Regular

Crítica a “Antichrista”, de Amélie Nothomb

Título: Antéchrista
Autor: Amélie Nothomb
Género: Narrativa
Fecha de su composición:  2003
Edición: 1ª Febrero 2009 (Colección Quinteto)
Editorial: Anagrama
Número de páginas: 131

¿Por qué las cosas eran así? Si yo no hubiera amado, habría sido justo. Sin embargo, era justo lo contrario; yo siempre estaba dispuesta a amar.

La autora belga, nacida en 1966,  afirma escribir tres novelas anuales y publica “tan solo” una novela por año. Casi en los inicios de este espacio leía y reseñaba por primera vez a Amélie Nothomb, a la que su fama le precede, con malas impresiones. La novela que elegí en aquella ocasión era Matar al padre que se llevó un Regular. Mi segunda experiencia no aspira a nada mejor.

Digamos que el resumen de Antichrista puede resultar prometedor: a pesar de su escasez de páginas (la brevedad no es algo negativo, pero hay que explotarla bien): La protagonista de esta novela se llama Blanche y tiene dieciséis años. Es una joven tímida e introvertida que no tiene amigos pero, en la Universidad de Bruselas, conoce a Christa por la que se siente deslumbrada. De la nada, surge una amistad sólida e inquebrantable que esconde la terrible sombra de la toxicidad.

Yo la miré, anonadada. Ella clavó sus ojos en los míos y vi que estaba saboreando mi humillación. Sus risas volvieron con más fuerza si cabe.

Un relámpago atravesó mi cráneo: <<¡No se llama Christa! ¡Se llama Antichrista!>>.

Narrada en una muy personal primera persona, Nothomb toma la voz de Blanche (tal vez con un fuerte componente autobiográfico) para enredarnos en esta historia que transcurre sin ninguna complejidad narrativa: el trato del tiempo es lineal sin roturas, el vocabulario homenajea la sencillez y la estructura no es arriesgada. El lector se encontrará frases cortas e inmediatas. La mayor parte de la historia nos llegará masticadísima. Esta característica errónea dará lugar a que la novela transcurra en un suspiro, en un pestañeo. Antes de que nos demos cuenta, estaremos en el nudo y posterior desenlace de la misma.

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Antichrista es el pretencioso título elegido con cierto acierto comercial. Como es obvio, es un simple juego de palabras con el nombre de Christa y el Anticristo, intuyendo así que la benevolencia y la buena fe no son, precisamente, sus mayores virtudes. No deja mucho espacio para la intriga, pues es bastante predecible que, desde el momento en el que la cohibida Blanche une lazos con su nueva amiga, acabará destruyendo gran parte de los pocos tesoros con los que contaba en su vida.

Debía de existir en su alma un interruptor que le permitía pasar de Christa a Antichrista. El conmutador no tenía posición intermedia. Y a mí me tocaba preguntarme si existía un denominador común entre la que estaba on y la que estaba off.

Aunque la novela arranca en un ambiente universitario, no es algo en lo que se ahonde demasiado. La mayor parte de la trama transcurrirá en la casa de la protagonista, con sus padres, que adorarán a la mejor amiga de su hija. La intrusa será invitada por la familia a dormir allí durante los días de clase y, así, podrá evitar el largo viaje en tren de regreso a su casa. Mientras la desesperación de Blanche por sufrir los desprecios y la absoluta invasión de Christa en su vida no deja de incrementarse, también lo hace la admiración y el cariño que le profesan los progenitores de la muchacha a la invitada de honor. En este tipo de escenas es cuando la narración adquiere ese extraño tono de tragicomedia.

Los temas principales que aborda son la amistad y la dependencia que puede surgir de la misma. También trata sobre el paso de la adolescencia a la madurez, las trampas de la mente, las mentiras y lo que los demás pueden influir en nosotros. Puede que, detrás de toda la historia, se encuentre una reflexión interesante que no se ha profundizado lo suficiente. El estilo empleado me ha resultado frío, casi rozando lo infantil y con poca elegancia. Sí que es cierto que he encontrado algunas pinceladas espléndidas en alguna parte que, casi, parecían desentonar. También se logra sentir la misma claustrofobia de Blanche en esa situación tan esperpéntica… pero poco más. Lo superfluo de la narrativa se extrapola a los personajes y al argumento. A pesar de que la idea puede generar interés, se queda bailando a medias, sin el ritmo correcto. Sin gracia.

Así se hizo su voluntad, y no la mía.

Lo cierto es que la leí en poco más de una hora, con cierto aburrimiento y sin ningún tipo de entusiasmo. No sé si lo volveré a intentar con Nothomb, pero se admiten sugerencias.

Valoración: Regular

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2 thoughts on “Crítica a “Antichrista”, de Amélie Nothomb”

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