Imprescindible

Crítica a “Patria”, de Fernando Aramburu

Título: Patria
Autor: Fernando Aramburu
Género: Narrativa
Fecha de su composición: 2016
Edición: 1ª Ed. Tapa Blanda
Editorial: Tusquets
Número de páginas: 650

Era de lágrima fácil aquel hombre, y aunque las fotos no lloran, yo ya me entiendo.

Fernando Arambaru Irigoyen nace en San Sebastián (1959). Poeta, narrador y ensayista, es licenciado en Filología Hispánica. En su ciudad natal, participó en la fundación del Grupo CLOC de Arte y Desaste, que intervino activamente en la vida cultural del País Vasco con propuestas surrealistas y variadas, caracterizadas por una peculiar e innovadora manera de mezclar poesía, contracultura y sentido del humor.

Actualmente reside en Alemania, donde ha impartido clases de lengua española. Desde 2009 se dedica exclusivamente a la creación literaria.

Entre su obra y premios destacan Años Lentos (Premio Tusquets de Novela, 2011) y la novela que ocupa esta crítica, Patria (Premio de la Crítica, Premio Francisco Umbral al Libro del Año, 2017).

—Me alegro sobre todo por los que lo habéis pasado tan mal. Que pare todo esto de una vez y os dejen tranquilos.
—¿Que pare qué?
—Que dejen de hacer sufrir a la gente y defiendan lo suyo sin matar.

Patria nos habla de una época oscura en la historia del mundo. O más bien, de cómo dos familias vivieron el terrorismo de ETA desde dos perspectivas diferentes. Bittori visita muy a menudo la tumba de su marido el Txato. Miren acude a la cárcel (otra tumba, tal vez) a ver a su hijo Joxe Mari que formó parte de la lucha armada por la liberación de Euskal Herria. Mientras tanto, las respectivas familias se envuelven entre el pasado que las llevó hasta ese punto y el futuro que no es demasiado esclarecedor. Porque sí, Bittori y Miren eran inseparables. Y el Txato y Joxian (padre del terrorista, marido de Miren) eran uña y carne. Pero un disparo en un día lluvioso ha quebrado mucho más que el cráneo de un hombre. Ha quebrado sus vidas enteras.

Tienes que leer Patria. Es un libro sobre la ETA. En realidad esa descripción no es cierta. Patria es una novela que abarca demasiado para poder resumirlo. Tal vez sea una de las obras más difíciles de reseñar de las que he leído durante este año. Pero me la recomendaron hasta la saciedad, las críticas las elogiaban, era el gran fenómeno literario, una obra de culto. Recuerdo que lo cogí recelosa, con cierta pereza. Lo abrí y leí el primer párrafo. Y entendí por qué maravillaba tanto:

Ahí va la pobre, a romperse con él. Lo mismo que se rompe una ola en las rocas. Un poco de espuma y adiós. ¿No ve que ni siquiera se toma la molestia de abrirle la puerta? Sometida, más que sometida.

Es en esa sencillez, en esa sutileza tan compleja, donde reside el encanto, la magia y la grandiosidad de Patria. En esto y en mucho más. Porque entre sus más de seiscientas páginas he perdido la fe en la humanidad millones de veces, para volver a recuperarla al capítulo siguiente. Es un vaivén de verdades como puños, de hipocresía, del grito de un pueblo que luchaba por liberarse de los que decían llamarse liberadores. Mas no nos equivoquemos: no todo es tan sencillo, nadie tiene la razón absoluta. Hay dolor en todas partes, y razones de peso también. Casi podríamos decir que no sabemos nada de lo que significaba ese conflicto vasco (como si no fuera nuestro propio conflicto). Tampoco el libro de Fernando Aramburu nos esclarecerá todo el camino, pero sí una gran parte.

Lo que más puede llegar a impactar es el tipo de narrativa. Está escrito desde los puntos de vista de los diferentes personajes (muchos personajes, muchas historias, muchas vidas, tantas ‘Patrias’) entremezclando la primera y la tercera persona, tropezándonos con diálogos en cursiva, con expresiones coloquiales que rompen la armonía. Está plagado de honradez. Sí, llamémosle honradez.

Palabras. No hay manera de quitárselas de encima. No le dejan a una estar verdaderamente sola. Plaga de bichos molestos, oye. Debería abrir las ventanas de par en par para que salgan a la calle las palabras, los lamentos, las viejas conversaciones triste atrapadas entre los tabiques del piso deshabitado.

—Te recuerdo que mi cuñado tiene nombre.
—No lo trago.
—Enrique, si no te importa.
—Para mí se llama Nolotrago.

