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“El Origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: III. El proceso creativo

El país de las hadas contiene muchas cosas, aparte de los
elfos y los trasgos, y aparte de los enanos, las brujas, los trolls,
los gigantes o los dragones: contiene los mares, el sol, la luna, el cielo y la tierra
y todas las cosas que en ella se encuentran: árboles, pájaros, agua y piedras,
vino y pan, y nosotros mismos, hombres mortales.

JRR Tolkien, Sobre los cuentos de hadas (1947)

Entre los compañeros que Tolkien encontró en Oxford, se encontraban una serie de amigos que formaron un grupo en torno a la figura de CS Lewis. Sus componentes eran WH Lewis (hermano del ya mencionado Lewis), Charles Williams (escritor) y personas afines a la literatura como John Wain, David Cecil o Roy Campbell. Este curioso grupo se denominó a sí mismo The Inklings, o lo que es lo mismo: Los Indicios y se reunían todos los jueves por la noche después de cenar en los aposentos de CS Lewis, en el Magdalen College.

El grupo de amigos de Tolkien puede catalogarse como uno de los grupos más afortunados en la historia de la literatura, pues fueron los primeros conocedores de El Señor de los Anillos o como ellos bautizaron a la obra épica del profesor, El nuevo Hobbit.

Cuando las conversaciones literarias de los Indicios decaían, acostumbraban a leerse los unos a los otros las obras en las que trabajaban en ese momento. Así fue como Tolkien les leyó, página a página y en voz alta, su obra maestra a sus colegas.

Desde la cerveza hasta Beowulf, pasando por la tortura, Tertuliano, los pelmazos, la teoría contractual de los reinos medievales y los topónimos raros.

Introducción a Letters of CS Lewis (1966) [Cartas de CS Lewis], por WH Lewis

El profesor Tolkien comenzó a escribir El Señor de los Anillos a sus 44 años, y tardó trece años (entre 1936 y 1949) en terminar su excelsa y enorme obra de ficción, la cual cuenta con medio millón de palabras, aproximadamente. Muchos han sido los estudiosos que han buscado en la obra de Tolkien influencias, pero las únicas que el autor reconoce son las de la mitología nórdica (y esto es una enorme evidencia) y la de Ella (1887), una novela fantástica de H. Rider Haggard.

Qué demonios, en ti no hay quien influya. Yo lo he intentado, pero ha sido inútil.

CS Lewis a JRR Tolkien

El primer volumen de la trilogía épica se titula La Comunidad del Anillo (1954). Tolkien contaba con 62 años de edad cuando se publicó y estaba a punto de jubilarse. En el primer tomo de la trilogía fantástica encontramos una clara referencia a los Indicios: “Porque ya lo han escuchado con paciencia e incluso con un interés que casi me induce a sospechar que por las venas de sus venerables antepasados circulaba sangre de hobbit”.

B71

Las dos torres (1954) salió ese mismo año, convirtiéndose en el segundo libro de la trilogía, y El Retorno del Rey (1955) concluyó la historia solo un año más tarde.

Es un relato espléndidamente contado, lleno de color, movimiento y grandeza.

New Statesman & Nation

Pero, además de invadir de opiniones favorables a la crítica, la obra de Tolkien produjo cierta sensación de perplejidad, pues a sus lectores les costaba ubicar su género. Algunos lo etiquetaron de sátira, otros de alegoría o de cuentos de hada descomunal, mientras que otros lo definían como poema épico, novela fantástica, libro de caballerías u obra de “superciencia ficción”.

La obra épica de Tolkien no generó un gran interés en Inglaterra en primera instancia, hasta que nueve años después de lanzarse su tercer volumen y coincidiendo con el lanzamiento de sus ediciones de bolsillo, El Señor de los Anillos empezó a despertar un entusiasmo desbordante.

La clave de su éxito fueron tanto la diferencia de precio entre su versión de tapa dura y su versión de bolsillo como la campaña publicitaria que lo acompañó, adelantando en ventas a clásicos best sellers como El guardián entre el centeno (1951) de JD Salinger o El Señor de las Moscas (1954), de William Golding.

Pero sus lectores no tenían bastante con una vez. Se releían una y otra vez la gran obra de Tolkien. Leerlo cinco veces no era un récord inusual, e incluso Henry Resnik explicó que cierto lector perdió la cuenta tras treinta lecturas.

Tolkien se jubiló a los 66 años, retirándose de Oxford para vivir de un modo tranquilo con su mujer en una casa de campo de Headington. No obstante, continuó trabajando en sus obras originales, en tratados académicos y en traducciones, pero de forma puntual, pues su larga carrera como docente tocó a su fin tras 35 años.

Si queréis saber más sobre El Señor de los Anillos, podéis leer mis dos entradas anteriores en A Librería:

“El Origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: I. Introducción

“El Origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: II. John Ronald Reuel Tolkien

8 thoughts on ““El Origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: III. El proceso creativo”

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