Sí, recomendable

Crítica a “Elisa frente al mar”, de Clara A. García

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Título: Elisa frente al mar
Autor: Clara Asunción García
Género: Intimismo – Lésbica
Fecha de su composición: 2013
Edición: 2ª – Digital
Editorial: Autopublicada
Número de páginas: 216

¡Cuánto daño hace el amor cuando lo interpretamos mal, cuando queremos adecuar su sinfonía a nuestra imperfectas vidas, cuando se vuelve desesperado!

Clara Asunción García (Elche, 1968) ha abarcado un gran número de géneros a lo largo de su carrera como autora. En esta trayectoria de letras, podemos destacar la serie Cate Maynes (Ed. Egales), el relato #Marimaryeva publicado en la antología Ábreme con cuidado de Editorial Dos Bigotes o varios títulos publicados con la Editorial Egales (Los hilos del destino, Tras la Coraza…). Pero, centrándonos en la obra que ocupa esta crítica, Elisa frente al mar, contamos con la que es con toda seguridad su novela más intimista. Título autopublicado mediante la plataforma KDP de Amazon que ha sido traducido al francés y al inglés.

Ahora me enfrento al reto de hablaros de este libro haciéndole justicia. Bien.

Elisa cada vez se enredaba más en la asfixiante trampa de la normalidad, arrastrada como por un canto de sirena a una vida fraudulenta. Yo era la náufraga que se aferraba a los restos de su amor, confiando en avistar tierra, aunque fuese una islucha perdida en el mar.

Os hablo de una historia que, con sencillez y elegancia, podría interpretarse sobre un escenario teatral. Sería ideal, sí. Una escena oscura, con luces tenues que bailan sobre Nuria, la protagonista, arrastrándola como las olas entre su pasado y su presente, azotada por la brisa marítima y por el dolor de la pérdida. O de las pérdidas.

¿Y por qué me quiero referir al Teatro? Porque no sería necesario demasiado para ilustrar los diálogos, plagados de poesía, que nos regala con delicadeza una autora que no escatima en el emotivismo más puro y sentimental. No tiene ningún reparo, ningún remordimiento, es devastadora, es cruel. Por tal cosa, podríamos situar a los tres personajes sobre un escenario, utilizar un único foco que represente un faro y, como todo sonido, el del mar. Sería una de las representaciones teatrales más hermosas que haya visto nunca.

Los tres personajes serían tres mujeres. La protagonista será Nuria, nuestra Nuria. Nuria y su tormento, su corazón roto, su alegría arrebatada, su faro apagado. Nuria se antoja un árbol torturado por una tormenta eterna sin tregua. Pierde sus hojas, luego sus ramas. Tan solo le queda el tronco y las raíces. Profiere gritos tan ensordecedores que nadie puede escucharlos.

Una vez caminas de frente, puedes tener una vida. Yo la tuve, la tengo, vivida de acuerdo con mi naturaleza. Ni me mentí, ni mentí a otros.

El segundo personaje es Valeria, que representa el valor de la amistad más intenso, más real. Valeria es como su hermana, la quiere con locura, mataría por ella. Confiaría en Valeria hasta su mismísima vida. Valeria es el pilar de su vida, un pilar que el destino la ha arrebatado de la manera más violenta e irracional posible. Valeria es, probablemente, el personaje más importante de la novela por su trascendencia y, también, por su ausencia.

Y el tercer personaje es Elisa, quien otorga título a la obra, quien será la luna de la marea de Nuria. Diré que apenas conoceremos a Elisa cómo tal, sino que lo haremos a través de los sentimientos de Nuria. Será lejana del lector. Tal vez Clara no quiera compartirla con nosotros, no lo sé. Elisa será ese ángel y ese demonio, será esa luz y esa oscuridad. Será esa persona que entre en la vida de nuestra protagonista para darle calor pero que, también, traerá consigo el frío más eterno.

Entiendo que la ames, pero tú debes aprender a amarte a ti por encima de ese amor.

No existe la idealización en las páginas de Clara Asunción, no existe la oda al amor infalible ni a la felicidad generosa. Es una novela cruda, dura, hermosa. La técnica narrativa va mucho más allá del bien hacer: como signos de puntuación usa las lágrimas, como párrafos los sollozos, como capítulos la verdad. Y valiéndose de una esquemática temporal quebrada, como si el pasado fuera demasiado duro para conocerlo de un solo plumazo.

Me gustaría decir que habrá tregua. Y, en realidad, sí que puedo decirlo. En la delicadeza de las palabras, en la prosa poética, en la dulzura de los sentimientos más primarios, en los lazos que nos unen. También, siempre, en el mar. El mar. El mar. Tomémonos la novela de esta Elisa frente al mar como un peregrinaje: tan duro y tan necesario.

Valoración: Sí, recomendable

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5 thoughts on “Crítica a “Elisa frente al mar”, de Clara A. García”

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