Sí, recomendable

Introducción a “La Fundación” de Isaac Asimov

Título: Trilogía de La Fundación
Autor: Isaac Asimov
Género: narrativa, novela de ciencia ficción
Fecha de su composición: de 1951 a 1953 (son tres novelas recogidas en un volumen)
Traductora: Pilar Giralt
Edición: Digital, 2010
Editorial: DeBolsillo
Número de páginas: 904

La violencia es el último recurso del incompetente.

Una de las obras más famosas de Isaac Asimov y de la ciencia ficción en general son las conocidas como novelas de la Fundación. Han influido en multitud de obras posteriores, tanto literarias como cinematográficas. Aunque considero que este autor no necesita presentación, si queréis leer más sobre él podéis encontrar una entrada en dos partes en este mismo blog sobre las leyes de la robótica:

Sentido giratorio: una introducción a Isaac Asimov y sus leyes de la robótica.

Si bien se incluyen en la Serie de la Fundación unas 16 o 17 obras según diferentes fuentes, es la trilogía original una de las más destacables creaciones de Asimov. En ella vamos a centrarnos en esta entrada, no sin comentar brevemente el resto de la saga en que están encuadradas.

Figura 1. Portada de la edición digital del volumen que recoge la Trilogía (2010)

La saga de la Fundación consta de varias series de libros. La serie de las Fundaciones o Ciclo de Trántor contiene siete novelas e incluye la trilogía original que nos ocupa en esta entrada. La Serie de los Robots o Ciclo de la Tierra consta de cinco libros, según algunas fuentes que incluyen la colección de relatos Yo, Robot (1950) Si contamos solo las novelas serían 4 libros y el total de la Serie de la Fundación quedaría en 16 obras. La Trilogía del Imperio Galáctico es una precuela donde se desarrolla la formación del Imperio Galáctico y hechos representativos de sus más de 10 000 años de historia. En la mayoría de los casos son hechos históricos anteriores a Hari Seldon y la Psicohistoria. Hay un relato relacionado con estas novelas, llamado Callejón sin salida (1972) y publicado en la colección The early Asimov (1972) y en castellano en Cuentos Completos II (2003) , que trata el tema de los extraterrestres. El impero Galáctico de Asimov está compuesto por planetas de la Vía Láctea (llamada simplemente la Galaxia) donde solo viven humanos, pero en este relato se habla de una forma de vida inteligente cuyo origen no es la Tierra. Estos extraterrestres huyen a las Nubes de Magallanes y de este modo escapan de la zona del espacio controlada por los humanos.

Estos libros son una especie de historia del futuro. Describen un gran Imperio Galáctico similar en algunos aspectos al Antiguo Imperio Romano. El centro de la burocracia es el planeta Trántor y la cabeza visible del gobierno es el Emperador, cargo vitalicio y heredable de padres a hijos. Si bien todo el planeta Trántor con todos sus habitantes se dedica en exclusiva al control de la vasta región del espacio habitada por los humanos y gobernada por el Imperio, el planeta no posee nada aparte de lo necesario para el Palacio Imperial y la residencia de sus habitantes, todos funcionarios y burócratas.

Veinte mundos agrícolas eran el granero de Trántor. Un universo era su servidor

Esta Trilogía incluye las novelas: Fundación (1951), Fundación e Imperio (1952) y Segunda Fundación (1953). Fue galardonada en 1966 con el premio Hugo a la mejor serie de novelas de ciencia ficción, categoría que se creó ese mismo año. Se le consideró, de este modo, la mejor serie de novelas de ciencia ficción escrita hasta la fecha.

En la primera de las novelas, Fundación (1951) se exponen los hechos relacionados con una de las principales figuras de la Fundación, el matemático y psicólogo Hari Seldon. Él es el creador de la Psicohistoria, ciencia que puede predecir estadísticamente el comportamiento de grandes grupos de personas y predecir hasta cierto punto el futuro de la humanidad.

Con esta ciencia, Seldon y su grupo de científicos predicen el fin del Imperio Galáctico, que ya se encuentra en decadencia siendo esta imparable y su final, inevitable. Tras la desintegración del Imperio, la humanidad vivirá un período de barbarie que puede durar unos 30.000 años hasta que se establezca un nuevo gobierno unido en la galaxia. Durante este período, Seldon prevé que se perderán las ciencias y habrá un retroceso importante en la técnica. La energía nuclear, principal forma de obtención de energía en el Imperio dejará de utilizarse y se volverá al carbón y al petróleo.

Aunque Asimov no desarrolla el tema en profundidad, se entiende que todos estos mundos habitados de la galaxia son muy similares a la Tierra. En ellos se puede vivir y cultivar y si además hay carbón y petróleo, entre otros depósitos minerales, por lo que es de suponer que llevan miles de millones de años colonizados por formas de vida similares a las terrestres y son planetas con una evolución muy similar a nuestro planeta. También puede deberse a un error o inexactitud, si bien, siendo una obra de ficción, el rigor científico no es algo imprescindible.

Para tratar de acortar este inevitable período de barbarie, en que el gobierno se repartiría entre diferentes reinos y habría frecuentes guerras y conflictos, Seldon establece dos Fundaciones, cada una en un extremo opuesto de la Galaxia. La primera de ellas se encuentra en un pequeño planeta en la frontera del Imperio y que carece de metales denominado Términus. En este planeta se establecen un grupo de científicos con la misión de elaborar una enciclopedia y evitar de este modo que el saber, la ciencia y la cultura humana se pierdan. En la novela hay numerosas referencias a esta enciclopedia, por ejemplo:

TÉRMINUS: Su situación (consultar el mapa) era muy extraña para el papel que estaba llamado a desempeñar en la historia galáctica, pero, al mismo tiempo, tal como muchos escritores no se habían cansado de repetir, inevitable.…

Enciclopedia Galáctica

La segunda Fundación es un enigma del que apenas sabemos nada en un principio. La envuelve un halo de misterio en gran parte del total de novelas de la serie. No sabemos ni dónde se encuentra, ni a qué se dedican sus habitantes. Solo se insiste en que jugará un papel fundamental en la creación del nuevo imperio.

