Sí, recomendable

Crítica a “Post Mórtem”, de Patricia Cornwell

Título: Post Mórtem
Autor: Patricia Cornwell
Traductora: M. Antonia Menini
Género: Novela policíaca
Fecha de su composición: 1991
Edición: Digital, enero de 2016
Editorial: Ediciones B
Número de páginas: 368

¿O había alguna otra razón? Contemplé la oscura pantalla. ¿Quién eres tú?, pregunté mentalmente. ¿Qué quieres de mí?

Patricia Carrol Daniels, conocida como Patricia Cornwell, es una escritora estadounidense nacida en 1956 en Miami, Florida. Es famosa por su serie de novelas policíacas de la doctora Kay Scarpetta. Esta serie se compone de 24 novelas. Las últimas todavía no han sido publicadas en castellano. Cornwell comenzó a escribirlas en 1990 y la última, titulada Chaos, se publicó este mismo año.

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Figura 1. Fotografía de Patricia Cornwell en la actualidad (extraída de su web de autora: http://www.patriciacornwell.com)

Las primeras novelas pueden leerse casi como si fuesen auto conclusivas; pues, aunque tienen personajes y tramas que se mantienen en el tiempo y podemos ver la evolución de los personajes, cada obra trata una temática, un caso o serie de casos de la Doctora forense Kay Scarpetta, jefa del departamento de Richmond (Virginia), que concluye casi como si fuese un episodio de una serie de televisión. Sin embargo, en las últimas novelas de la serie es más fácil perderse si no has leído las anteriores. Pero en cada una se pueden encontrar personajes y tramas propios. Hoy voy a centrarme en Post mórtem (1991), primer libro de esta interesante y entretenida serie de novelas policíacas.

Post mórtem trata la investigación de una serie de asesinatos donde el criminal deja muy pocas pistas, desde el punto de vista de una doctora forense. Es esta protagonista, Kay Scapertta, la que cumple la función de narradora. La propia autora trabajó durante años en una oficina forense, por lo que conoce la metodología y el trabajo en estos lugares, aportando interesantes datos y detalles científicos.

El depósito de cadáveres tenía un olor característico, el rancio hedor de la muerte que ningún desodorante podía disimular. Si me hubieran llevado hasta allí con los ojos tapados, habría adivinado exactamente dónde estaba.

Este detallismo, hoy en día, es muy común en muchas obras de ficción; pero hay que tener en cuenta que en los noventa, antes de la irrupción de las series de televisión tipo CSI (2000) estos detalles técnicos no eran nada habituales. Durante esos años, empezaron a emplearse nuevas técnicas como las que se basan en el ADN y comenzaban a salir en televisión documentales relacionados con estos análisis de laboratorio, pero las obras de este género seguían centrándose en la figura del detective privado, del aficionado no experto o del policía. El trabajo forense y científico en la escena del crimen era poco conocido.

El ADN es el microcosmos de una persona en su totalidad, su código vital. Los ingenieros genéticos de un laboratorio privado de Nueva York habían aislado el ADN de las muestras de líquido seminal que yo había recogido. Habían cortado las muestras en determinados puntos y los fragmentos habían emigrado a regiones aleatorias de una superficie eléctricamente cargada y recubierta con un espeso gel. En un extremo de la superficie había un polo positivo y en el otro un polo negativo.

La tecnología es la propia de la época de los 90: ordenadores, teléfonos fijos, instrumental  médico y de laboratorio,… Estamos en la época del despunte de Internet, todavía no hay redes sociales o smartphones, pero los ficheros en red ya se utilizan y de hecho en esta novela, avanzada la narración, tienen un problema de seguridad con esos archivos. La tecnología va avanzando en las diferentes novelas de la serie según se va desarrollando en la realidad.

Otra característica interesante es la protagonista, ya que no es habitual que una mujer protagonice una novela de este género. De hecho, en numerosas ocasiones, Scarpetta se encuentra en dificultades porque los hombres que trabajan en sus casos no aceptan de buen grado que una mujer sea la que está al mando. El tema de la igualdad es recurrente en las novelas de Cornwell.

La forense jefe es una mujer profesional y de conducta recta, muy meticulosa, con un carácter que roza lo obsesivo, y adicta a su trabajo; pero se ve reflejada también su faceta más familiar y, en ocasiones, hasta su lado vulnerable. Su sobrina Lucy, la hija de su hermana con la que tiene una relación bastante tensa, es su debilidad.

Según la propia autora, Scarpetta tiene aspectos de su vida en común con ella. Ambas nacen en Florida, ambas se divorciaron y tuvieron una relación difícil con su padre, ya fallecido. Sin embargo, Cornwell es licenciada en filología inglesa mientras que Scarpetta es doctora en medicina forense y licenciada en derecho. La autora estuvo casada con un profesor de su facultad, de quién se divorció en 1989 y actualmente está casada con la doctora Staci Ann Gruber. Este hecho también se refleja en sus novelas, pues uno de los personajes, la sobrina de Scarpetta, mantiene relaciones sentimentales con mujeres. Lucy es una niña rebelde y difícil en las primeras novelas, tiene una inteligencia fuera de lo común y crece para convertirse en una mujer un tanto conflictiva y de vida desordenada. A mí no me queda muy claro cuál es su orientación, si es lesbiana o bisexual, lo que si se ve es que Lucy vive en conflicto consigo misma en general y, en particular, con su sexualidad. Si leéis todas las novelas por su orden, podréis ver como Lucy va evolucionando.

Otro personaje que permanece en el tiempo es Pete Marino. Es un policía hosco, con problemas con el alcohol y, al principio, también con Scarpetta.

