Bien, bien

Crítica a “Violeta en el jardín de fuego”, de Alicia Sánchez Martínez

violeta-portada

Título: Violeta en el jardín de fuego
Autor: Alicia Sánchez Martínez
Género: Terror / Erótico / Gore / Visceral / Rareza
Fecha de su composición: Febrero 2016
Edición: Digital – 1ª
Editorial: Applehead Team
Número de páginas: 154

Violeta es una grácil jirafa de largas pestañas que se contonea lentamente de un lado hacia el otro, como si intentara liberar su enorme cuerpo de la fuerza de la gravedad.

Alicia Sánchez Martínez nació en Barcelona en 1965. Esta periodista es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona.

La obra que ocupa esta crítica es su primera novela, editada bajo el sello Applehead Team. También ha publicado diversos relatos de terror, ciencia ficción y erotismo en diferentes antologías: Visiones 2006 (Asociación Española de Ciencia Ficción Terror y Fantasía), Monstruos de la Razón I, Cuento Atrás, Café con letras, Karmasensual…

Obtuvo el Primer premio en el Concurso de Relatos de Terror 2011 de la Editorial Círculo Rojo y fue finalista en varios certámenes de relato erótico, de terror y de ciencia ficción.

Violeta en el jardín de fuego no es más que el relato del empeño de una madre por proteger a su hija. Todo esto plasmado en un cuadro grotescamente pintoresco, salpicado de vísceras, con generosas dosis de violencia, un toque de terrible fantasía y, por supuesto, un importante contenido erótico. Y es que la hija de Sola no es una niña normal y corriente. Violeta es una adolescente con un físico muy peculiar que, además, tiene poderes paranormales. Los oscuros intereses de diferentes personajes pondrán en riesgo su existencia, que tan celosamente ha guardado Sola durante todos esos años.

El piso estaba exactamente igual como lo habían dejado sus padres. Aunque hacía ya varios años que habían muerto, no había cambiado ni un cuadro. Sola pensaba que, de esta manera, quedaría algún vestigio de su presencia. A veces, se imaginaba que estaba en el interior del nicho donde descansaban. Podía, incluso, sentir el olor a tierra húmeda de aquella tumba de pobres, un nicho vulgar, en lo más alto del muro, con sus jarrones baratos y sus flores de plástico.

Es posible que jamás en mi vida hubiera dado con esta novela, llamémosla pequeña y extraña joya. Desde luego que se salta todos y cada uno de mis protocolos de selección. Pero hay que agradecer (o culpar) a Libros Prohibidos y a su Premio Guillermo de Baskerville el que me encuentre analizando dicha obra, como parte (muy feliz) del Jurado del mismo. Así que a ello voy, con valor y con la mente abierta.

La novela es rica en todos los matices: desde el narrador hasta los temas que afloran como la sangre de una herida. Es una explosión de ingenio de lo más crudamente esperpéntico. Me resulta muy complicado definirla de una sola manera. Y la primera peculiaridad de la obra es, sin ir más lejos, el tipo de narrador. Peculiar porque toma la forma de diversos personajes a lo largo de la trama, nada demasiado inusual tal vez… pero sí en este caso. El lector irá variando desde Sola (la madre coraje) hasta su hija Violeta, pasando también por la perspectiva de cada uno de los antagonistas perturbados que buscan aprovecharse de la extraordinaria niña.

Este tipo de narración nos lleva a tener una visión muy global del mundo que nos presenta Alicia Sánchez. Global, claro, a medida que avanzamos las páginas y podemos ubicarnos en la misma, pues en un inicio la conexión entre unos y otros personajes será muy complicada de ver. Así, mientras bailamos de un capítulo sosegado donde se nos cuenta la difícil situación laboral y económica de Sola y los problemas que tiene para cuidar de su extraña hija, saltamos de inmediato a una escena de violencia erótica sin paños calientes, sin delicadeza. Algo que casi podríamos catalogar de literatura experimental. Y valiente, muy valiente.

Ahora, Dalia acaricia con su mano abierta el miembro de Carlos. Es una caricia leve, como de niña inexperta, que enardece aún más el deseo de aquel manso animal, preparándolo para su sacrificio.
–Dalia, Dalia… –repite una y otra vez, mientras gira su rostro a un lado y al otro, como un ciego perdido.
–¿Quieres jugar, mi pedazo de carne, quieres jugar conmigo? –le pregunta ella.

 Pero no perdamos de vista a Violeta, que da título a esta obra tanto en nombre propio como en característica (según la sinopsis editorial, la flor más hermosa del jardín de fuego) porque entorno a ella gira todo, aunque no asuma el protagonismo total en ningún momento.

Es cuando Sola sufre un ictus repentino que la criatura es capaz de ver en sus venas a simple vista, cuando los hechos empiezan a precipitarse. Aparece la figura de Flora, una exitosa escritora de novela romántica muy empeñada en hacerse cargo de Violeta. Por otra parte y, en un primer momento ajena a esta parte de la historia, tenemos al personaje de Dalia, que juega el papel dominante en el arte del bondage con su sirviente, Carlos quien, a su vez es el jefe de la citada Sola. Y, como guinda extra, iremos conociendo las extrañas y oscuras prácticas del doctor Alexander, un científico loco obsesionado con las páginas de El jardín de los suplicios.

Un tinglado bastante complejo y elaborado a pesar de sus apenas 150 páginas de extensión. Pero sí, de alguna manera, y con una elegancia que perturba y sorprende por partes iguales, la pluma de Alicia sale airosa de todas las escenas de sexo agresivo, de violencia explícita, de escenas escatalógicas sin ningún tipo de pudor. Por momentos parece que todo ese huracán pierde el control, luego lo retoma para recordarnos que el mundo sigue en su sitio.

–“Sus ojos, un estrecho ojal rojizo y supurante…”.
Y antes de que pueda terminar la descripción, Alexander abre los ojos y se convulsiona… Todo su cuerpo es un fiero oleaje de carne. Sus manos enguantadas presionan la cabeza de la joven tan fuertemente que la blandura del cráneo sucumbe a la presión y se deforma.
Los blancos guantes de látex se cubren de gruesas motas desangre parduzca.

Predomina un estilo atiborrado de todo tipo de vocabulario relacionado con el contenido sexual y más gore, haciendo auténticos análisis sanguinarios de la anatomía humana. Tiene muchísima intensidad, se regodea en recrear esas escenas de manera repetitiva pero acertada y con frecuentes toques de ingenio desmedido que poco esperaba encontrarme en una novela con tal argumento.

Abusa del despropósito en ciertos momentos en los que el lector puede sentirse un tanto sobrecogido por la vileza de lo contado, también del lenguaje soez y de los olores desagradables (son muy frecuentes estas alusiones). La poca cordura que podemos encontrar se desmorona hacia los capítulos finales, sin que exista mucha posibilidad de recuperar el orden en tal caos. Tal vez era la intención de la autora hacer al lector víctima de todo este espectacular esperpento.

Valoración: Bien, bien

Adquiere “Violeta…” aquí

2 thoughts on “Crítica a “Violeta en el jardín de fuego”, de Alicia Sánchez Martínez”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s