Imprescindible

Crítica a “El retrato de Dorian Gray”, de Oscar Wilde

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Título: The Picture of Dorian Gray
Autor: Oscar Wilde
Género: Novela gótica
Fecha de su composición: 1981
Edición: Especial – Tapa dura
Editorial: Espasa Libros
Número de páginas: 284

La moral de nuestro tiempo consiste en ajustarse al patrón de la época. Yo, en cambio, considero que ajustarse al patrón de la época es, para un hombre culto, una manifestación de la más grande inmoralidad

Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde (Dublín, 1854 – París, 1900) fue un escritor, poeta y dramaturgo de origen irlandés.

Hijo de intelectuales de Dublín, desde muy joven mostró ser un prominente clasicista. Se licenció en el Trinity College (Dublín) y después en el Magdalen College (Oxford), con los reconocimientos más altos, y superando los que eran considerados los exámenes más difíciles del mundo en ese momento.

Guiado por sus tutores, se dio a conocer su implicación en la creciente filosofía del esteticismo. También exploró el catolicismo, religión a la que se convirtió en su lecho de muerte.

Tras su paso por la universidad, se trasladó a Londres, donde se movió en los círculos culturales y sociales de moda. Con el tiempo trabajó como periodista y fue conocido por su ingenio mordaz, su vestir extravagante y su brillante conversación. Wilde se convirtió en una de las mayores personalidades de su tiempo.

Con la publicación de su única novela, El retrato de Dorian Gray, refinó sus ideas sobre la supremacía del arte. Más tardes escribió teatro en París y con el que logró el apogeo de su fama y el éxito con su obra maestra: La importancia de llamarse Ernesto. Mientras se representaba en los escenarios, el dramaturgo demandó al padre de su amante (Lord Alfred Douglas) por difamación. Después de un proceso judicial largo, fue declarado culpable por indecencia grave y condenado a prisión por dos años y obligado también a realizar trabajos forzados.

Durante su estancia en prisión escribió De Profundis, un contrapunto oscuro a su filosofía hedonista. Tras ser liberado, se trasladó a Francia, donde escribió su último poema conocido como La balada de la cárcel de Reading.

Murió indigente en París, a la edad de cuarenta y seis años.

El único error imperdonable en el que incurren todas las personas verdaderamente buenas y que nunca pueden evitar es conversar de forma sincera.

Dorian Gray se convierte en el modelo favorito del artista Basil Hallward tras pintar un retrato del joven que considera su mejor obra. Debido a la unión entre el pintor y el muchacho dotado de una extraordinaria belleza, éste conocerá a un amigo de Hallward llamado Lord Henry. Henry Wotton supone un punto de inflexión en la obra para Dorian, al que somete a sus pensamientos puramente hedonistas. Obsesionado por mantener su juventud y belleza, crecerá empachado de lujuria y de pecado. Su rostro permanece imperturbable, pero la figura de su retrato comienza a desfigurarse de forma horripilante.

Me recomendaron hasta la saciedad la novela de Wilde. Muchos de mis compañeros de letras la consideran, de hecho, su obra favorita. Siempre resulta complicado encontrar un hueco entre tantas lecturas pero consideré que sería necesario. Ahí me lancé, aun a sabiendas de que no se trataba del estilo de novelas que suelo leer por gusto. No todo va a ser divertirse.

Creo que si un hombre viviera su vida plena y cabalmente y diera forma a cada sentimiento y realidad a cada sueño… creo que el mundo recibiría tal impulso fresco de alegría, que olvidaría todas las enfermedades del medievalismo y tornaríamos al ideal helénico… tal vez algo más bello, más rico que el ideal helénico

El género gótico y filosófico que da identidad a El retrato de Dorian Gray choca abruptamente con lo que el lector se va a encontrar en un inicio, bastante largo y tedioso, en el que priman las descripciones exhaustivas sobre el hermoso jardín de Basil y el extraordinario retrato del joven. Tras este estilo inicial, comenzarán a tomar un protagonismo fundamental los grandes diálogos entre Gray y Wotton, recayendo la importancia de la palabra en éste último mediante el que, parece, Wilde se valió para dar a conocer sus propios pensamientos sobre muy diferentes temas: la belleza, el arte, las mujeres y la muerte.

Querer escapar de lo natural, de lo inevitable, siempre resulta algo condenatorio. Es Lord Henry el que, con intenciones difusas, alimenta la vanidad de un influenciable Dorian que comienza a sentir una admiración muy poderosa hacia su nuevo amigo. No se puede evitar encontrar las similitudes entre esta extraña relación y la que el propio dramaturgo vivió con Alfred Douglas, motivo que lo llevó a prisión y a arruinar su matrimonio con su mujer Constance. La homosexualidad se ve justificada en la unión y en la amistad. De todas formas, no se produce ningún acercamiento entre los dos personajes, más allá de esa perturbadora veneración.

Se trata de una obra machista, donde el papel de la mujer es relegado a un plano bajo. En palabras de Lord Henry, se le otorga a las esposas un papel meramente decorativo. No son visiones aisladas, se repiten bastante a lo largo de toda la composición.

Ahora bien: el valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expone

Es precisamente una mujer la que comienza la ruina de Dorian Gray. El muchacho se enamorará de una actriz, de nombre Sibyl Vane. Una mujer hermosa y con gran talento para la actuación, pero de raíces humildes. Sin embargo, este enamoramiento terminará fugazmente, será extraño y confuso. De esa manera comenzará el declive del hedonismo hacia la negrura y la maldad.

Se produce una rotura en el estilo de la narración que, durante la primera mitad se centra el largas conversaciones y descripciones entre Lord Henry y Gray. A partir de que comienza la metamorfosis, digamos, de Dorian, el tipo de novela cambia por completo. Transcurren varios años en los que Wilde se dedica a hacer una especie de lista bastante exhaustiva sobre joyas y gemas que puede aturdir al lector, porque poco o nada tiene que ver con lo leído hasta entonces.

Fin del arte: revelar el arte, ocultando al artista

Es también una novela con un fuerte contenido filosófico e intelectual. Respondiendo a los datos biográficos de Oscar Wilde, cada una de las frases denotan un conocimiento certero y rico. El vocabulario es abundante y no escatima en palabras para dar explicación de los pensamientos expuestos. Es difícil, eso sí, empatizar con Lord Henry y Dorian Gray porque su manera de entender el mundo puede llegar a ser muy diferente de lo correcto o lo asumido.

El retrato se puede asumir como una metáfora sobre la decrepitud de la honradez y la moralidad. Casi da a entender que si la juventud no perece, el alma se corrompe y se vuelve impura. Wilde defiende el hedonismo pero, después, lo condena. Da la impresión de que en realidad quiere expresar justo lo contrario de lo que escribe. Y ahí, tal vez, es donde radica lo interesante y lo extraordinario de esta novela que es, sin lugar a dudas, un clásico necesario dejando a un lado los gustos personales de cada lector.

Valoración: Sí, recomendable

Adquiere El retrato de Dorian Gray aquí

2 thoughts on “Crítica a “El retrato de Dorian Gray”, de Oscar Wilde”

  1. Muy interesante reseña. Tengo en el punto de mira éste libro desde que lo vi de pequeñita en el programa 1,2, 3 responda otra vez, pero nunca le he dado oportunidad aún ya que los clásicos siempre te dan ese respeto que los envuelve… Pero le daré oportunidad más tarde o más temprano 🙂

    ¡Un saludín!

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