No valorado

Introducción a “Los mitos de Cthulhu”

Howard Philips Lovecraft nació en Providence, Estados Unidos, el 20 de agosto de 1890 y murió en el mismo lugar el día 15 de marzo de 1937. Conocido por todos como H. P. Lovecraft, el autor estadounidense es famoso sobretodo por crear una mitología propia a la que apodó Los mitos de Cthulhu. Su universo, que supuso una vez una colaboración de diferentes autores, sigue a día de hoy creciendo. Lovecraft fue a la vez un gran maestro del género fantástico del siglo XX y una figura que renovó tanto el género de terror como el de ciencia-ficción.

Su universo sin límites se alejó del terror sobrenatural tradicional, relacionado con fantasmas y demonios y nos presentó, en su día, un concepto nuevo que influye hoy en múltiples manifestaciones artísticas y lúdicas. El llamado horror cósmico creado por Lovecraft introdujo al género de terror elementos propios de la ciencia-ficción: las razas extraterrestres, los viajes temporales o la existencia de dimensiones paralelas hicieron una aparición estelar y novedosa en el género de terror, que quedó renovado por completo.

14572422_10208516179555387_1687425625543793168_n

Objeto 1. Una metáfora de la posesión de Cthulhu, esta vez sobre su propio creador, por Verna (Gemma Martínez)

Asímismo, el horror cósmico es también conocido como cosmicismo y es considerado una corriente filosófico-literaria que incluye prácticas ocultistas, posesiones astrales y mestizaje alienígena, así como otros temas que se sumarían a los ya mencionados en el párrafo anterior.

Lovecraft definió los principios de su pensamiento filosófico en su weird fiction, un subgénero de la ficción especulativa que nació a partir de diversos autores y que se ha utilizado para describir y mencionar gran parte del conjunto de creaciones literarias que mezclan, así como la obra de Lovecraft, ciencia-ficción, terror y fantasía. La “ficción extraña” es un subgénero que recoge las mejores partes de los géneros en los que se basa, dejándose expresar por algunos autores sublimes como Lovecraft.

Volviendo a la filosofía de Lovecraft y a sus principios, podría decirse que la base de su pensamiento filosófico-literario es el de la insignificancia de la humanidad. El cosmicismo sostiene que no hay una presencia divina perceptible en el universo y que la raza humana es, quizá, una especie diminuta en el gran plano intergaláctico que proyecta sus propias idolatrías en el cosmos. La raza humana es, además y según esta filosofía, susceptible de ser eliminada en cualquier momento.

“La humanidad desaparecerá. Otras especies aparecerán y desaparecerán una tras otra. El cielo se volverá gélido y vacío, penetrado por la enfermiza luz de las estrellas moribundas. Que también desaparecerán. Todo desaparecerá. Y lo que hacen los seres humanos es tan falto de sentido como el libre movimiento de las partículas elementales. ¿Bien, mal, moralidad, sentimientos? Pura ficción victoriana. Solo existe el egotismo.”

El egotismo que define a la raza humana es un concepto identificado con la tendencia excesiva a hablar o a escribir sobre uno mismo. Según Ayn Rand en su introducción a El Manantial (1968) [ver crítica en A Librería aquí], el término “egotismo” se equipara en ocasiones al concepto “egoísmo”, pero no deben confundirse.

Los Mitos de Cthulhu constituyen un conjunto literario de horror cósmico escrito, en origen, entre los años 1921 y 1935 por H.P. Lovecraft. Más tarde, otros escritores que pertenecían al llamado Círculo de Lovecraft, acrecentaron la leyenda de Cthulhu. La obra constituye una renovación del cuento de terror clásico anglosajón, dejando de lado los fantasmas y el satanismo para dar paso a un terror más real, compuesto de seres desconocidos y monstruosos que esperan escondidos en los parajes más recónditos de la Tierra, del universo y de su tiempo y su espacio.

Influidos por autores como Arthur Machen o Lord Dunsany, Los Mitos de Cthulhu exploran a ciegas la posibilidad de que bajo el mundo cotidiano y conocido se esconde una realidad extraña y aterradora que, desde las sombras y el misterio, acecha a la humanidad y hunde en el pánico y la locura a quien ose adentrarse en esa cruel dimensión. Los relatos de la composición son muy variados en cuanto a temática, pero su base principal fue asentada por el propio Lovecraft:

“Antaño nuestro mundo fue poblado por otras razas que, por practicar la magia negra, perdieron sus conquistas y fueron expulsadas; pero viven aún en el Exterior, dispuestas en todo momento a volver a apoderarse de la Tierra.”

Los seres que pueblan el mundo de Lovecraft se suelen dividir en tres tipos: Los Primigenios, los Dioses Arquetípicos y las razas menores. Cthulhu es el personaje más famoso del universo de Lovecraft, y es a su vez el más venerado en la obra, pero no por ello es el más poderoso.

Los cuentos suelen centrarse en los Primigenios, extraterrestres inmortales cuyo poder es inmenso. Normalmente, se encuentran dormidos o están atrapados. En la Tierra podemos encontrar cientos de los miles que hay repartidos por todo el cosmos. Los llamados Dioses Exteriores son menos comunes, aunque son mencionados con asiduidad. El poder de estos seres es infinito e inimaginable y su existencia trasciende tanto el plano temporal como el espacial. Un ejemplo de estas criaturas es el llamado Shub-Niggurath. Finalmente, las conocidas como razas menores son seres comunes que se reparten de forma infinita por todo el universo. En la Tierra, por ejemplo, pueden encontrarse docenas de razas ocultas al ojo humano. Algunas de estas razas veneran a los Primigenios o a los Dioses Exteriores.

En definitiva, la creación maestra de Lovecraft supuso una bocanada de aire fresco en la creación fantástica, influyendo en obras literarias o en el cine de terror, por decir alguno de los múltiples ejemplos dignos de mención. Hoy en día, encontramos múltiples productos basados en el vasto universo del autor estadounidense o que tienen claras influencias de éste, como juegos de rol, juegos de cartas, series o videojuegos. Un claro ejemplo se encuentra en el universo de Warcraft, que tras su mundo principal, Azeroth, presenta ocultos a los llamados Dioses Antiguos, que consiguen ser venerados susurrando a sus acólitos desde las sombras. No solo su comportamiento nos es familiar, sino también sus cuerpos llenos de tentáculos y ojos y sus nombres recuerdan a los seres fantásticos creados por Lovecraft: son C’Thun, N’Zoth, Yogg-Saron y Y’Shaarj.

cg3_cipu0ae9urs-1

Objeto 2. Los mencionados Dioses Antiguos son un claro ejemplo de la influencia de Lovecraft en el mundo del entretenimiento. Recordemos sus nombres: C’Thun, N’Zoth, Y’Shaarj y Yogg-Saron.

Si queréis introduciros en el universo de Lovecraft, os recomiendo dos obras (según vuestras ansias):

51ntsvdkcpl

La primera es La llamada de Cthulhu, ideal para empezar a conocer a las hórridas criaturas que pueblan el mundo lovecraftiano. Podéis comprarla aquí.

719-qe4poil

La segunda es Los mitos de Cthulhu: Narraciones de horror cósmico, por si vuestro deseo de introduciros en el mundo de Lovecraft es tal que deseáis recopilar gran parte de su oscura obra de una tacada. Podéis comprarla aquí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s