Aceptable

Crítica a “De acero y escamas”, de Juan González Mesa

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Título: De acero y escamas
Autor: Juan González Mesa
Género: Ciencia ficción distópica
Fecha de su composición: Agosto 2015
Edición: Digital
Editorial: Autopublicado
Número de páginas: 244

—La búsqueda de la felicidad es lo que mueve el mundo, pero no es un objeto demostrable. No sale en los convenios laborales, ni en las resoluciones de los organismos internacionales que negocian el precio de la avena los próximos cinco años. Tampoco se habla mucho de la infelicidad, aunque crea monstruos.

Juan González Mesa nació en Cádiz en 1975. En la biografía que podemos leer en su web hace especial hincapié a una infancia marcada por el sufrimiento de terrores nocturnos. Creció endurecido por el miedo y por una vinculación especial y difícil de determinar con lo sobrenatural. Esto, irremediablemente, está ligado a su creación literaria.

Esta es la tercera obra que reseñamos con motivo de su nominación al Premio Guillermo Baskerville de la web Libros Prohibidos. Precisamente, hace unas semanas se publicó en este espacio un artículo sobre el autor en el que podéis profundizar muchísimo más en él y en su peculiar bibliografía, que será de gran interés para los amantes de la fantasía y la ciencia ficción.

¿Por qué ha de perder el tiempo en convencer a los ciegos, aquel que ha visto la verdad?

Y dado que tengo el gusto de participar como miembro del jurado de dicho Torneo, aquí me encuentro ante la crítica de una novela que me ha provocado sensaciones contrapuestas desde el primer momento. En A Librería siempre nos han despertado gran simpatía las distopíasasí que una importante parte de mí misma la ha disfrutado de manera satisfactoria. Sin embargo, la otra mitad, la más sentimental, no ha llegado a unirse del todo con la lectura. Pero vayamos por partes.

El thriller tiene como premisa el Nuevo Orden Mundial y su particular visión de un hipotético futuro que no cuesta demasiado imaginar. El argumento general es ambicioso y pretencioso, pero no lo es tanto en su desarrollo. La trama se inicia con el cautiverio de tres personas secuestradas por diferentes motivos: una peligrosa terrorista que está siendo torturada por un periodista trastornado; los servicios de inteligencia interrogan de manera poco ortodoxa a un joven bloguero cuyas teorías publicadas en la web podrían estar relacionadas con actividades que atentan contra la seguridad estatal; y, por último, un diseñador de protésis para minusválidos que es retenido por una especie de héroe callejero que necesita su ayuda para continuar con su lucha contra el mal.

El abrazo de Fidel en aquella playa antártica en la que vieron morir a la última de las ballenas azules

Berta, Darío y Claudio serán los tres personajes principales cuyo protagonismo irá solapándose con la presencia de muchas otras figuras importantes a lo largo de la trama. Y es que no estamos ante una novela de desarrollo sencillo, a pesar de tratarse de una novela autopublicada. Todo lo contrario. La complejidad está presente en todas las facetas: en el argumento, en el desarrollo del mismo, en los personajes y en la técnica formal elegida por el autor.

La estructura de la novela se basa en capítulos más o menos breves, encabezados por una localización precisa que va variando a menudo. En un primer momento, parece un extraño puzle que va uniéndose poco a poco. El punto de partida es la triste extinción de la ballena azul, el gigante de los océanos ha expirado y esto supone un duro golpe para la realidad del mundo de ese momento (un mundo que no es difícil de imaginar en ningún momento, por desgracia). También, poco a poco, se van dejando caer detalles sobre la dura opresión del gobierno, los evidentes problemas con medio ambiente y un fuerte afloramiento del terrorismo, motivado por esa falta de libertad. Aunque en realidad los detalles que Juan González deja caer no son demasiado técnicos ni abundantes, los deja a juicio del lector.

Otro punto que llama la atención son las descripciones iniciales de cada uno de los personajes que van apareciendo. Se trata de una enumeración de características muy superfluas y concretas, casi como si se tratara de una ficha resumen (no pude dejar de imaginarme una pantalla holográfica a lo Minory Report). Yo soy de la vieja escuela: disfruto de las descripciones narrativas, muy atiborradas de objetivos y minuciosas. No es el estilo del escritor en ningún caso.

Si hubieras visto las cosas que yo he visto, estarías con nosotros

El ritmo narrativo no es constante y va variando de escena en escena. Si en un primer momento tenían más extensión las escenas del cautiverio de Dario que se alzaba con la copa del protagonismo absoluto, más adelante cobra importancia la historia del peculiar cautiverio de Claudio y se va matizando en la historia de Berta.

El resto de personajes que, como un grupo determinado, van apareciendo alrededor de estas vidas, son fundamentales. En el caso de Dario, además del malo malísimo interpretado por Ernesto Ruíz, conocerá a Ánima. Ánima será una de las mujeres encargadas de interrogarlo por lo que, de algún modo, entre ambos, nacerá una conexión especial que será la justificación perfecta para introducir el tema del amor de manera un poco forzada. Por otro lado, de la mano de la pobre Berta, aprisionada en un edificio que está a punto de desmoronarse, conoceremos a la célula terrorista con la que se la relaciona que, a su vez, se confrontará en un determinado punto a la misión que Claudio debe colaborar para llevar a cabo. Sí, en efecto, una curiosa suerte de historias entrelazadas, ni más ni menos.

Estos electrodomésticos eran antiguos; ni hablaban ni recomendaban nada, ni daban la hora ni tomaban el índice de grasa corporal. Calentaban o enfriaban y no estaban diseñados para estropearse. Eran, por tanto, ilegales.

De algún modo no he llegado a conectar amablemente con la novela en su conjunto, aunque sí con partes y ciertos fragmentos que me han parecido dignos de subrayar. También matices poéticos que, me gustaría, hubieran estado más presentes. El caos se ha desatado en algún momento y no he sido capaz de seguir la lectura con comodidad. A veces, el afán de la lucha y las escenas de violencia (bien ejecutadas, eso sí) cobraba más importancia y el trasfondo inicial, el del NWO, queda casi olvidado.

Y otro importante punto a tener en cuenta, que llevo señalando en varias de mis últimas lecturas, es la relegación de los papeles femeninos a un segundo plano. En una balanza, el protagonismo de los hombres es muy superior a la presencia de las mujeres. Y, aunque creo que el personaje de Berta tiene mucha fuerza, el de Ánima queda bastante ensombrecido por un Darío espectacular. Está claro que la pluma del autor de muestra más cómoda en los personajes de su género, algo que resulta ser muy habitual.

La ballena llora. Es una canción sin palabras, tan grave que agarra en los huesos humanos del cráneo y del pecho, tan triste que no tiene réplica, tan solitaria que necesita reproducirse a sí misma, al chocar con las colinas de nieve y piedra de los alrededores.

A pesar de lo expuesto, los pros y los contras, creo que De acero y escamas puede resultar digna de leer para los amantes del género distópico de acción y del thriller literario más trepidante. No abruma su lectura, sino que entretiene. Y eso ya es mucho.

Por cierto, siguiendo la petición del autor al finalizar la novela, voy a terminar dicha crítica como se merece:

DISTOPÍA ES AHORA

Valoración: Aceptable

Adquiere “De acero y escamas” aquí

3 thoughts on “Crítica a “De acero y escamas”, de Juan González Mesa”

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