Bien, bien

Crítica a “La belleza del uróboros”, de Javier Castañeda de la Torre

Título: La belleza del uróboros
Autor: Javier Castañeda de la Torre
Género: ciencia ficción
Fecha de publicación: julio de 2017
Edición: 1ª edición (física)
Editorial: Cerbero
Número de páginas: 232

PORTADA-LA-BELLEZA-DEL-URÓBOROS-CUBIERTA-01-600x845Portada de La belleza del uróboros, por CalaveraDiablo

Javier Castañeda de la Torre (1975) es profesor de filosofía en un centro de educación secundaria y se dedica a escribir en su tiempo libre. Ha sido finalista y ganador del premio Alberto Magno de ciencia ficción con Horror Vacui, ganador del I concurso de CiFicom con El abismo mecánico, finalista del Ignotus en mejor novela corta con El traductor de dios y finalista de UPC con Jinetes de la tormenta, de próxima aparición. Su obra se caracteriza por estar impregnada de una considerable carga filosófica que explica haciendo eco de una destacable imaginación.

Lo mismo me pasaba a mí con mi padre. Aceptar que estaba loco, que aquella matanza la realizó llevado por una enajenación mental, era algo que me perseguía.

En La belleza del uróboros, nos encontramos con un protagonista obsesionado con el pasado oscuro de su padre, el doctor Asier Real. Asier Real asesinó, cuando su hijo acababa de nacer, a doce estudiantes: seis chicos y seis chicas. Al hacerlo, llevaba unas fotos en la mano para comprobar la identidad de sus objetivos y su actitud parecía de auténtico arrepentimiento, casi como si estuviese a punto de arrancar a llorar. Pese a eso, las autoridades cerraron el caso en su día y lo asociaron a un brote psicótico, a una enfermedad mental de herencia genética. Su hijo se niega a aceptar esta realidad y, durante su vida, reflexiona e investiga en múltiples ocasiones los motivos reales que pudieron conducir al doctor Asier Real a asesinar a aquellos doce alumnos en el campus a sangre fría.

Cierto día, el protagonista de la novela recibe un telegrama en el que pone:

25=2; 12+4=miles de millones
Asúmelo cuanto antes.

Así, su búsqueda para descubrir los motivos reales de su padre y, con el objetivo de evitar convertirse en alguien similar a su progenitor —le teme a la posibilidad de heredar la enfermedad mental del asesino—, el protagonista se embarcará en una investigación exhaustiva definida por la reflexión filosófica y enmarcada por el estudio de varias teorías de distinta índole. De forma más concreta, se centrará en estudiar las paradojas.

En su investigación, que irá en la línea de otra que su padre realizó en el pasado, intentará descubrir el origen del telegrama que ha recibido, el sentido de las cifras que presenta y su relación con la matanza del campus. Así, se embarcará en el camino del uróboros, la serpiente que, eternamente, se muerde la cola mientras cae inmersa en un bucle infinito. El vacío inacabable de la paradoja. Pero, sobre todo, el protagonista se preguntará en distintas ocasiones: ¿deben los hijos cargar con los pecados de sus padres?

Un narrador protagonista en primera persona nos presenta así la historia del hijo de Asier Real, un policía atormentado por el pasado de su padre y en busca de su propia identidad. Él mismo confiesa que eligió su profesión para poner freno a injusticias similares a las que cometió su padre.

¿Tal vez te sería suficiente con saber que somos una pincelada en un hermoso lienzo que llamamos existencia?

No conocemos el nombre del protagonista hasta el final de la obra —y, por ello, yo no os lo diré en esta crítica—, y esto bien podría ser porque es en la conclusión de su historia dónde al fin se encuentra a sí mismo y abandona la larga sombra que su padre había proyectado sobre él durante toda su vida.

Durante la novela, encontramos múltiples paralelismos y referencias a la cultura del cómic, en concreto a capítulos, situaciones o personajes de Spider-man, The Uncanny X-men o Super-man. Pero será en Spider-man y, más concretamente, en la figura del Duende Verde en la que el protagonista encontrará un espejo en el que no mirarse: no quiere convertirse en el segundo Duende Verde, en Harry Osborn, que hereda los poderes y la corrupción de su padre, Norman Osborn, el Duende Verde original.

uroboros
Ilustración por Verna · Bocetos de ficción

Dentro de la estructura lineal de la obra, encontramos como su protagonista se descubre a sí mismo mientras va entrando en un interesante juego metaficticio. El título de la obra nos ayudará, de hecho, a intuir dicha intención de arte dentro del arte que, más tarde, descubriremos habiéndola imaginado durante toda la lectura.

El estilo de Javier Castañeda está plagado de reflexiones filosóficas, y nos muestra el interior de su personaje principal, a quién disecciona haciendo uso de múltiples teorías filosóficas y científicas en las que el mismo protagonista se apoya para ir descubriendo la verdad sobre el pasado de su progenitor.

Lex Luthor sabe que en algún momento se activará su faceta guerrera y la Tierra quedará a sus pies. Entonces, a partir de ese momento, decide ser él el que impida esto. De ahí su obsesión por destruirle. ¿Qué le parece? El bueno es el malo y el malo es el bueno. El bien y el mal no son más que una cuestión de perspectiva.

A parte de su protagonista como personaje destacado, en la novela nos encontramos con Nadia, su mujer embarazada, que será testigo de las consecuencias que el protagonista irá sufriendo durante la novela. En múltiples ocasiones, éste se acerca a la barriga hinchada de Nadia y le susurra: Yo no me convertiré en mi padre.

En conclusión, podemos determinar que lo interesante de La belleza del uróboros no radica en su trama, ni tampoco en su intriga, porque en todo momento se advierte al lector de quién es en realidad su protagonista y de lo que va a suceder. Así, el autor pretende dotar al lector del beneficio del qué resuelto para sumergirlo en la constante reflexión del cómo. Para deleitarte con esta novela breve debes estar dispuesto a disfrutar de la reflexión filosófica y de abrir tu mente hasta ciertos confines en los que Javier Castañeda te hará pensar, te hará retorcerte y te hará relativizar lo que ya conoces. Una paradoja hecha bolsilibro.

Valoración: Bien, bien.
Podéis adquirir La belleza del uróboros aquí.

Aquí, enlaces de interés cerberil. Lo de siempre:

·Rubicón, de J. G. Mesa
·Yabarí, de Lola Robles (crítica por Miriam Beizana)
·Yabarí, de Lola Robles
·Los príncipes de madera, de Daniel Pérez
·CloroFilia, de Cristina Jurado (crítica por Silvia Paz)
·CloroFilia, de Cristina Jurado
·Domori, de Sofía Rhei
·36, de Nieves Delgado
·Barro (Post Scriptum 01), de Alicia Pérez Gil
·Ciudad tumba, de Albert Kadmon
·Última noche en el páramo, de So Blonde

5 thoughts on “Crítica a “La belleza del uróboros”, de Javier Castañeda de la Torre”

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