Sí, recomendable

Crítica a “Rebelión 20.06.2019”, de Javier Miró

rebelion

Título: Rebelión 20.06.19
Autor: Javier Miró
Género: Ciencia ficción
Fecha de su composición: 2014
Edición: 1ª – Digital
Editorial: Triskel Ediciones
Número de páginas: 544 páginas

—Desde ahora hasta el día en que logremos la victoria, eres parte de mi compañía. Así que si la muerte pregunta por ti, dile que hable conmigo primero. Chicos, dadle la bienvenida al Mono.

Javier Miró nació en Sevilla, el día de Reyes de 1981. Fue en esta ciudad donde pasó la mayor parte de su niñez y adolescencia, empapándose de la literatura fantástica de referencia, alimentando así una imaginación y un afán de superación que no tenía horizontes que lo delimitasen. Con el mundo de El señor de los anillos, el niño empezó a llenar cuadernos de historias que no salieron a la luz.

Estudió Historia en la Universidad, lo que supuso para él un crecimiento personal, profesional y creativo. Siguió formándose de una manera diferente a la que obtiene en las aulas y en los libros: viajar. Abrió sus fronteras a otros mundos que lo esperaban más allá de Sevilla y de los libros.

En 2012, armándose de valentía, se mudó a Australia donde su musa terminó por nacer al completo. Durante su estancia en el país soberano de Oceanía, publicó la que sería su primera novela, la misma que nos ocupa esta crítica: Rebelión 20.06.19.

En la actualidad, vive en Madrid.

Javier Miró es un escritor dedicado plenamente al mundo de las letras, conocido por su papel de crítico literario en el portal Libros Prohibidos, es también el creador del portal de asesoramiento editorial Autorquía. En 2016, junto con el resto del equipo, publica El Manual de Autopublicación

Sus influencias literarias, a parte del ya citado Tolkien, son autores tan destacados y reconocidos como Hesse, Vargas Llorsa, Orwel, Borges, Bradbury y Márquez.

La policía volvió a pedir la disolución de la manifestación, pero ésta era ya una criatura ingobernable

 2024, Madrid ofrece una imagen muy diferente a la que conocemos: la capital ha sido devastada, un cúmulo de ruinas ha sustituido los gloriosos edificios, el tráfico y los monumentos. Los ciudadanos se han convertido en supervivientes. La crueldad asola fuera de los refugios, el ser humano explotando su lado más salvaje sin comida, sin agua, sin medios. La Rebelión pinta lo que queda de las calles: es el gobierno que lo inunda todo.

Álex el Mono ha sido condenado a muerte, traicionado por los suyos. Mientras espera el inevitable desenlace, se van sucediendo entre la realidad e irrealidad los recuerdos crudos que soporta en su torturado cuerpo…  Cuando él también sobrevivía ahí fuera, junto a su inseparable Kalashnikov, convertido en uno de los hijos de la Rebelión.

Si bien es cierto que he relegado mis lecturas más enfocadas a la Ciencia Ficción a un segundo plano (más que nada porque resulta complicado encontrar letras de calidad en este género, que por falta de interés real), siempre me he sentido poderosamente atraída por este tipo de novela que van más allá de lo conocido, aquellas que se atreven a especular con un presente alternativo o con un hipotético futuro.

Rebelión me ha recordado a Mente, de Fernando Maremar, aunque en el sentido estricto no tengan demasiado que ver. Me refiero a la temática, al desarrollo y a la originalidad, al nuevo mundo que nos regalan. Es imposible no recomendar con insistencia ambas obras una vez se han descubierto.

Rebelión 20.06.19 parecía encajar en el perfil del plato literario de uno de mis gustos predilectos. Y, además, lo que podía conocer de la trayectoria de Javier Miró, así cómo su destreza en el ámbito de la crítica y su criterio a la hora de valorar las obras literarias, me creaba cierta confianza de que era muy probable que encontrase algo que me llamase la atención y que aportase algo nuevo. Una lectura fiable, para ser exactos. Es una de estas novelas que me alegro de haber encontrado, por motivos que os desvelo a continuación.

Le rajan la camiseta y los pantalones sin quitarle las esposas. Al poco está desnudo y boca abajo. Sus desesperados movimientos por liberarse resultan ahora más patéticos que nunca

Javier Miró tiene una buena forma de contar la historia que abraza en su tórax, la carcasa que rodea el corazón del argumento, un tanto secundario me atrevería a decir. Conocemos los sucesos a través de Álex, absoluto protagonista, sobre el que recae el peso, el atractivo y el potencial de la novela. Y, con semejante presión sobre sus escuálidos hombros, era necesario que se tratara de un personaje (personaje siempre es un término frío para referirse a las almas que habitan en los libros) bien estructurado, poderoso y sin flaquezas. El narrador es una unión curiosa entre el Mono, sus recuerdos, su subconsciente y el presente. Una manera amplia de acercarnos a las devastadas calles de Madrid.

La estructura, como comentaba brevemente en la sinopsis, es compleja y se encuentra enriquecida de matices. No sigue una cronología estrictamente lineal, pero tampoco obedece ningún otro recurso novelesco de manera pura. Se acerca bastante a la retrospectiva (in media res): en un punto del libro somos conocedores de que Álex se encuentra prisionero, torturado y condenado a muerte, por lo tanto todos los sucesos anteriores nos están llegando a sabiendas de cuál será el destino del muchacho.

