Aprobado

Crítica a “Armado de impaciencia”, de Antonio Heras

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Ilustración por Gemma Martínez

Título: Armando de Impaciencia
Autor: Antonio Heras
Género: Relatos
Fecha de su composición: Octubre 2014
Edición: 1ª – Digital
Editorial: Luhu Editorial
Número de páginas: 200

Busco dentro de mí algo de rebeldía, de rabia, de asco siquiera, que me ayude a escapar, a romper las raíces, descarrilar este vagón y estrellarme, al fin, contra una vida propia.

Antonio Heras nace en Jaén en 1979. Su primer relato, recuerda, tenía como protagonista a un gato montés (su animal favorito) que escribió en el colegio. Pero, con el paso de los años, su afán de creación fue creciendo. Llegaron las novelas de misterio, de amor descarnado y, por fin, la genialidad y la belleza.

De esta forma su creación literaria es una mezcla de Brönte, Jean Genet y Dennis Cooper. Estas influencias crean un curioso batido de letras: el sexo salvaje, más la ultraviolencia física y emocional, que han marcado con garra los relatos de los que se ocupa esta crítica.

En octubre de 2014 publica la colección de relatos “Armando de Impaciencia”, con el que el escritor ganó el I Certamen de Literatura Queer de Luhu Editorial.

Tengo que agradecer a Cristina Valero, agente editorial de Luhu, haber confiado en nosotros para facilitarnos su catálogo disponible a fin de que hablásemos de aquellos libros que más nos hubiesen llamado la atención. Así que “Armado de impaciencia” fue uno de los elegidos… y a ello vamos.

Once relatos componen este libro de historias que, bien, podríamos definir en uno solo. Dado que tanto en narrador como la estructuras son similares y responden a patrones comunes. El narrador variará en algunos relatos de la primera a la tercera persona, siempre en voz del protagonista masculino que participa activamente con sus pensamientos. Aunque este personaje principal tiene un rol y unas características propias en cada una de las historias, lo cierto es que en cada uno de estos relatos simula ser la misma voz. Tal vez esto es debido a que el escritor se identifica poderosamente con él, o al menos esta es la impresión que da.

Que es el animal más bello, perfecto, adorable. Que viví cinco años en castidad con la sola ayuda del vídeo de su final de barras asimétricas de Sydney. Que sólo pronunciar su nombre me produce más placer que todos los besos de amor que di y recibí antes de él.
(supongo que te habrás hecho una idea)

Dentro de esta tradición elocuente, cabe destacar el primer relato que tiene una sintaxis libre, escrito sin mayúsculas y de manera bastante caótica. Resulta curioso que sea esta arriesgada e intransigente creación la elegida para inaugurar el libro… lo cierto es que debido a tal cosa, he estado apunto de abandonar la lectura. ¡Cuidado con estos experimentos! No me ha convencido en absoluto.

El resto he de decir, que tiene una calidad literaria bastante honorable y argumentos variopintos, siempre enfocados al tema del amor homosexual. De hecho, parece una obra bastante enfocada estrictamente al público gay lo que puede convertirse en un arma de doble filo. No considero que la etiqueta LGTB tenga que ser algo especifico de un colectivo (colectivo, que nomenclatura más terrible) en concreto.

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Así pues, Armado de impaciencia, avanza entre protagonistas marcados por un estigma en común que, de una manera o de otra, recuerda a ese amor prohibido o plagado de dificultades. Pero por encima del amor está el sexo en diferentes prácticas, sin tabúes, sin condecoraciones y sin eufemismos. Es clave en cada uno de los once relatos, alguna maneras como algo hermoso, casi sagrado, y otras como algo  más animal, más salvaje. Realista en ambos casos, puede ser, dependiendo desde donde se mire.

Como ya he mencionado, el protagonista es siempre un personaje masculino que cambia de nombre (aunque estos se repiten en algunas de las composiciones) y de situaciones. Por ilustrar esta variedad (¿esperpéntica? algo parecido).

Cerré el pestillo y traté de recuperar el ritmo normal de mi respiración, pero los objetos, las formas, las cuatro dimensiones y todo su contenido danzaban ante mis ojos, mis sentidos se habían dislocado

Uno de nuestros chicos trabaja para la televisión viendo programas basura y todas las mañanas baja al McDonald’s a desayunar con su compañera Laura, donde filtrea con uno de los empleados de forma descarada. Otro estará entregado a la vida religiosa, donde con los años despertará su deseo sexual. Y, también, encontramos a un chico fuera de su país que, mientras espera a que se arreglen unos trámites para regresar a casa, tiene una serie de encuentros con, nada menos, que Iker Casillas.

Puedo concluir, y cualquiera que lea esta crítica imagino que también, que se trata de una antología que se sale de lo que estamos acostumbrados a leer, muy alternativo y con mucha personalidad. Interesante el trabajo que aquí presenta Antonio Heras, una apuesta de la Editorial Luhu por la literatura independiente. Fuera de esto, su lectura resulta un poco monótona por la poca variedad del personaje principal de cada relato, muy común con el anterior. Otro punto flojo es que algunas de estas composiciones no encuentran un final del todo satisfactorio, como es necesario en este tipo de trabajos.

Pero estoy segura de que Heras tiene mucho frescor que aportar, todavía, a la literatura conocida. Le deseamos mucha suerte.

Valoración: Aprobado 

Aquiere “Armando de impaciencia” aquí

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