Bien, bien

Crítica a “Los príncipes de madera”, de Daniel Pérez

El reptil se deslizó hacia el pupitre que ocupaba Pickering. El muchacho, al descubrir aquel cuerpo cilíndrico y largo que se desplazaba sin pies, lanzó un grito y se subió encima del asiento.

Título: Los príncipes de madera
Autor: Daniel Pérez Navarro
Género: Novela breve de ciencia ficción
Fecha de publicación: Enero de 2017
Edición: Digital
Editorial: Cerbero
Número de páginas: 185

Daniel Pérez Navarro (Córdoba, España – 1968) empezó a ganar fama gracias a varios concursos literarios en los que destacó entre los años 2006 y 2009. El autor cordobés logró o bien quedar finalista o bien ganar certámenes de la talla de Diario de León, Avalon, Revista Eñe, Saramago, Galileo, UNED o La Felguera. A partir de esto, sus relatos fueron apareciendo en varias antologías, revistas y periódicos.

Fue en 2009 cuando Daniel Pérez presentó su primera novela, a la que apodó Mobymelville y consiguió, con ella, quedar finalista tanto de los Premios Xatafi-Cyberdark como de los Premios Ignotus. Más tarde, el autor publicó El libro del Hombre Oso (2011), La sonrisa de los muertos (2011) y 14 maneras de describir la lluvia (2013).

En 2014, la editorial Sportula reeditó su opera prima, Mobymelville. Además de haber publicado Los príncipes de madera en 2017, tiene pendientes publicar dos obras más a lo largo de este año.

Un círculo cerrado. Casi un pensamiento único. ¿Debe extrañar que el resto de alumnos detestara a aquel hatajo de adolescentes aplicados que nunca se distraía con tonterías?

portada-600x845

Objeto 1. Portada de Los príncipes de madera (Cerbero)

Ambientada en un futuro en el que la raza humana se ha expandido por el cosmos, Los príncipes de madera narra la historia de ocho jóvenes que estudian para ser ingenieros y tienen como objetivo viajar a la luna de Agarttha. Allí, dirigirán una expedición con el objetivo de extraer Jebo, una valiosísima materia prima que define los intereses de la sociedad capitalista que nos presenta Daniel Pérez.

Lo destacable de los estudiantes del Instituto Huygens del Arco que protagonizan —en mayor o menor medida— la historia de Los príncipes de madera es que se nos muestran como personas extrañas a las cuales se les da la espalda con facilidad en su instituto. Si bien, lo primero que pensamos sobre ellos es que son el típico grupo de intelectuales, en seguida vemos la profundidad que su condición alcanza: Janus, David, Pickering, Jewitt, Bond, Mimas, Pan y Rea son en realidad humanos que fueron modificados genéticamente de forma previa a su nacimiento. Las grandes corporaciones internacionales (o interplanetarias, podríamos decir) dominan el sistema establecido y crean humanos a su antojo con el fin de explotar ciertas características que les han imbuido.

Por ejemplo, el grupo de ocho adolescentes, —a los cuales se les conoce, coloquialmente, como “los chicos de Collins” o “las putas cafeteras”— tienen la función de dirigir las extracciones de mineral en las excavaciones que se montan en las lunas. Un compañero de los primeros años de estudio de los chicos llamado Showalter cumplirá una función totalmente distinta: la de intimidador o guardia de seguridad. Los guardias de seguridad, el músculo, parecen ser la parte contrapuesta a los protagonistas, que son el cerebro. De hecho, el propio Showalter ejemplificará al principio de la novela su rol acosando al grupo de protagonistas hasta sobrepasar unos límites tanto insospechados como abruptos.

No parece haber un orden social diferenciado en la historia de Los príncipes de madera, pero sí que su contexto se encuentra envuelto en una sombría idea de dominación y de inevitabilidad, de falta de libertad y de miedo. Esto se nos muestra de forma muy inteligente a través de los diálogos, de los comportamientos de sus personajes y de las propias reflexiones de Janus, el chico de Collins que acaba cogiendo más protagonismo de todos (y el que es, de hecho, el narrador de la historia) y que nos muestra la oscuridad del mundo futurista en el que vive. Así, empezará un viaje personal de reflexión en el que Janus y sus compañeros deberán descubrir quiénes son y cuál es su propósito en el universo en el que se encuentran.

El esperado estallido llegó durante una de las habituales ocasiones en las que el grupo de Showalter incordiaba a Pickering.

14907176_10154684552424281_7531858816114611972_n

Objeto 2. El logo de la Editorial Cerbero (Il ligui di li Iditiriil Cirbiri)

Antes de seguir analizando la última obra de Daniel Pérez, quiero destacar la labor de la jovencísima Editorial Cerbero, que con menos de un año de antigüedad ha sabido expandirse gracias a una muy metódica definición de sus objetivos y a una muy buena selección de autoras y autores. La Editorial Cerbero publica novelas breves de ciencia ficción, terror y fantasía (estas son sus tres cabezas) y la presente crítica ha significado mi primera lectura con ellos, pero en breve os traeré también una crítica a Rubicón, de J. G. Mesa.