El tiempo y su medida es algo curioso. Así, en principio se mide a partir de la instauración del Imperio, pero llega un momento en que este cae y comienzan a contarse los años partiendo de la era fundacional. Las novelas siguen un orden temporal, con saltos hacia el futuro, pero en una línea sencilla de seguir. La narración es en tercera persona, siguiendo a alguno de sus numerosos protagonistas.

Hay en estos libros muchísimos personajes, algunos muy carismáticos como el propio Seldon y su ayudante Gaal, gobernantes hábiles como Salvor Hardin, primer alcalde de Términus, o  Hober Mallow, el primero de los Príncipes Comerciantes. Me es imposible destacar a todos los que son importantes, pues cada parte de cada libro tiene sus propios protagonistas.

Un traidor incompetente no es un peligro. Son los hombres capaces los que hay que vigilar.

En la historia de Términus  y la Fundación hay una serie de crisis de gobierno previstas previamente por Seldon donde este se aparece en una grabación de una cápsula temporal para ayudar a resolver la denominada “Crisis Seldon”. Diferentes gobernantes de Términus esperan esas apariciones, aunque en otras ocasiones no hay nadie que las vea.  Si bien, en estas grabaciones, Seldon es tan enigmático y guarda tan celosamente el secreto de la Psicohistoria que, más que servir de ayuda, demuestra que su teoría funciona.

La propia historia se encarga de mantener el equilibrio de la Fundación, a veces por medio de hombres muy capaces como los ya citados Salvor Hardin o Hober Mallow.  Durante todo su desarrollo podemos observar una interesante evolución histórica. Es casi un libro de aventuras histórico y recuerda mucho a ese género, a pesar de estar ambientado en el futuro.

Otro tema interesante es la religión. En estas novelas, la Fundación crea un culto con sacerdotes que dominan la ciencia, en especial la energía nuclear, pero sin desvelar sus técnicas. De este  modo, dominan política y económicamente varios planetas de su entorno. Otros muchos forman reinos independientes al irse desmoronando el Imperio y siendo las guerras entre ellos algo frecuente.

En cuanto a la ciencia, hay adelantos como el uso de láseres, motores nucleares, avances en medicina y otros aspectos que parecen lógicos de encontrar en un libro de ciencia ficción. Un aspecto interesante y que parece imposible en el mundo real es el uso de la energía nuclear a pequeña escala, por ejemplo en armas y escudos de protección personal.

Asimov crea un futuro aparentemente amable, hiperdesarrollado, donde el ser humano vive con abundancia y buena calidad de vida. Esto es posible debido a la colonización de la galaxia. La idea de la necesidad de expansión es recurrente en la obra de Asimov. Sin embargo, al leer entre líneas nos damos cuenta de que no es tan ideal ni tan tópico como parece. Sin llegar a ser una distopía, tiene elementos y connotaciones negativas interesantes. El ser humano parece ser arrastrado a su ruina, no por causas externas, sino por su propia naturaleza.

Las estrellas pueden no cambiar en siglos, pero las fronteras políticas son  demasiado inestables.

Aunque las teorías de Seldon se van cumpliendo y el matemático parece tener la capacidad de predecir el futuro, hay una crisis que se escapa a su control. Se trata de un solo individuo, el Mulo, que pondrá en jaque a la ciencia de la Psicohistoria y a la formación de un nuevo Imperio Galáctico.

En la tercera de las novelas de la trilogía, varios personajes, entre ellos el Mulo, emprenden la búsqueda de la enigmática Segunda Fundación. No voy a desvelaros más del argumento pues sería estropearos la lectura. Solo añadir que es una serie muy recomendable, de lectura dinámica. He leído muchos de los libros de esta saga y son entretenidos y hasta divertidos en ocasiones. Tienen parte de reflexión filosófica y política, por ejemplo en el empeño en el mantenimiento de la paz y la estabilidad,  aunque domina la aventura y la acción y no son para nada difíciles de entender ni de seguir. A mí personalmente los que más me han gustado son los de la Serie de los Robots, con un protagonista tan entrañable como el robot humanoide R. Daneel Olivaw.

En estas novelas, como en la gran mayoría de la obra de Asimov que he tenido la oportunidad de leer, prevalecen los diálogos y la acción, siendo mucho menos importante la descripción. Es por ello que la lectura es muy simple, entretenida y amena. Puede parecer una obra muy compleja, dada la dimensión temporal y espacial y la gran cantidad de personajes pero Asimov tiene la gran capacidad de hacer que nos enganche y que no resulte excesivamente complicada. Tal vez en algunos aspectos incluso sería interesante que el autor describiese de modo más minucioso esta nueva realidad futura que crea.

La dificultad que os podéis encontrar, si queréis leer toda la Saga de la Fundación, estriba en no dejar pasar demasiado tiempo entre la lectura de los diferentes volúmenes, pues se olvidan muchos detalles de las diferentes  tramas que son  básicos para comprender lo que ocurre en los siguientes libros y llegar a hacerse una idea de la larga historia del Imperio Galáctico. También se pueden leer solo algunos libros como si fuesen novelas independientes, pues cada una tiene su argumento, sus personajes y su final definido, si bien todas están relacionadas. En cambio, si os interesa, recomiendo leer estas tres de la Trilogía original enteras y por su orden.

Valoración: Sí, recomendable.

Podéis comprar esta trilogía aquí.

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