Unido a esto, nos encontramos con una estructura totalmente rota. El tratamiento del tiempo no tiene un orden aparente, es caótico. Casi sabemos desde un primer momento lo que ha sucedido: que el Txato, el marido de Bittori, el padre de Xabier y Nerea, ha sido asesinado por la ETA. Que Miren, la mujer de Joxian, el mejor amigo del Txato, cuida a su hija Arantxa que se ha quedado en una silla de ruedas y apenas puede moverse, que su hijo Gorka ya no vive en el pueblo, que su hijo mayor Joxe Mari está en la cárcel por terrorista. Y qué orgullo, y qué fuerza, y qué coraje. Miren, aquella mujer que hablaba en español y asistía a misa, tan solo defenderá el euskera y a la ETA como víctima en lugar de verdugos.

9788490663196

Pero de pronto Joxe Mari todavía no está en prisión. Es libre y va a las manifestaciones y hace algunas pintadas. Nerea se va a Londres con su marido para intentar salvar su matrimonio. Arantxa también es libre de su cuerpo y se va de vacaciones con su hija a Mallorca. Y el Txato todavía no ha muerto, pero recibe amenazas de ETA y el pueblo le responde con silencio.

ETA, organización armada para la revolución vasca, se dirige a usted para reclamarle la entrega de veinticinco millones de pesetas en concepto de aportación al mantenimiento de la estructura armada necesaria en el proceso revolucionario vasco hasta la independencia y el socialismo. De acuerdo con los datos reunidos por los servicios de información de la organización, etc.

A unos les salen los hijos terroristas. A mí me ha salido médico.

Entonces, Joxe Mari es un héroe para muchos porque ser terrorista es tener valor. Su madre, Miren, está orgullosa. El pueblo, los vecinos, la apoyan, la ayudan, le dan dinero, le regalan algunas manzanas y verduras de más en el mercado. Joxian, en cambio, no comparte la alegría por tener a su primogénito en la ETA. Arantxa lo repudia, pero en su minusvalía su poder de denuncia es muy limitado. Bittori, en cambio, la viuda, a la que le han arrebatado todo, debe irse del pueblo porque incomoda, porque es peligrosa, porque le han matado a su marido pero la culpa es suya. Una familia que se sienta a cenar atrofiada por la vergüenza de tener un hijo homosexual. No podías ser como tu hermano, que lucha, que está en la ETA, que nos enorgullece. Xabier, el hijo del Txato, médico, que tiene que atender las heridas que los terroristas (esos que mataron a su madre) sufren de la mano de las autoridades. Hay silencio. Los verdugos se convierten en mártires. Pero no, no hay ni siquiera libertad para llorar a los muertos.

Tú tienes tu cárcel, yo tengo la mía. La mía es mi cuerpo. Me ha caído cadena perpetua. Tú saldrás un día de tu cárcel. No sabemos cuándo, pero saldrás. Yo no saldré nunca de la mía. Hay otra diferencia entre tú y yo. Tú estás allí por lo que hiciste. En cambio, ¿qué he hecho yo para merecer mi condena?

Vidas, vidas, vidas. Sentimientos. Desgarradores. Furia, desesperanza e incomprensión. La verdad de un pasado que derrumbó los cimientos de cientos de miles de familias. Patria es una radiografía fascinante y única, plagada de matices, de ideas, de crítica social, de costumbrismo. Sí, Patria habla sobre la ETA. Pero también sobre ser madres, sobre ser madres, sobre la enfermedad, sobre la juventud, sobre la literatura, sobre la homosexualidad, sobre los gatos, sobre la Iglesia y sobre dos familias que paseaban juntas comiendo polos de helado al escaso sol del pueblo. Un pueblo que, años después, sería su mismo infierno.

Por favor, leedla. Porque por este tipo de novelas existe y existirá siempre el amor por la literatura. Es imprescindible.

—Tú lee todo lo que puedas. Reúne cultura. Cuanta más, mejor. Para que no caigas al agujero en el que están cayendo muchos en este país.

Valoración: Imprescindible

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5 thoughts on “Crítica a “Patria”, de Fernando Aramburu”

  1. Me da pena que esta entrada no tenga más comentarios: qué maravilla lo bien que escribes. En general coincidio en muchos aciertos que destacas de la novela, especialmente la intimidad que carcome a cada narrador, obsesiva, que va calando como el xirimiri.
    Me quedo por aquí, si no te importa.

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  2. Quien ha seguido más o menos de cerca a Aramburu puede tener la sensación de que solo sabe escribir de terrorismo (Los peces de la amargura, Años lentos, El vigilante del Fiordo…). Es una muy buena novela pero, su mérito más grande ha sido meter de forma coherente una parte de la sociedad vasca que ha sido (y es) silenciada por políticos y prensa desde sus inicios.

    Es decir: ha confirmado una buena novela a partir de la pluralidad del registro.

    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

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