La música de un ballet de Bela Bartók nos recibió al abrir la puerta del apartamento del profesor Collins. Nuestro tutor se sobresaltó, como si lo hubiéramos pillado cometiendo alguna trastada. Se levantó y, azorado, bajó el volumen del reproductor de música.

Daniel Pérez ha sabido introducir muy bien su mundo en el poco espacio que el género de la novela corta deja a sus autores, enseñándonos un gran espacio de tiempo bien estructurado y medido mediante la voz en primera persona de Janus, que casi siempre utiliza el plural para incluir a sus compañeros en sus pensamientos. Un ritmo narrativo obligado a ir rápido, pero que resulta muy acertado nos transportará a la luna de Agarttha, un ambiente de soledad, frustración y locura en la que los protagonistas se irán descubriendo a sí mismos mientras revelan ciertos secretos que ya empezaban a intuirse desde el principio de la obra.

El título de la obra es un claro homenaje al ballet en un acto del compositor húngaro Béla Bartók conocido como El príncipe de madera. La obra supuso en su día el triunfo de Bartók y, en la obra de Daniel Pérez, dicha música sirve de despertar a sus protagonistas, convirtiéndolos en los príncipes de madera que quieren conocer la realidad que les envuelve y quiénes son en realidad a partir de escuchar su melodía. La composición cambia la vida de los protagonistas como cambió la del músico húngaro en su día.

principes de madera

Objeto 3. Fanart de Los príncipes de madera, por Verna (Gemma Martínez)

Si bien el título de la obra cumple un papel clave que lo liga a la composición de Bartók y además sitúa la narración de Daniel Pérez —entre otras muchas referencias— en un contexto futurista pero partiendo de la base de nuestra actual Tierra y su historia, también podemos encontrar una serie de paralelismos con el ballet de compositor húngaro que me ha parecido oportuno mencionar.

Primero, tanto la obra de Daniel Pérez como la historia que narra la composición de Bartók muestran una historia sombría, envuelta en un contexto aparentemente feliz y conforme. La voluntad de la princesa que protagoniza El príncipe de madera desobedece, por ejemplo, en múltiples ocasiones al destino y a las intenciones que éste parece guardar para ella: se adentra en el bosque desobedeciendo a su hada consejera e incluso rechaza al príncipe real en pos de uno de madera que más tarde aparece. La rebeldía y la búsqueda de libertad de la princesa se reflejan en los protagonistas de la novela breve Los príncipes de madera y la propia composición funciona como hilo conductor de la historia —se menciona la obra de Bartók múltiples veces— además de definir su título.

Si nosotros parecíamos ocho putas cafeteras preparadas para trabajar en las lunas, cualquiera hubiera creído que a Showalter lo habían programado para odiar todo lo referente al café.

En cuanto a los personajes de la obra, cabe mencionar que, a pesar de que algunos solo parecen tener un papel testimonial, deberemos leer con atención todos los detalles que el autor va repartiendo, poco a poco, en la novela para descubrir que ningún personaje es plano y que todos tienen una función en la historia y que, además, con sus pensamientos, actos y palabras aportan un ápice más de oscuridad al contexto ya de por sí sombrío de la obra.

Daniel Pérez no abusa del recurso de la descripción tampoco para definir a sus personajes, sino que prefiere hacerlo, de un modo muy acertado, mientras la novela avanza. La normalidad que muestran algunos personajes frente a situaciones crudas, oscuras, sombrías y la hipocresía de otros son solo algunos de los ejemplos que engrandecen a las entidades ficticias de la obra. En Los príncipes de madera, cada detalle importa.

En conclusión, Los príncipes de madera muestra una historia cruda y cargada de verosimilitud que ejerce de paralelismo con la condición humana actual, aunque exagerada para que se explique por sí sola. La libertad, la personalidad y las cuestiones existenciales se muestran habitualmente en el ambiente de los protagonistas hasta que las consecuencias de querer descubrir la verdad les arrollan, de distintas formas. El estilo directo y, en ocasiones, casi sin conectores de Daniel Pérez se ve intercalado con un lenguaje crudo, en ocasiones soez que, pese a parecer excesivo en ocasiones, es absolutamente necesario para aportar ese punto de cruda realidad a la obra. El uso de tecnicismos típicos de la ciencia ficción completa la parte lingüística de la obra.

Los príncipes de madera muestra una posible evolución de nuestro mundo, por qué no, que ha llegado hasta el extremo de prediseñar seres humanos para obtener más materia prima. El dominio absoluto del capitalismo ampliado al espacio exterior. La obra que ha sido una de las primeras editadas por Cerbero es, en resumen, una novela corta que, si tenéis una hora u hora y media de tiempo alguna tarde, no entendería que no la leyerais del tirón.

Valoración: Bien, bien.

5 thoughts on “Crítica a “Los príncipes de madera”, de Daniel Pérez”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s