Bien, bien

Crítica a “El guardián entre el centeno”, de J. D. Salinger

·Título: The Catcher in the Rye (El guardián entre el centeno)
·Autor: J.D. Salinger
·Traductora/traductor: Carmen Criado
·Género: novela, novela de personaje
·Fecha de publicación: 1951
·Edición: 2010, digital
·Editorial: Alianza Editorial
·Número de páginas: 288

Soy el mentiroso más fantástico que puedan imaginarse. Es terrible.

Jerome David Salinger nació en Nueva York en enero de 1919 y fallecería en el mismo mes del año 2010 en Cornish, con 91 años de edad. Su única novela, El guardián entre el centeno, se convirtió en un clásico prácticamente instantáneo de la literatura moderna.

J.D. Salinger estudió en Manhattan hasta que, en 1934, su padre lo inscribió en la academia militar de Valley Forge (Pennsylvania). Sus calificaciones fueron bastante satisfactorias. En 1938 se matriculó en la Universidad de Columbia para asistir a los cursos impartidos por Whit Burnett, relacionados con técnicas de cuento corto. Poco después, la revista Story publica su primer cuento. A partir de 1948 comienza a ser conocido por sus relatos publicados en The New Yorker y, tres años más tarde, se dispara su fama con el éxito de su novela.

Publicó una serie de relatos muy elogiada titulada Nueve cuentos (1953), de la que David nos habló hace algunos meses. En 1963 publicó el relato largo Levantad, carpinteros, la viga del tejado. A partir de entonces, dejó de tener relación con los medios de comunicación (según sus palabras: los sentimientos de anonimato y oscuridad de un escritor constituyen la segunda propiedad más valiosa que le es concedida). En 1965 se publica su última composición Hapworth 16, 1924.

¡Jo! ¡Estaba hecho polvo! en mi vida me había sentido tan solo.

Holden Caulfiel es expulsado de su cuarto colegio, pero no parece importarle. La visión y el razonamiento de este joven adolescente es bastante peculiar, honesta y desorbitada. A través de sus jóvenes e inexpertos ojos, viviremos las peripecias a las que se enfrentará en la ciudad de Nueva York, todavía muy influenciada por la guerra.

guardian-entre-el-centeno-portada
Portada Ed. Little, Brown &Company

Los (libros) que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras.

No es el caso de Salinger, la verdad.

Podríamos abrir una sección en esta web titulada Clásicos que sí, pero no. Porque tal vez lo sencillo sería llenar cinco o seis párrafos de todos los elogios y grandiosidad que hablan los grandes escritores y críticos por Internet acerca de la única novela larga de Salinger. Y tan ricamente. A seguir. Pero si algo hemos querido conseguir creando A Librería es encontrar un poquito de honestidad (siempre desde el punto de vista personal, por supuesto), y eso abarca tanto a los autores indies como a las novelas de siempre.

¿Qué se va a encontrar el lector en El guardián entre el centeno? Pues primeramente un narrador intradiegético, esto es, el protagonista participa en la historia y nos regalas sus constantes juicios de valor a lo que acontece. Este protagonista, el tan aplaudido Holden Caulfiel, es un adolescente con pretensiones de hombre adulto. Por tal motivo se ha recomendado esta novela a los lectores más jóvenes y, de hecho, es de lectura obligatoria en la enseñanza estadounidense. Pero, ¿por qué?

Nueva York es terrible cuando alguien se ríe de noche. La carcajada se oye a millas y milla de distancia y le hace sentirse a uno aún más triste y deprimido.

Bueno, lo más interesante que plantea la novela es la visión del mundo adulto desde los ojos de un chaval. Caulfiel es un niño inmaduro pero muy sensible, aunque es un personaje que no he llegado a creerme ni a entender. Porque es inmaduro a todas luces pero, al mismo tiempo, tiene pensamientos y comportamientos que serían más propios de un tío con la crisis de los cuarenta (sale de noche a beber, se comporta con mucho cinismo con los demás, viaja en taxi y entabla extrañas conversaciones con los conductores, incluso hace amago de acostarse con una prostituta…). En fin, un poco esperpéntico. Ralla lo surrealista, casi lo onírico.

He querido pensar que esto es por la traducción de la obra (por ejemplo, esa constante interjección de ¡Jo! me ha sacado de mis casillas) y tal vez así sea. Pero me he encontrado con un problema de contenido: no he logrado empatizar en absoluto con el aclamado Holden Caulfiel y es algo hacia lo que me siento decepcionada. Un sentimiento similar me ocurrió con El retrato de Dorian Grey.