Estos flash-back se refieren en ocasiones a su infancia, a momentos tibios y casi inocentes, donde la guerra existía solo en las películas o en países lejanos, cuando Álex vivía con sus padres y con su hermana, y la anodina rutina no era valorada lo suficiente. También viajamos a esas marrones y grises calles y avenidas de un Madrid que, en realidad, ya no es Madrid, mientras el Mono, intrépido, valiente y salvaje, sobrevive, saliendo airoso de múltiples situaciones. Y regresamos a esa maldita celda una vez más, donde la libertad es solo un elemento fantástico que no recuperará.

Álex no pudo evitar sacar el cuchillo y raspar allí mismo la leyenda: Rebelión 20/06/19.

El título que da nombre a la novela nos puede dejar adivinar lo que nos encontraremos. Ya en el capítulo inicial, el personaje con el que arrancan los hechos, Ángel, se topará con una pintada tosca que reza Rebelión 20.06.19. Una palabra conocida y una fecha del pasado. El lector se adentrará en esas letras grabadas en la pared, con un significado que abarca muchísimo más de lo que puede parecer a simple vista, mucho más de lo que se puede llegar a discernir. Ni una filosofía, ni una mentalidad política, ni un grito de libertad. Es un significado nuevo de la existencia, uno que reclama lo arrebatado que jamás podrá recuperarse, cuando se camina sobre cadáveres y cuando alrededor tan solo se divisa muerte y enfermedad.

Álex ha perdido a sus padres y a su hermana pequeña. Su familia son otros desertores solitarios como él, en los que a duras penas puede confiar. Se ha convertido en hombre pese a su joven edad, tal vez salvaje, tal vez con menos humanidad cada día que pasa. Y armado con su mejor amiga entre las manos, recorre su mundo conocido con el ceño fruncido y sus sentidos alerta. Comer y protegerse, el sexo de vez en cuando, y el alcohol, son las máximas de su rutina. Álex el Mono ha obtenido fama entre los suyos y entre el enemigo, poco a poco se labra una reputación. Es diferente, sobresale sobre la masa de rebeldes y otros guerreros urbanos. Ha burlado la muerte casi con sorna. Nada puede detener su camino, si éste se dirigiese a alguna parte.

Pero la traición en los tiempos del caos es tan común como cada amanecer, y sus cimientos se tambalean, su vida se desmorona demasiadas veces ante sus ojos. El dolor y el horror aparecen, como una melodía horripilante que, en ocasiones, le arrebata esa energía y esa fortaleza. No es Javier Miró escéptico en hacernos llegar esa crueldad humana, los tratos más atroces, las torturas más detalladas, la prefación de una sociedad que muere. Parece regocijarse, con sumo acierto, en las maldades que el ser humano es capaz de cometer. Apenas hay tregua… pero la hay.

La chica cae liviana a su lado, casi sin levantar el polvo que se acumula bajo ellos. Le ayuda a levantarse haciendo caso omiso a sus quejidos y lo conduce al interior del apartamento. A salvo, tal vez.

La Dedos, la Gata, Aury es uno de los personajes femeninos a destacar. Uno de los escarceos de Álex que, para su pesar, le atrae demasiado. Y cualquier distracción es peligrosa. La feroz, escurridiza y peculiar Aury se convierte en una excusa para mostrarnos a un muchacho diferente, carcomido por la ternura, que solo había despertado con anterioridad cuando recordaba a su hermana. Así, casi, podemos recordar que se trata de alguien humano, de carne y hueso, con su corazón y sus debilidades.

Pero no se trata de un romance tópico, de hecho hay pocas cosas previsibles en Rebelión y lo que comparten Álex y la Gata no lo es. Es, más bien, algo necesario, un poco de luz (la luz que siempre trae sombra) a tanta oscuridad y desesperanza. Uno de los matices que yo más he disfrutado de la novela.

Y no, no hay florituras. El lenguaje empleado en los diálogos, que se solapan con la narración, está plagado de palabrotas y otras palabras malsonantes. La fiereza de esa expresividad, que el hambre y el agotamiento denota. No hay poesía en las conversaciones. O sí la hay, pero de un modo diferente. Es un punto fuerte de Miró, aunque todo parece un punto fuerte en el escritor Sevillano.

Dos lágrimas llueven sobre Santateresa

Así, en términos generales, nos encontramos ante una novela poderosa, con un gran potencial, de sobresaliente calidad narrativa, de personajes bien estructurados. Una de estas obras literarias en las que se puede palpar el vínculo de unión entre escritor y ficción (su ficción), y el cariño y el mimo depositado en un trabajo digno a tener en cuenta.

En los tiempos de la literatura independiente, a veces resulta complicado encontrar diamantes bajo la tierra del río, demasiado caudaloso. Es todo un privilegio, de vez en cuando, tener la suerte de toparse con una de estas piedras preciosas.

Valoración: Sí, recomendable

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4 thoughts on “Crítica a “Rebelión 20.06.2019”, de Javier Miró”

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