Aprobado

Crítica a “El Duque del Altozano” de Fernando Cotta

Título: El Duque del Altozano
Autor: Fernando Cotta
Género: Narrativa – cuento
Fecha de su composición: 2016
Edición: 1ª – Tapa Blanda
Editorial: Autopublicado
Número de páginas: 219

—A despertarme habéis venido con bellas melodías y canciones en tonos dulces, graves, finos bien sostenidos. ¿A qué debo tal honor?

No es muy habitual encontrarse novelas como El Duque del Altozano en la literatura actual. Cuanto menos si se trata bajo el sello de autor indie/autopublicado. Intentaré hacer justicia a la hora de definir lo que el intrépido lector se va a encontrar en este libro de tapa blanquecina con un pájaro de lo más épico en la portada. De hacerlo bien, estas palabras deberían estar escritas en castellano antiguo; aunque no me he sentido capaz. Tenéis que perdonar.

La novela es más bien un cuento largo. Un soldado del siglo XVI es reencarnado en el año 2015 en forma de pájaro. Y no por ello menos galán y aventurero, desde luego. A tal honorable hidalgo es encomendando, por orden divina, a ejercer de un auténtico cupido actual.

Cada capítulo se puede corresponder a un relato. Nuestro Duque, en su descubrimiento del nuevo mundo con su nuevo cuerpo (tener plumas y volar es más complicado de lo que parece) se enfrenta a la honorable misión de ejercer de casamentero en una sociedad en la que el amor ya no es cortesano; lo que otorgará, sin remedio, un gran tono de comicidad por parte de la pluma de Fernando Cotta.

El antes desastroso caballero tomó las riendas del destino resoplando cual toro a punto de arrancar. Metió tripa, no por esconderla, sino por ampliar su torácica caja.

La peculiaridad más destacable es el manejo del castellano antiguo, recurso que resulta muy original. Este mérito no se le puede negar. El autor se maneja con las expresiones de la época como si de su idioma natal se tratase, enriqueciendo y jugando con el lenguaje a su antojo. En las primeras páginas resulta muy estimulante, aunque he de reconocer que a medida que se suceden las mismas fórmulas y estructuras a lo largo de toda la obra, resulta bastante repetitivo y llega a ser abrumador.

Es aguda y trabajada la personalidad del pajarito. Nos puede caer tan simpático como terriblemente egocéntrico. Sentimos lástima de él, pero es imposible evitar de vez en cuando alguna que otra risotada a lo largo de sus esperpénticas aventuras. El lector se moverá en esta dualidad desde el inicio hasta el fin.

La bella flor, quedóse muda ante tanta inservible violencia, hasta tal punto que tardó en recuperar el aliento, pero siendo lo que era, una enamorada de los animales controlóse primero, comprobó el resultado del desenlace y con gran cariño, con el mismo que trata una madre, como pudo cogió al desmayado en sus brazos y en la mesa camilla dulcemente le dejó.

La cara menos afable es la estructura repetitiva de las situaciones que vive el protagonista. A pesar de tratarse de una novela breve, su lectura resulta lenta por este motivo. Y ya no solo por las evidentes dificultades del lector para acostumbrarse al rico lenguaje (que tanto es una característica negativa como positiva), sino porque el guion de cada uno de los capítulos es recurrente.  Dentro de lo inverosímil de la novela, esto le resta consistencia. Existe un gran abanico de oportunidades para contar desavenencias de emblemático caballero convertido en ave sin que sea necesario recurrir a la misma fórmula.

Me gustaría citar que la portada de la novela me parece radiante. También la entusiasta labor de promoción del autor, con suma originalidad y buen humor. Es imposible ignorar el vuelo de este soldado incansable, diestro en el arte de la batalla pero torpe en el amor.

En definitiva es un trabajo considerable por parte de la pluma de este peculiar escribano, que entremezcla humor, amoríos y caballería. Con una extravagante forma de ser narrada, sin pretensiones y con afán de puro entretenimiento. Cabe destacar, a pesar de sus carencias,  el cariño y la dedicación de Fernando Cotta en este proyecto.

Valoración: Aprobado

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3 thoughts on “Crítica a “El Duque del Altozano” de Fernando Cotta”

  1. Gracias Miriam, todo un placer, pero no es castellano añejo, sino el nuestro adaptado. Cierto es que en algunos casos la estructura de las frases, a la vieja usanza la utilizo. ¿Lo veis? Os agradezco el criterio, pero además debéis saber que el fondo de la novela a la que llamáis cuento “visto no lo habéis”, a esa estructura llamáis castellano viejo.
    El fidalgo “esto sí es añejo” y no está en todo el libro o “fierro”, que tampoco se ve, son las grandes diferencias entre una novela de corte dorado adaptada y la realidad plasmada.
    Por lo demás debo deciros que hay una transición que tiene un trasfondo que no comprendéis perpo que sí lo habríais visto si de historia de aquellos tiempos hubiérais leído en abundancia, pues tocar la honra de aquellos soldados viejos era la peor de las vergüenzas. Esa es la etapa de transición.

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    1. Hola Fernando. No soy una experta en términos de lenguaje antiguo o añejo, aunque sí que he leído mucha literatura de los Siglos de Oro. Sé que no se parece demasiado (de ser escrito en castellano antiguo, sería más complicada de entender. No es el caso), por lo que se entiende que está adaptado para un mayor entendimiento. En mi opinión, dudo que sea necesario ser una gran conocedora de este tipo de “cultura” para disfrutar de la novela. Los fallos que señalo los veo más estructurales y de entretenimiento que puramente narrativos.

      Pero esto solo es una opinión, hecha con real cariño y sinceridad.

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      1. Pues querida mía, la historia es arte y parte de esa novela, por un lado la moralidad, carácter y por otros las diferencias existentes entre aquella época y en la que vivimos, en sí esos pasos son los castigos a la honra para que el Duque se vaya adaptando, es parte de la redención, unas veces por parte de la propia naturaleza, “el cuervo” y otras por la divina providencia.
        Los capítulos son historias diferentes, así lo hice y muy a propósito, entre otras cosas porque son personas reales que piden consejo, algunas las conocéis de las redes y otras están en la próxima temporada.
        Hablar de castellano viejo es el equivalente a decir “vaya tostón”, que es en su defecto lo que la mayoría de las personas que leen, piensan, cuando en la realidad no hay añejo, a eso me refiero.
        Como colofón deciros que hay un porcentaje rimado y otro que no lo es, amén de que es posible que emplear el castellano correcto, tal como decir “habéis” pueda recultar de viejos.
        Gracias por vuestro cariño, sinceridad y admiración.

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