Bien, bien

Crítica a “Kitchen”, de Banana Yoshimoto

Título: キッチン
Autor: Banana Yoshimoto
Traductor: Junichi Mattsuura y Lourdes Porta
Género: Narrativa
Fecha de su composición: 1988 (en español, 1991)
Edición: 2013
Editorial: Tusquets
Número de páginas: 206

Cuando llegue el momento, quiero morir en la cocina. Sola en un lugar frío, o junto a alguien en un lugar cálido, me gustaría ver claramente mi muerte sin sentir miedo. Creo que me gustaría que fuese en la cocina.

Hace una eternidad que os hablé en este mismo espacio de Banana Yoshimoto (Nombre real: Mahoko Yoshimoto / Nace en: Tokio / Año: 1964 / Amante de las hojas del banano), y no es un nombre ni una narrativa que se olvide fácilmente. Fue en junio de 2016, con esta crítica a N.Pen la que por cierto ya mencioné que Kitchen fue su ópera prima y prometía traeros su crítica muy pronto (ejem, ¿lo siento?). En realidad, hago trampas. Leí esta novela en Navidades, durante largas horas de escala en el aeropuerto (también me zampé Lo nuestro es de otro planeta El alguacil, por si queréis experimentar conmigo lo que es devorar tres libros seguidos). En su momento me leí el libro por puro placer sin intención de escribir una crítica sobre él, pero ahora me encuentro sumida en la lectura de 2666 de Bolaño (esta sí que es para traérosla en algún punto del verano) y necesito recuperar lecturas anteriores. Además, tenía esa espina clavada de que os la debía. 

El mundo no existe solo para mí. El porcentaje de cosas amargas que me sucedan no variará. Yo no puedo decirlo. Por eso, comprendí que es mejor ser alegre.

Al fallecer su abuela, Mikage sufre la soledad de vivir sin ninguna compañía en una casa muy grande, motivo por el cual se refugia en la cocina. Allí se siente a salvo, sobre todo junto a la nevera. Sin embargo, un día un muchacho llamado Yuichi llama a su puerta y la invita a ir a vivir a su casa con su madre Eriko.

La sinopsis se sale ya de lo común, pero hay más sorpresas. Digamos que aquí, con bastante lucidez y brillantez, Yoshimoto ya hacía alarde de lo que sería su carrera literaria. Sin abandonar ese toque onírico y tan extraño en ningún momento, Mikage irá a vivir al acogedor hogar de Eriko y descubrirá que la hermosa mujer fue, antaño, un hombre y que la verdadera madre de Yuichi ha fallecido.

Estoy aquí, ahora, con mi cuerpo, mirando al cielo. Éste es mi espacio. Absorta en esa vida a la que mi cuerpo sólo daría cobijo una vez, bella como el crepúsculo que resplandecía a lo lejos.

imagen

En estos derroteros se va sucediendo la trama, tan atípica y tan fascinante, ¿verdad? Aunque lo que más deleita no es el argumento, como suele ocurrir en estos casos, sino que es la extravagante forma, tan cuidada, nítida y hermosa. Y es que en medio de toda esta esperpéntica situación, se entremezclan los elementos más comunes de la rutina. Pero ésta es difusa, dado que los personajes tienen horarios dispares. Conviven más bien en soledad, aunque sus vidas giran entorno a ese peculiar trío que han formado en el hogar de los Tanabe.

Eriko, que trabaja por las noches en un bar de transexuales, será el núcleo de la vida de Mikage y de Yuichi. Nuestra protagonista, Mikage, además, seguirá refugiada en la cocina. La cocina que se presenta como un elemento fundamental, hermoso, real. Capaz de dar paz y sosiego a esa rutina tan desordenada, tan plagada de huecos vacíos y de dudas. En este contexto, la autora encuentra muchos momentos para la reflexión (algo que nos recuerda, sin lugar a dudas, a Murakami). Se habla de la familia, el amor, la amistad. Pero también se habla de la crudeza de decir adiós, de la pérdida, la muerte, la nada. Este cuadro que puede parecer inocente, se vislumbra con mucha crudeza y dolor: su lectura resulta dolorosa para el alma, tal vez por eso en su momento no me vi capaz de hablaros de ella con justicia.

Pensándolo retrospectivamente, el destino era, entonces, una escalera de la que no podía suprimirse ni un escalón. De no haber existido aquella escena, yo no hubiera podido subir.

Sería complicado decir mucho más, porque creo que hay partes y conceptos de Kitchen que no se pueden explicar. Creo que cada cuál que la lea sabrá encontrar una lectura y una historia diferente. Y quiero terminar esta breve crítica (más bien, esta reseña) señalando que qué maravillosa es la literatura, ¿no? que es capaz de esconder pequeñas joyas en la cocina, descritas por una autora que se apellida como una pieza de fruta (deliciosa, por cierto).

 

Valoración: Bien, Bien

Adquiere Kitchen aquí

2 thoughts on “Crítica a “Kitchen”, de Banana Yoshimoto”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s