Imprescindible

​Crítica a “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” de Philip K. Dick

Título: Do Androids Dream of Electric Sheep?
Autor: Philip K. Dick
Traductor: César Terrón
Fecha de su composición: 1968
Edición: 2001 Planeta deAgostini (Edición especial para la colección Obras maestras de la ciencia ficción de la revista Quo)
Editorial: Edhasa
Número de páginas: 192

-¿Y cómo podré salvarte si no puedo salvarme?- Sonrió-¿Ves? No hay salvación.

La novela de la que voy a hablaros hoy fue la primera que leí del autor norteamericano Philip K. Dick, podéis leer más sobre él en esta entrada. Hace más de quince años, cuando era una adolescente,  este autor fue todo un descubrimiento para mí. El libro venía con una revista de divulgación de curiosidades que yo leía por aquel entonces.

Portada de la novela

En esa época, en el año 2000 más o menos, aún no era común el uso de internet y Dick no era precisamente un autor conocido en mi entorno. No lo era ningún escritor de ciencia ficción, con la excepción de Asimov. Por lo tanto, leí la novela sin ninguna idea preconcebida. Y fue una explosión, decir que me fascinó es poco.

Tras esta lectura, busqué insistentemente obras de Dick para leer, y de ciencia ficción en general. Me entusiasmaba la ficción filosófica que desprendían sus páginas. Años más tarde, descubrí Blade Runner (1983), de Ridley Scott, parcialmente basada en este libro, o más bien, en el personaje del cazador de andrillos, Rick Deckard. Para mí, novela y película no son comparables. Son obras totalmente diferentes. La película está protagonizada por Harrison Ford como el cazador de bonificaciones Deckard y transcurre en Los Ángeles. Próximamente se estrenará en cines Blade Runner 2049, la esperada segunda parte de esta adaptación cinematográfica.

Poster de Blade Runner

Volviendo a la novela, Deckard es un cazador de bonificaciones, es decir, se dedica a retirar androides que se escaparon de la colonia de Marte, muchas veces tras asesinar a sus dueños humanos y vinieron a la Tierra buscando empezar una nueva vida en libertad. Cuando comienza la historia, en un hipotético 1992, la Rosen association– la compañía que fabrica estos robots- ha sacado un nuevo modelo, el Nexus 6 con una nueva unidad cerebral que los hace más inteligentes, más similares a los humanos y a la vez más peligrosos. Un grupo de ellos escapa de Marte y se cree que se esconden en San Francisco. Han conseguido dejar fuera de combate a Dave Holden, el cazador de bonificaciones principal y será el más inexperto Rick Deckard quien deba tratar de atraparlos.

Evidentemente, el robot humanoide era un cazador solitario.

La visión que se nos presenta es la de un planeta desolado, la de una Tierra casi destruida por la guerra nuclear. La mayoría de los animales se han extinguido y es símbolo de poder social poseer animales. Cuidarlos es unos de los aspectos más importantes del Mercerismo, la religión dominante basada en la empatía. Algunas personas poseen animales robots o eléctricos, pues los animales reales pueden alcanzar precios muy altos.

La religión es un aspecto clave para Rick Deckard, aunque él no parece muy religioso, muestra un conflicto con su trabajo, puesto que se trata de perseguir y matar a seres que apenas se diferencian en apariencia de los humanos. El único modo seguro de distinguir a un humano de un androide sin matarlo es el test de empatía de Voight- Kampff. Sin embargo, durante la novela se duda de su eficacia, lo que pondrá en aprietos a Deckard. El cazador de bonificaciones parece dudar hasta de su propia humanidad.

El sueño de nuestro protagonista es ahorrar lo suficiente para comprar un animal grande, pero como cazador de bonificaciones tiene un sueldo pequeño y una bonificación cada vez que retira un androide. Su mujer, Iran, se gasta gran parte del dinero de la pareja, por lo que Deckard se enfada con frecuencia. No parecen, en principio, un matrimonio feliz, siendo esta inestabilidad afectiva una constante en la obra de Dick.

Otro personaje clave es el especial J. R. Isidore, una persona un tanto perturbada mentalmente pero con una gran sensibilidad. Es el personaje con quién más empaticé de la novela. Un especial es una persona a la que la radiación ha hecho mutar, causándole dolencias mentales y/o físicas, por lo que no se le permite emigrar a la colonia de Marte ni tener hijos. Los anuncios de televisión tratan constantemente de convencer a las personas que continúan viviendo en el planeta Tierra de que deben emigrar.

—Mi marido  y yo nos moríamos de miedo. Y por supuesto, una vez que emigramos ese temor desapareció, afortunadamente para siempre.

