Sí, recomendable

Crítica a “Ningún escocés verdadero” de Ana Ballabriga y David Zaplana

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Título: Ningún escocés verdadero
Autor: Ana Ballabriga y David Zaplana
Género: Novela negra
Fecha de su composición: julio 2016
Edición: 1ª – Digital
Editorial: Autopublicado
Número de páginas: 424

Se abrazaron, tal y como ella le había enseñado (y obligado) a hacer. Seis segundos, corazón con corazón, que al principio se le habían hecho eternos, pero ahora ya se le pasaban en un suspiro.

Escribir una novela a cuatro manos no es algo demasiado habitual pero si hay un género en el que esto ocurra más que en otros es en la novela negra. Debido a la complejidad argumentativa de este tipo de obras (algunas, por supuesto. salvemos las distancias) la aportación de dos mentes puede enriquecer mucho más el trabajo de elaboración y desarrollo.

Este es el caso de Ningún escocés verdadero obra que desde el arranque del Concurso Indie 2016 ha encabeza todas las porras. No ha sido ninguna sorpresa que este título haya conseguido estar entre los Cinco Finalistas de este Torneo de la Autopublicación, con muchas bazas a su favor para alzarse con el Primer Premio.

Ana Ballabriga (1977. Candasnos, Huesca) y David Zaplana (1975. Cartagena, Murcia) son los nombres con los que se firma este proyecto ambicioso cuánto menos que, sin lugar a dudas, abarca un gran trabajo de elaboración tras un impactante título, una llamativa portada y uno de los mejores inicios que he tenido el gusto de leer. Ella es psicóloga y él Ingeniero de Telecomunicaciones. Y, por supuesto, escritores.

No son figuras nuevas en el panorama de la literatura, pero esta no es su única vocación. Juntos montaron la empresa ADN Visual dedicada a la producción y realización de contenidos audiovisuales. También han llevado a cabo varias cortometrajes con los que han recibido distintos premios: Modern Life, guión ganador del concurso de guiones Exprésate Sony; Águeda, segundo premio del concurso Murcine; La Decadencia del Club, mención especial del jurado en el Festival de Cine en Murcia.

Ningún escocés verdadero es su tercera novela. Sus anteriores títulos son Tras el Sol de Cartagena (2007) y Morbo Gótico (2010). Cabe decir que en ámbito literario también han sido premiados por diversos relatos.

Y de pronto se habían desvanecido todas las lecciones inculcadas durante años, toda la insistencia de su tío para que aprendiera a reprimir su curiosidad, a obedecer órdenes sin cuestionarlas. Dios manda y nosotros obedecemos, ¿lo entiendes? ¿Quiénes somos nosotros para juzgar sus designios? 

Era fácil decirlo cuando Dios hablaba a través de él.

Elías, un detective que vive de acuerdo con unas arraigadas creencias religiosas, es llamado por la Iglesia para investigar el robo de la Cruz de Caravaca, sucedido en 1934. La razón por la que resucitar ese pasado asunto es la visita papal para la que, el obispo de Murcia, pretende hacer reaparecer la reliquia.

Simultáneamente es enviado en un viaje a Madrid por su tío Alfredo para comprar un cuadro que no parece tener nada de especial. Después de ganar la subasta, el cuadro es robado en pocos minutos. Este será el inicio de una serie de sucesos, en los que una bella y enigmática mujer será la clave para conocer la verdad que se esconde entre todas esas sombras.

—Hay ateos que niegan a Dios con más vehemencia de la que algunos católicos manifiestan creer en Él.

Formalmente, nos encontramos ante una obra un tanto compleja, enrevesada, llena de trampas y con una ambiciosa (y pretenciosa) profundidad. El narrador será en tercera persona, que varía desde el ángulo de Elías, el ya citado detective, y L, la mencionada bellísima mujer. La estructura está anclada en la división en capítulos y subcapítulos, que suelen responder a la necesidad de cambiar de perspectiva. En cuanto a la línea temporal, juega entre la cronología lineal y los frecuentes saltos en el tiempo para hablarnos más acerca de la figura femenina de L y sus auténticos orígenes.

El típico de técnica es la idónea para este tipo de obras. El diálogo es una parte fundamental, pero la narrativa descriptiva también tiene un gran peso. Son habituales las largas aclaraciones de tipo histórico y meramente informativo, dado que las bases del argumento están sentadas sobre hechos reales a los que se abraza con rigor.

—Si piensas eso es que no eres una verdadera escocesa —sentenció—. Ningún escocés verdadero abandonaría a otro ante los problemas.

El brillante y llamativo título Ningún escocés verdadero pertenece a una frase acuñada por Antony Flew en su libro Thinking About Thinking. Se trata de un curioso generalismo sobre una afirmación de un conjunto o grupo humano. Acertado pero, he de decir, tramposo en su elección. La relación entre este título y la obra la tendrá que buscar el lector más avispado aunque, tranquilos, pasando el ecuador los autores nos echan una mano en referencia a esto.

Los libros son mi vida y también son mi muerte

Elías, al contrario de lo que le dice la prudencia y su fe, comienza a involucrarse en asuntos de los que su tío Alfredo le insta a que se separe. Felizmente casado con Caridad, que acaba de sacar su plaza como maestra, pertenece al seno de una familia conservadora regida por las creencias católicas. Su hermana gemela, Lola, parece ser la oveja negra de este perfecto cuadro: alternativa, rebelde y audaz.

En contraposición con esta imagen casi idílica, conocemos la vida de L, que ha crecido en circunstancias bastante difíciles y crudas, sin ser ni siquiera consciente de que tales cosas no deberían de ser vividas nunca por una niña. Fuera del circo en el que trabajaba con su tío, desde muy joven se ganará la vida prostituyéndose como si fuera algo habitual. El sufrimiento y las mil desventuras acaban forjando en ella a una mujer poderosa y, casi, invencible. Es desde luego un personaje fascinante y complejo, sobre el que recae gran parte del atractivo de la novela.

Siempre se había preguntado por qué los días nacían y morían en la más absoluta oscuridad. Quizás fuera una metáfora de la vida misma.

Pero no nos olvidemos de los temas fundamentales. Uno de los lemas que utilizaron los autores para su promoción fue “La novela que la Iglesia Católica no quiere que leas”. Bien, siento deciros que, por desgracia, Ballabriga y Zaplana no nos desvelan temas trascendentales del catolicismo como ocurrió en su momento con El Código Da Vinci. Sin embargo, por supuesto, puede resultar incómoda para el credo, si es que puede tener una imagen más contaminada todavía. Los intereses económicos, su relación con mafias y sus formas poco ortodoxas de actuar dejarán en entredicho el Poder Religioso.

Diablo nuestro, que estás en el infierno, maldito sea tu nombre, venga a nosotros tu feudo. […] Hágase tu voluntad así en la tierra como en el infierno. Danos hoy el mal nuestro de cada día.

Está plagado de escenas muy violentas y de sexo explícito. Pero, al mismo tiempo, desborda elegancia en largas conversaciones sobre temas de arte con reflexiones muy a tener en cuenta. La psicología del lector es tratada de forma muy audaz, por lo que hay que permanecer atento a esta lectura atiborrada de matices.

Un auténtico trabajo de investigación y desarrollo. Una de las novelas independientes más elaboradas y consistentes que he leído a lo largo de este 2016, completa de principio a fin, con un hilo argumental muy interesante, inédito y original. Digna finalista del Concurso Indie de la que, por supuesto, recomiendo su lectura.

Valoración: Sí, recomendable.

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