Sí, recomendable

Crítica a “Ángeles de granito”, de Esteban Navarro

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Objeto 1: Ilustración por Gemma Martínez.

Título: Ángeles de granito
Autor: Esteban Navarro
Género: Ficción religiosa
Fecha de su composición: Julio 2016
Edición: 1ª – Digital
Editorial: Autopublicación
Número de páginas: 246

Dijeron que tuvieran fe, que la fe es lo postrero que pierden los hombres, que la fe nos hace fuertes y animosos y férreos, y cualquier obstáculo, por grande que sea, es sorteable, y que nada nos la debe quitar, porque sin ella estaríamos perdidos.

Esteban Navarro Soriano nació en Moratalla (Murcia) el 18 de marzo de 1965. Policía y escritor,  es considerado como el creador del término Generación Kindle y uno de los fundadores de la misma.

Su carrera literaria se centra en el género policíaco, siendo sus trilogías del Policía nacional Moisés Guzmán y de la policía Diana Dávila bastante aclamadas. Entre sus más de diez obras publicadas, algunas de manera independiente, otras bajo el sello editorial B de Books, destacan: Diez días de julio (2014), Los fresones rojo (2012), La casa de enfrente(2012) y la obra que ocupa esta crítica, Ángeles de Granito (2016) que compite el en Concurso Indie de Amazon de este año y que, por cierto, fue finalista en el X Premio de novela de la ciudad de Badajoz y en el IV Premio de novela de la ciudad de Almería.

No se acaban aquí sus logros: en el año 2013 fue finalista, nada menos, que del Premio Nadal con su obra La noche de los peones. Además ganó el Certamen de novela La Balsa de Piedra – Saramago 2011 y el Premio novela Katharis.

Ángeles de granito no está relacionada, precisamente, con el género policíaco. La historia de la novela se desarrolla en el año 1975, en España. Martín Heredia, un niño de 10 años, sufre una terrible enfermedad degenerativa en los huesos. Sus padres, desesperados, se trasladas a un Santuario de Torremesina en la búsqueda de un milagro. El viaje en la procura de la esperanza, se convertirá en toda una experiencia personal, espiritual y cruda para la familia, que se alojará en una urbanización de casas de granito cercana al santuario.

Allí no se recuperaba a nadie, allí solamente se aliviaba el trayecto hasta la muerte. Un ángel de granito presidía la fachada principal. Se podía ver desde la entrada y mantenía sus alas desplegadas sobre las ventanas, protegiendo a los locos, aliviando a los enfermos, apaciguando los demonios.

Son muchas las novelas que participan en el Concurso de Amazon. A fecha actual, ya casi mil títulos engrosan la lista de concursantes. No resulta sencillo realizar una selección de aquellas obras que, por algún motivo u otro logran captar nuestra atención. Creo que el motivo que me llevó a comenzar Ángeles de granito fue el atractivo indudable de la sinopsis, así como la simpatía que me despertó el propio autor, muy activo, por cierto, en sus Redes Sociales. No abundan las creaciones literarias independientes enfocadas a temas más espirituales, familiares, religiosos y dramáticos. Sabía que no la dejaría escapar. Me alegra ver que mi intuición no me falla, al menos no del todo.

La última novela de Esteban Navarro luce una narración descriptiva, condensada y hermosa, sin llegar a resultar difícil avanzar en su lectura, pero tampoco de forma irritantemente ligera como es, a mi pesar, tan habitual en las publicaciones de hoy en día. No puedo evitar disfrutar de las líneas que se aprecian cuidadas, retocadas y estudiadas. De esta manera, la prosa del autor murciano me enganchó desde los primeros momentos. Apenas la terminé en un par de viajes en avión, de regreso de mis vacaciones. Y sí, me amenizó bastante las largas horas de vuelo.

Nos centramos en la España profunda, en las creencias milagrosas, en las Vírgenes y sus milagros. En lo espiritual. A aquello a lo que recurre el ser humano cuando no existe otra salida. Y para acercar al lector tal desencanto, el autor se vale de un narrador enriquecido en tercera persona, que viaja sin miramientos de personaje en personaje, creciendo el protagonismo de unos a otros, como un un juego caprichoso según la historia así lo requiera.