John Isidore pensó con amargura: y también para mí, sin necesidad de emigrar.

Periódicamente, todos los habitantes deben pasar pruebas médicas para demostrar que no se han visto afectados por la radiación. Entonces surge la duda de si el test de empatía de Voight-Kampff podría clasificar a un especial como androide. En ese caso, un cazador de bonificaciones podría retirarlo, es decir, matarlo pensando que es un robot fugado. La compañía que fabrica los robots, la Rosen de Seatle, plantea esta duda al departamento de policía. Y mandan a Rick Deckard a que lo compruebe poniendo a prueba el test. Allí conocerá a la fría, sarcástica y extraña Rachel Rosen, otro de los personajes importantes de esta historia.

El avance de la tecnología en ese hipotético 1992 en que transcurre la novela es notable. Coches voladores, videollamadas, órganos de ánimos (que controlan el estado psicológico de las personas), se cuentan entre los numerosos avances técnicos que Dick inventó. Es notable la influencia social de los medios de comunicación como la radio y la televisión. Se muestra a través del Show del amigo Buster y sus amigos amistosos que ven prácticamente todos los personajes de esta obra.

La degradación de la realidad, otra de los temas típicos de la obra de Dick, no es tan notable como en Ubik (cuya crítica podéis leer aquí), pero está presente, por ejemplo, en el Kippel. El Kippel es el desorden y la basura de los apartamentos abandonados  que J.R. Isidore describe del siguiente modo:

Kippel son los objetos inútiles, las cartas de propaganda, las cajas de cerillas después de que se ha gastado la última. El envoltorio del periódico del día anterior. Cuando no hay gente, el kippel se reproduce. Por ejemplo, si va usted a la cama y deja un poco de kippel en la casa, cuando se despierta a la mañana siguiente hay dos veces más. Cada vez hay más.

La novela cuenta con muchos personajes, humanos, androides y hasta animales. Me es imposible referirme a todos, pero ya os he citado los más destacables. Como es habitual en Dick, los personajes están bien definidos en cuanto a su carácter, pero no se para mucho a describir. Tampoco explica los conceptos novedosos e inventados que crea en este futuro distópico, sino que se van descubriendo al leer.

El diálogo y la acción tienen mucho peso, la descripción es más secundaria. Es de lectura sencilla y rápida, devoras páginas casi sin darte cuenta, a pesar de que puede parecer compleja. El sentido del tiempo y el argumento son lineales, sigue casi todo el tiempo a Deckard, aunque en ocasiones nos muestra a Isidore o a otros personajes, como la androide Priss y sus compañeros Roy Baty e Irmgard Baty.

El contenido filosófico es abundante, incitando a la reflexión. Esto es otra constante en la obra del autor norteamericano. Se confunde al lector, haciéndole dudar del mismo modo que dudan sus personajes. No parece haber respuestas claras, solo cuestiones que hacerse, que tal vez no seamos capaces de responder.

—Todo es verdad—dijo Rick.— Todo lo que las personas han pensado alguna vez.Puso el motor en marcha.

Nos encontramos,  por tanto, con una obra muy representativa del universo de Dick. Es un libro de lectura ágil, con bastante acción, pero no exento de reflexión y profundamente filosófico. Trata temas tan actuales como los problemas medioambientales o los derechos de los animales, además de la complejidad de la naturaleza humana. Muy interesante para cualquier lector, es de lectura casi obligada para todo aficionado a la ciencia ficción.

Valoración: Imprescindible
.

Podéis adquirir esta novela aquí.

4 thoughts on “​Crítica a “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” de Philip K. Dick”

  1. Muchas gracias por pasar por aquí y comentar. Sobre Dick y sobre este libro en particular se podría escribir mucho. En parte, es el culpable de mi adicción a la ciencia ficción. Dick es profundo sí, pero es como si no pretendiese serio, como si le saliese sin más.
    La película es otro mundo muy diferente, tal vez más poético. Estoy deseando ver como queda Blade Runner 2049.
    ¡Saludos!

    Le gusta a 1 persona

  2. Para mí, Phillip K. Dick es un imprescindible en la ciencia ficción y, aunque he leído solo tres novelas suyas, es muy fácil distinguir su estilo de otros. Yo leí esta después de ver la película y, como bien dices, es imposible compararlas, parece que ni siquiera fueran la misma historia, pero cada una tiene su encanto y la novela para mí tiene una profundidad muy característica del autor. Además, Phillip K. Dick siempre consigue que te plantees si puedes fiarte de lo que estás leyendo o no. Muy buena reseña.
    ¡Un saludo!

    Le gusta a 2 personas

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