Excelente

Crítica a “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury

Título: Fahrenheit 451
Autor: Ray Bradbury
Género: Ciencia ficción
Fecha de su composición: 1953
Edición: Tercera edición revisada (julio de 2014)
Editorial: DEBOLSILLO
Número de páginas: 180

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Objeto 1. Ilustración por Gemma Martínez. No te atrevas a pensar…

Ray Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Waukegan, Illinois. Durante la Gran Depresión se mudó con su familia a la ciudad de Los Ángeles, donde se graduó en 1938 en Los Angeles High School. Su educación académica finalizó en ese momento, pero él siguió formándose por cuenta propia. En 1943 se convirtió en escritor profesional y años más tarde creó sus obras maestras: Crónicas marcianas (1950), El hombre ilustrado (1951) y Fahrenheit 451 (1953). Bradbury escribió múltiples guiones de televisión, ensayos, poemas y, por supuesto, novelas. Su pensamiento literario se basaba en la preocupación existencial. El autor estadounidense cuestionaba la forma de vida actual, a veces adentrándose en el reino de lo maravilloso y de lo fantástico, siempre con su particular estilo que es a la par poético y provocativo. Durante su niñez, Bradbury fue en exceso propenso tanto a las pesadillas como a las horribles fantasías que su mente era capaz de crear. Más tarde, plasmó parte de estas manifestaciones de su subconsciente en sus relatos. Murió el 5 de junio de 2012 en Los Ángeles, a los 91 años.

“¿Cuánta gente había que refractase hacia uno su propia luz? Por lo general, la gente era – Montag buscó un símil, lo encontró en su trabajo – como antorchas, que ardían hasta consumirse. ¡Cuán pocas veces los rostros de las otras personas captaban algo tuyo y te devolvían tu propia expresión, tus pensamientos más íntimos!”

Fahrenheit 451 es una novela filosófica y de ciencia ficción que se publicó en 1953 y que debe su título a los grados en la escala de Fahrenheit a los que el papel de los libros se inflama y arde. Ray Bradbury ubicó su historia en una sociedad distópica, o lo que es lo mismo: una sociedad antiutópica ficticia que es, en sí misma, indeseable.

 El universo futurista de conformismo que presenta Bradbury en su obra más conocida es uno de los más convincentes del panorama literario del siglo XX. En él, se entrelazan hechos de tristeza aceptada y hechos de rebeldía reprimida. El protagonista, Guy Montag, es un tipo feliz (o, mejor dicho, es un tipo que se cree feliz) con su hogar, con su esposa Mildred y con su trabajo de bombero. Pero los bomberos del futuro que presenta Bradbury no apagan incendios (no es necesario, ya que las casas son ignífugas), sino que los provocan: queman libros, pues estos pueden decir demasiado sobre el contexto, sobre el entorno, sobre la sociedad en la que el individuo (al que se le prohíbe pensar, consecuencia inevitable de leer) vive.

“Quizás algún hombre necesitó toda una vida para reunir varios de sus pensamientos, mientras contemplaba el mundo y la existencia y, entonces me presenté yo y en dos minutos ¡zas!, todo liquidado.”

Toda la obra está escrita entrelazando una prosa poética directa y arriesgada y se caracteriza por el uso de diálogos largos y dinámicos, con recursos que a veces parecen fuera de lugar pero que siempre encajan en el ritmo de la lectura de un modo espectacular. Bradbury logró con su distópica obra no solo lanzar un mensaje directo a sus lectores y a la sociedad en general, sino también deleitar con su estilo inconfundible, sutil y desenfadado.

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Objeto 2. Portada de la versión comentada de Fahrenheit 451

Durante la obra, Montag vive un proceso de despertar personal que empieza cuando conoce a Clarisse, una joven de dieciséis años que siente y observa el mundo de un modo muy distinto al del resto. A partir de aquí, empezarán a emerger los motivos del protagonista que le harán desear la realidad y encontrará un resquicio de la fuerza necesaria para querer salir de una vida que empieza a carecer de sentido.

La obra transmite cierta sensación de identificación con la sociedad actual: conformista, obligada, aceptada. No obstante, el toque de ciencia ficción característico de Bradbury obliga al lector, casi sin querer, a alejarse de la situación que se presenta. Situación que es una hipérbole de la sociedad del siglo XX y que, de triste forma, lo es menos de nuestros días.

“Recordó una granja que había visitado de niño, una de las pocas veces en que había descubierto que, más allá de los siete velos de la irrealidad, más allá de las paredes de los salones y de los fosos metálicos de la ciudad, las vacas pacían la yerba, los cerdos se revolcaban en las ciénagas a medio día y los perros ladraban a las blancas ovejas, en las colinas.”

Fahrenheit 451 es, en definitiva, un clásico que no os podéis permitir perderos. Una distopía que se aleja de las historias típicas de ciencia ficción y que se basa en lo filosófico, en lo reflexivo, en lo personal para, finalmente, transportar sus conclusiones al ámbito social.

Valoración: Excelente

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