Aunque la historia avanza de forma lineal, ésta armonía esquemática se rompe en ocasiones para acercarnos detalles del pasado que son necesarios en el presente. Este recurso se vuelve más intenso hacia el ecuador y final de la novela en la que se rompe y se pierde, por cierto, el hilo argumental que había seguido hasta entonces. De hecho, entre la primera mitad y la segunda, da la impresión de estar leyendo dos historias que nada tienen que ver entre sí: al principio, es el padre, Luis Heredia, quien adquiere el mayor protagonismo; sin embargo, hacia el final, es su hija adolescente, y hermana mayor de Martín, Sandra, quien toma las riendas del guion literario.

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Objeto 2: Portada de la novela

Podría señalar, con atrevimiento, cierta flaqueza en este cambio de tono e historia que, sin bien no me resultó desagradable, parece olvidar el verdadero motivo del argumento principal, enfocándose a otros derroteros que poco tienen que ver con lo que cabía esperar en un primer momento.

El estilo predominante es la narración, aunque a veces enfocada en forma de memorias. También son importantes los diálogos, más bien formados por intervenciones largas pero no demasiado habituales. Tal y como el ritmo lo requiere. Todo un acierto, otro más, del escritor que, evidentemente, ha sabido crear el clima perfecto para desarrollar el alma de su novela.

-La tristeza forma parte, queramos o no, de nuestros corazones y es bueno compartirla

Sus manos tiemblan como un flan recién servido, sus labios tiritan y se estremecen y el castañeo se oye en todas las habitaciones de la casa. La muerte ha entrado por la muerta y se ha sentado en el salón. La muerte espera.

Gran parte de las páginas que forman esta obra, están dedicadas a regalar al lector descripciones pormenorizadas y amenas del ambiente y contexto en el que se encuentra la familia Heredia durante su estancia en las casas de granito de la Lorna Santa. De hecho, tal importancia tiene, que es la figura del ángel de granito que mueve los ojos, quien regala el título a la novela. Esto deja adivinar la gran relevancia del tema espiritual, que dará a la novela realista el toque fantástico que no deja de recordar a Cien años de soledad, de la que encontramos claras influencias, voluntarias o no, salvando las distancias.

En este ambiente solitario y extraño, abrumados por la hospitalidad de Ezequiel, quien los acoge en su casa por tiempo ilimitado sin requerir pago alguno por sus servicios, comienza a dar pie a una serie de sucesos extraños que no auguran nada bueno. Sin embargo, la salud de Martín parece mejorar poco a poco. Luis y Juana estrechan lazos con Ezequiel y Clara. Al mismo tiempo, Sandra traba una amistad sincera y estrecha con Jasmina, hermana de Ezequiel y gitana. Este cruce de relaciones interpersonales supondrán el jugo novelesco clave a la hora de desarrollar la trama, que a ratos juega con la realidad, a ratos con lo fantástico, a ratos con el presente y a ratos con el pasado… oculto.

Los temas predominantes son, como ya he mencionado, la familia, la enfermedad, la pobreza, la brujería, las alucinaciones, los niños robados e, incluso, cierto homenaje al lesbianismo. La riqueza está servida, desde luego. La unión de tan variopintos elementos no es molesta (al menos no del todo, sin parcialmente si nos ponemos quisquillosos), sino que forma un cóctel ideal para su degustación.

Los personajes, creados con realismo, se sustentan sobre cimientos que Estaban Navarro ha sabido cuidar y manejar con destreza. Son marionetas, excusas, para lucir su grandilocuente don para la pluma que es, innegable. De hecho, podría tratarse sin ningún tipo de duda, de una obra de culto por su tono, por su complejidad y por su acertado desarrollo. 

La gitana se deshacía en esfuerzos de ayudar a Sandra. Las dos amigas habían cuajado tal amistad, que el dolor de una era el tormento de la otra. Compartían algo más que una morada húmeda y llena de recuerdos tristes. Algo más que dos plantas diminutas de un dúplex olvidado en el corazón de la ciudad.

Valoración: Sí, recomendable

Adquiere Ángeles de granito aquí

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