciones. O bien continuaba trabajando para Olivia Ochoa o bien mañana mismo se iba para regresar a casa. Pero las quemaduras de sus manos todavía dolían”.

Podría releer Todas las horas mueren e ir página por página; párrafo por párrafo; palabra por palabra comentando sus matices y sus influencias, su estilo y su razón. Pero no quiero teneros días leyendo una crítica. No obstante, me guardo esa idea para un futuro en el que tenga más tiempo… Y en el que realizar un análisis de las obras de Miriam por fin no me haga sentirme que me quedo corto. Os recomendaría durante horas su creación. Leedla a ella mejor y reflexionad… Es excelente.

Si tienes interés en descubrir obras nuevas con las que sentirte identificado, si quieres filtrar tu dolor a través de la literatura, si quieres aumentar tus conocimientos literarios y guardar entre tus tesoros uno de gran valor, entra al Café de Fontiña.

Si queréis conocer más a Miriam, podéis leer una interesante entrevista que le realicé aquí.

También os recomiendo una interesante auto-entrevista que publicó en su blog hace unos días. Una interesante e innovadora forma textual que os recomiendo encarecidamente. Podéis leerla haciendo click aquí.

Valoración: Excelente

Adquiere aquí Todas las horas mueren, obra con la que Miriam participa en el Concurso Indie de Amazon 2016.

2 thoughts on “Crítica a “Todas las horas mueren”, de Miriam Beizana”

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