 

9788420674209
Portada Ed. Alianza

El reflejo de la vida adolescente se realiza de manera superflua. Y aunque Caulfiel es un chico solitario, encontramos bastantes diálogos y situaciones cómicas que vive con sus compañeros de residencia, pocas horas antes de irse a las vacaciones de Navidad, tras las cuales ya no regresará (como he dicho, ha vuelto a ser expulsado). No es que lo echen por tener una pésima conducta o por ser un macarra, simplemente muestra una antipatía absoluta hacia casi todas las materias. Prefiere leer a hacer los deberes (al principio de la novela está releyendo Memoria de África). De hecho, muestra una actitud dócil en general, aunque llega a pelearse con uno de los compañeros de la universidad (una regañina un poco absurda) por una chica, Jane, una importante amiga de la infancia. Está claro que el muchacho tiene un terrible trauma psicológico, de ahí sus divagaciones y su atípico comportamiento. La raíz del dolor es la muerte de su hermano pequeño Allie, al que hace constantes referencias y del que recuerda su guante de béisbol en el que tenía escritos poemas.

—Me gusta Allie, y me gusta hacer lo que estoy haciendo ahora. Hablar aquí contigo, y pensar en esas cosas y…

—Allie está muerto. No vale. Si una persona está muerta y en Cielo, no vale…

Nos encontramos con una novela en la que no se encuentra ningún papel femenino destacado. Únicamente el papel de la hermana pequeña de Caulfiel, Phoebe, que ha sido imprescindible para que el final me haya dejado con mejor sabor de boca. Tal vez, en la frialdad que me ha despertado la novela se esconda un conflicto de género. Si bien no creo que existan novelas para hombres y para mujeres, es posible que un lector masculino empatice más con la historia que una lectora femenina (sobre todo si nos enfocamos a lectores adolescentes), porque desde luego el despertar de la sexualidad de una mujer es infinitamente más diferente que el que se describe en las páginas de El guardián entre el centeno.

El título en inglés del libro es llamativo y, en cierto modo, es un concepto muy interesante. Hace referencia a este fragmento en el que Caulfiel piensa en cuál sería su trabajo ideal:

Me imagino a muchos niños pequeños jugando en un gran campo de centeno y todo. Miles de niños y nadie allí para cuidarlos, nadie grande, eso es, excepto yo. Y yo estoy al borde de un profundo precipicio. Mi misión es agarrar a todo niño que vaya a caer en el precipicio. Quiero decir, si algún niño echa a correr y no mira por dónde va, tengo que hacerme presente y agarrarlo. Eso es lo que haría todo el día. Sería el encargado de agarrar a los niños en el centeno. Sé que es una locura; pero es lo único que verdaderamente me gustaría ser. Reconozco que es una locura

Declara ese deseo de ser el catcher de esos niños que juegan en el campo de centeno. La traducción literal no está exenta de controversia (de hecho, la primera traducción del título al castellano fue El cazador oculto).

¿Es una obra que debes leer? Podría haber vivido sin hacerlo, pero no te supondrá ningún esfuerzo leerla. Es sencilla y de lectura ágil. Ofrece conceptos a tener en cuenta, aunque con una visión bastante cuadriculada. Tal vez la novela no ha envejecido del todo bien, o tal vez está muy sobrevalorada.

Valoración: Bien, Bien (a secas)

Adquiere El guardián entre el centeno aquí

 

2 thoughts on “Crítica a “El guardián entre el centeno”, de J. D. Salinger”

  1. Me entristece todo lo relacionado con este libro; no ya la historia de Holden en sí, sino su devenir como obra. Esta novela fue escrita para romper moldes, para hacer ruido, para escandalizar y, en gran medida, lo consiguió. Sin embargo, no es la primera crítica que leo de lectores jóvenes a quienes no les da ni frío ni calor. Y estoy de acuerdo en lo que dices. Como tú, creo que, tal vez, el tiempo de El guardián entre el centeno ha pasado, que ya no impresiona tanto, que se le ha ido el gas. Es una pena, pero creo que debemos empezar a ver esta obra como reliquia de un momento del pasado y dejarla reposar ahí. En paz.
    Muy chula la reseña.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Me imagino que con todo lo que hemos leído ya, es difícil que algo nos sorprenda. Doy fe de que “El guardián…” fue una obra transgresora y, en cierto modo, lo sigue siendo. A modo de reliquia tiene su mérito y su gloria, como lectura a secas creo que no.

      Muchas gracias por comentar, Javier (ya había leído tu crítica en LLPP). Un abrazo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s