Marino no era muy partidario de la idea. Desde que me habían nombrado jefa del departamento de medicina legal de la mancomunidad de Virginia, me había puesto dificultades. No sabía si no le gustaban las mujeres o si simplemente no le gustaba yo

Sin embargo, es un personaje con el que me acabé encariñando. Hay mucho más en Pete Marino que lo que se deja ver en su superficie de sargento de policía arrogante y con aires de superioridad.

Otra constante en la obra de Cornwell es la difícil relación de la policía y los forenses con los periodistas. En Post Mórtem (1990), Abby Turnbull es una reportera que cubre noticias de crímenes en Virginia y uno de los personajes importantes .Tanto colabora con la policía y ayuda a la investigación como se entromete y la entorpece. Si bien, hay que tener en cuenta que, en la realidad, Cornwell fue reportera durante años y se ocupó de las noticias sobre crímenes, por lo que es de suponer que conoce las vicisitudes de la profesión de primera mano.

Desde que se iniciaran los estrangulamientos de Richmond mi despacho estaba desbordado y los reporteros de siempre llamaban una y otra vez, haciéndome las insensibles preguntas de costumbre.

El comienzo de la novela no es muy prometedor pues el narrador, que es la propia Scarpetta, se explaya describiendo el tiempo y creando la atmósfera en que recibe la típica llamada de madrugada. En esa breve comunicación telefónica, Marino le dice que han encontrado otra víctima del asesino en serie que tiene atemorizada a la ciudad. Sin embargo, un par de párrafos después, la narración ya comienza a enganchar.

En diferentes novelas de esta serie, la autora cambia el narrador. La mayoría de las veces, como en Post mórtem (1991) es la propia Scarpetta quién cuenta su historia en primera persona. En ocasiones es un narrador en tercera persona omnisciente. De este modo, en Post mórtem (1991) la historia roza en ocasiones el intimismo, pues describe los sentimientos de la protagonista, siendo estos más destacables que los propios hechos. La acción, sin embargo, tiene más peso que la descripción, como es lógico en una novela de este género. Creo necesario aclarar que las descripciones y la narración propiamente dicha tienen mucho más peso que en la gran mayoría de las novelas policíacas y negras que he leído. Es muy típico de este género utilizar mucho el diálogo, pero en estas novelas, sobre todo cuando se cuentan en la voz de la forense, predomina la percepción de la realidad de su protagonista. A veces, la forma de narrar incluso recuerda a un monólogo interior.

¿Estaría leyendo las palabras que yo había dictado? ¿Estaría leyendo mi mente?

El ritmo suele ser muy variable, pausado en ocasiones y frenético cuando la acción lo requiere. Consta de 16 episodios sin título, únicamente definidos con un número. Como es habitual, concluye cada uno de ellos generando una tensión en el lector que lleva a leer capítulo tras capítulo. Aunque la obra tiene más de 300 páginas, se lee rápido, de manera fluida y te quedas con ganas de más.

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Figura 2. Portada de la edición digital de Post- Mórtem de 2016.

Antes de esta serie de libros, que serían ‘Best Sellers’ y le proporcionarían a la autora éxito y reconocimiento, Cornwell había escrito una biografía sobre Ruth Bell Graham. Bell fue una escritora, pintora y filántropa estadounidense. Fue además quién animó a Patricia Cornwell a escribir. Este libro de no ficción, que fue premiado y conocido, se tituló en un principio A time to remenbering (1983) y fue retitulado como Ruth, a Portrait: The Story of Ruth Bell Graham en posteriores ediciones.

También escribió dos libros de no ficción sobre cocina relacionados con el personaje de la forense, puesto que Scarpetta es una hábil cocinera, aspecto relacionado con su ascendencia italoamericana y que se refleja en las novelas que protagoniza. Se trata de Scarpetta’s Winter Table (1998) y Food to Die For: Secrets from Kay Scarpetta’s Kitchen (2002)

Además de la serie de Kay Scarpetta, Cornwell creó otras historias de policías y detectives como la serie de At Risk/Win Garano, que cuenta con dos novelas, o la serie de tres libros de Andy Brazil &Judy Hammer.

Cornwell se atrevió incluso con un ensayo sobre Jack el Destripador, Retrato de un asesino: Jack el destripador. Caso cerrado (2002) y con un libro infantil titulado Life’s Little Fable (1999)

Por la novela que nos ocupa, que supuso el primer éxito editorial de ventas de la autora, recibió varios premios. Cornwell trató de publicar varios libros antes, que, según asegura, fueron rechazados. Por Post mórtem recibió en 1991 el Premio Edgar a la mejor Opera Prima, también el Anthony en la misma categoría y el Macavity a la mejor novela de misterio en ese mismo año. Ya en 1992 ganó el Priu du Roman d’ Aventures y en 1999 se le otorgó el premio Sherlock por el personaje de Kay Scarpetta.

Esta serie de novelas podría ser también llevada a la gran pantalla. Según algunas fuentes, la productora Fox compró los derechos para rodar una película basada en el personaje de Kay Scarpetta. Se dijo que la protagonista podría ser Angelina Jolie, que se pondría en la piel de la forense, si bien las noticias al respecto no están del todo claras. La guionista sería Phyllis Nagy, nominada al Oscar por Carol (2015)

Los libros de esta autora se han traducido a más de 32 idiomas y ha vendido más de cien millones de ejemplares. Se han hecho, además, varias compilaciones con las obras de la serie de la doctora Scarpetta.

Valoración: Sí, recomendable

Podéis adquirir Post Mórtem aquí

2 thoughts on “Crítica a “Post Mórtem”, de Patricia Cornwell”

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