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“El Origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: V. La Tierra Media y El Hobbit

Venid conmigo, damas y caballeros que por un motivo u otro estáis hartos de Londres, venid conmigo, y también los que están hartos de todos los mundos que conocemos, pues aquí tenemos unos nuevos mundos.

Lord Dunsany
Prólogo a The Book of Wonder (1912)

Tolkien insinuó en su día –casi se cree que en tono bromista– que la Comarca y las tierras occidentales que la rodean son una representación alegórica de la Europa noroccidental, y de esa información podemos intuir –o no– que la Tierra Media, territorio en el que se sitúa tanto la acción de El Hobbit como de El Señor de los Anillos, es un reflejo alejado de nuestro mundo en una inimaginable época antigua, anterior a la historia, anterior incluso a las pinturas rupestres prehistóricas. No obstante, estas afirmaciones sobre la trilogía y su antecedente contextual son solo una forma de intentar ubicar, casi inútilmente, lo que en sí mismo compone un universo propio y único.

Y es que el fin que el profesor perseguía no era otro que el de contarnos una historia y deleitarnos con ella. A pesar de que muchos de los temas y subtemas de la obra de Tolkien encuentran parte de su origen en la literatura y la mitología nórdicas, no significa que la Tierra Media deba seguir la cartografía de nuestro continente.

En ocasiones también se ha tratado de identificar a la Tierra Media con la Europa medieval. No obstante, una característica destacada de la Tierra Media que la aleja de dicho contexto histórico es que, como en la mitología griega de antes del comienzo de la historia, los hombres coexisten con seres ajenos a su raza; en el caso de Grecia conviven con faunos, con dríadas, con ninfas, con tritones, con harpías, con centauros, con sátiros y con todo tipo de monstruos híbridos y en el caso de la Tierra Media, los personajes que la habitan conviven con elfos, con enanos, con ents, con duendes o con hobbits.

De todas las razas mencionadas anteriormente, los hobbits fueron siempre los preferidos de Tolkien, y desempeñan siempre un papel protagonista y muy destacado en sus epopeyas más conocidas.

Son (o fueron) unas personas menudas, de aproximadamente la mitad de nuestra estatura, y más bajitas que los barbudos enanos. Los hobbits no tienen barba. No hay magia en ellos, excepto la normal de todos los días que los ayuda a desaparecer silenciosa y rápidamente cuando las corpulentas y estúpidas personas como tú o como yo se acercan torpemente a ellos […] Tienden a echar tripa; visten con brillantes colores (sobre todo, de verde y amarillo); no calzan zapatos porque tienen las plantas correosas y un espeso pelo castaño como el de su cabeza (que es rizado); sus dedos son largos, sensibles y morenos, sus rostros afables y sueltan unas profundas y sonoras carcajadas (sobre todo, después de cenar, cosa que hacen dos veces al día cuando pueden).

Tolkien en las páginas iniciales de El Hobbit

Bilbo Bolsón es un hobbit típico y respetado; un pueblerino soltero que vive solo y bastante acomodado en su smial, una madriguera excavada en la ladera de una colina, provista de una puerta de madera redonda que cuenta con un tirador justo en el centro. El acogedor hogar de Bilbo cuenta con distintas habitaciones utilizadas como dormitorio, cocina o baño y todas se encuentran al mismo nivel, pues los hobbits no suben ni bajan escaleras.

gandalf-hobbit

Objeto 1. Ilustración que muestra el inicio de El Hobbit

El Hobbit es la obra de la que dicho personaje es protagonista y que es considerada tanto un clásico moderno como el prólogo al vasto universo de El Señor de los Anillos y cuenta como un día, Bilbo se encuentra sumido en su rutina y un amable anciano, de sombrero azul y puntiagudo, llamado Gandalf, le propone una aventura que para él resulta desagradable y es así como Bilbo, para no parecer descortés, rechaza al anciano invitándole al día siguiente a tomar té.

Es así como, para sorpresa del señor Bolsón, trece enanos de nombre Dwalin, Balin, Kíli, Fíli, Dori, Nori, Ori, Óin, Glóin, Bifur, Bofur, Bombur y el gran Thorin Escudo de Roble, seguidos de Gandalf, se presentan en su acogedora madriguera al día siguiente, recibiendo toda su hospitalidad y entonando una extraña canción que ayuda a Bilbo a cambiar de parecer:

Más allá de las frías y brumosas montañas
a unas profundas mazmorras y unas viejas cuevas
nos tenemos que ir al romper el alba
en busca del pálido oro encantado.

[Alerta, SPOILER: Resumen de la trama de El Hobbit]

Es así como el protagonista de El Hobbit se embarca en una aventura a lomos de un poni y acompañado de trece enanos y un mago, dispuesto a enfrentarse a un malvado dragón asesino de enanos y a otros tantos peligros que ni imagina. El viaje comienza y los temerarios enanos conducen al hobbit hasta más allá de las Montañas Nubladas tras escapar de un grupo de grotescos trols y de tropezarse con un grupo de elfos cantarines. Llegan entonces al último hogar apacible al este del mar para reunirse con Elrond, un importante señor elfo que les ofrecerá cobijo y descanso.

Y es así como, mediante su avance por las Montañas Nubladas, Bilbo se separa del grupo y se pierde, sufriendo cierto incidente relacionado con cierto anillo y con cierta criatura apodada Gollum que, de no haber ocurrido y según Tolkien, el relato de El Hobbit no habría merecido, probablemente, nada más que “una breve nota a pie de página en la historia”. Pero ese es un fragmento de la historia para ser disfrutado en su totalidad, y por ello no daré más detalles.

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Objeto 2. Portada de la versión ilustrada por Alan Lee de El Hobbit

Más tarde, Bilbo se reúne con sus compañeros, y por un pequeño sentimiento de culpa por quedarse con el anillo, no les cuenta toda la verdad. Pero Gandalf no acaba de creer su historia, pues es capaz de percibir el poder que evoca el anillo.

A partir de ese momento clave de la historia, los sucesos de El Hobbit se precipitan uno tras otro. En el camino a la Montaña Solitaria donde mora Smaug, los viajeros se enfrentan a huargos salvajes, luchan contra trasgos, son rescatados por águilas y sobreviven a un encuentro con arañas gigantes dentro del Bosque Negro.

Una vez los aventureros logran llegar a la Montaña Solitaria, Bilbo se infiltra hasta dar con el dragón y entabla una conversación con él, haciéndole enfadar porque no podía ver quién le hablaba (gracias a la invisibilidad que el anillo confiere a Bilbo). Es así como el dragón abandona la montaña y, debido a su ira, causa estragos en un pueblo cercano y, finalmente, Bardo el Arquero consigue abatirlo en su punto débil, el cual había sido descubierto previamente por Bilbo. Es así como Thorin se convierte en Rey bajo la montaña y Bilbo regresa a su hogar con su parte del tesoro… y con el anillo.

En conclusión, El Hobbit sirve así tanto de prólogo como de antecedente temático de ESDLA: en él podemos observar tanto la historia del Anillo, como la misión, la guerra y las aventuras que rodean a todo lo ya mencionado.

Próximamente os traeré nuevos resúmenes y curiosidades sobre la obra de Tolkien, pero os recuerdo que cuatro entradas preceden a la que os presento hoy y os las enlazo a continuación:

“El Origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: I. Introducción

“El Origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: II. John Ronald Reuel Tolkien

“El Origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: III. El proceso creativo

“El Origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: IV. El profesor tras ESDLA

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