Sí, recomendable

Crítica a “El alguacil”, de Carlos P. Casas

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Título: El alguacil
Autor: Carlos P. Casas
Género: Ficción histórica
Fecha de su composición: 2016
Edición: 1ª – Digital
Editorial: Autopublicado
Número de páginas: 238

El alguacil era distinto, aún tenía aspiraciones. La guerra podía hacer grandes cosas por un hombre y él no estaba dispuesto a dejar las armas. Quería más, aunque no sabía exactamente qué.

Carlos P. Casas nació en 1989, Zaragoza. Este jovencísimo escritor es Licenciado y Máster en Historia por la Universidad de Zaragoza, terminó sus estudios en el Trinity College of Dublin.

En su Blog Basado en hechos imaginarios publica reseñas, relatos cortos y recursos para escritores. Hasta la fecha ha autopublicado dos novelas: El señor es mi pastor (2015) El alguacil (2016), obra que ocupa esta crítica.

Corre el invierno de 1134 en Aragón. Nos situamos en Lacorvilla, un pueblo donde los vecinos prosiguen con sus rutinas, ajenos a las sucesiones de reyes y coronas. Es la presencia de unos temidos bandidos, conocidos como los albares, lo que perturba la cotidianidad tranquila de los lugareños.

En esta tesitura, el alguacil toma la resolución de convertir a los artesanos en soldados para enfrentarse contra tal amenaza, al que muchos vecinos siguen sin dudarlo. Sin embargo, otros muchos no comparten su visión: Sancho el Negro cree que la batalla les conducirá a una muerte segura.

‘Me fío más del juicio de un pobre hombre valiente que impone su sensatez a su hambre que de un alguacil, valiente también, que da por sentado que una panda de campesinos podrá hacer frente a guerreros curtidos’

Todo un gusto saborear una novela histórica con sello autopublicado, después de tanto tiempo alejada de dicho género. Tanto más si está escrita con tanto acierto, elegancia y buen criterio como la que ha tenido a bien facilitarnos el propio autor para que reseñásemos en este espacio.

El principal atractivo que con el que me he topado es la absoluta calidad del narrador, una cuidada voz que cuenta los hechos con un lenguaje adecuado al tiempo en el que suceden y, lo más importante, respetando el rol de cada uno de los personajes que participan en la historia. De esta forma, partiendo de una estructura tradicional en su pura definición, las páginas de El alguacil avanzan a un tono pausado pero sin tregua, en el que ciertamente cualquier lector se deleitará porque no existe torpeza en el texto y las erratas son casi inexistentes, una literatura cuidada y pulida que no siempre es fácil de encontrar en novelas fuera del sector editorial.

La nieve era fina y triste. Tan pronto como tocaba el suelo se fundía, convirtiendo la tierra en barro. Si algún copo se posaba en la piel se convertía en una gélida lágrima. Caía, frágil e imparable, sobre los desprotegidos campos arados que esperaban la primavera con la misma impaciencia que sus dueños.

Pero es, sin lugar a dudas, el catálogo de personajes que se nos presenta donde radica el principal atractivo y la fuerza de lo que acontece en Lacorvilla. A pesar de que Carlos Pérez sí que ha intentado crear un argumento poderoso y diferente sin el papel que otorga al alguacil, el Negro o a las mujeres la historia no llegaría a tener la intensidad necesaria.

Y es que el autor no se conforma con la simpleza del argumento de los bandidos que amenazan la paz del pueblo: a veces el peligro está dentro de las casas de los vecinos. La llegada de un caballero misterioso proclamado como héroe salvador traerá consigo una serie de conflictos entre los lugareños que dará pie a todo un enfrentamiento civil que hará que todavía sea más complicado enfrentarse a la amenaza de los albares.

Su mujer había sido la quintaesencia del infortunio. Rodeada de altos árboles fue a ella quien el rayo del cielo había golpeado. El relámpago apenas duró un parpadeo, pero fue suficiente para arrebatarle a su esposa. Una muerte así no pasaba desapercibida.

Bruja. Hija de Satán. Ramera.

Resulta curioso que sea el alguacil el que da el título a la novela porque, aunque su protagonismo es indiscutible, bien podría definirse como un antagonismo absoluto. Un personaje principal machista, violento y ególatra que resulta una apuesta arriesgada por parte del autor, que ha desechado crear un héroe carismático para su novela.

Los diálogos serán una de las técnicas narrativas por excelencia (además de cuidadas descripciones enriquecidas de vocabulario variado) que resultarán largos y desarrollados con coherencia. Intervenciones extensas, densos debates de diferentes índoles; será en estas conversaciones donde el lector llegará al corazón y a las intenciones de los diferentes personajes.

Otro núcleo que me ha encantado es la lucha de las mujeres por encontrar su papel, su propia función. Mujeres fuertes que no quieren conformarse con el rol de la limpieza y la cocina. El papel femenino se presenta con fuerza, inteligencia y suma importancia. Algo más que aplaudible, en una literatura que todavía lucha por limpiarse los estigmas del machismo.

‘Si, yo, y otras mujeres. A más brazos, más fuerza. ¿No lo entiendes? Necesitamos toda la ayuda que podamos reunir. Y tú, con tu tozudez, nos has privado de un plumazo de la mitad de lo que tenemos. ¿Qué pensaría el Creador si viera que no se tiene en consideración la mitad de su obra?

‘Ahora también querrás ser sacerdote, ¿no?’ reprendió el alguacil.

No puedo más que darle la enhorabuena al autor por el gran trabajo y la insólita calidad de su novela. La primera novela autopublicada del año y no podíamos empezar de mejor manera.

Valoración: Sí, recomendable.

Adquiere El alguacil aquí

 

 

 

2 thoughts on “Crítica a “El alguacil”, de Carlos P. Casas”

  1. Muy muchas gracias por esta pedazo de reseña. A mí me ha gustado mucho y espero que a más gente también. Comparto todo lo que dices sobre el antagonismo del alguacil: es una novela creada a partir del villano.

    Y gracias por las citas. A veces resulta difícil para uno mismo saber cuáles son los párrafos que llaman la atención.
    ¡Nos vemos!

    Le gusta a 1 persona

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