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“El origen de El Señor de los Anillos”, de Lin Carter: XII. El nacimiento de la fantasía

Así como en las altas montañas se derrite la nieve al soplo del Euro, después que el Céfiro la derribó, y la corriente de los ríos crece con la que se funde, así se derretían con el llanto las hermosas mejillas de Penélope.

Odisea

Retomando el contexto histórico y cultural que planteábamos en la undécima entrada sobre El origen de El Señor de los Anillos (El universo de la épica), podemos entender perfectamente que las mismas manos que inventaron la escritura y escribieron las primeras historias, se basasen en contextos fantásticos para enmarcar sus relatos.

La épica clásica nos remite inevitablemente a Homero. No obstante, antes de sus creaciones ya se habían escrito composiciones de ese mismo estilo. Un ejemplo es el Gilgamesh, una antigua epopeya que es considerada por muchos “el gran poema del mundo” y precede, por lo menos, en mil años a la Odisea.

Del Gilgamesh se conserva una traducción muy tardía que fue descubierta en la biblioteca privada del primer coleccionista de literatura conocido: el rey Assurbanipal de Asiria. Assurbanipal reinó en el siglo VII a.C., pero el Gilgamesh es mucho más antiguo y posiblemente fue escrito alrededor del año 200 a.C.

Gilgamesh_(Statue)
Estatua de Gilgamesh, rey de Uruk

En el poema, Gilgamesh, rey de Uruk, pertenece a una familia muy poderosa y es un héroe con grandes capacidades, como Hércules o el Conan de Robert E. Howard, pues como ellos, suele luchar contra monstruos durante sus peligrosas aventuras. Por ejemplo, lucha contra Humbaba, un monstruoso gigante con colmillos de dragón y cara de león. A pesar de su ferocidad, el rey de Uruk logra acabar con él con cierta facilidad.

Los hombres somos cual las hojas. El viento las esparce por la tierra y la floresta hace germinar otras, y las primaveras se suceden. Así nace y se extingue toda generación de hombres.

Ilíada

Ciertos expertos han señalado en la obra de Homero (o, de forma más correcta, Homeros) restos de la influencia de Gilgamesh. Hoy en día, creemos que la épica griega empezó con Homero, pero si no fue así, las obras anteriores no se han conservado.

Homero era un personaje misterioso. No se sabe concretamente dónde nació. Bien pudo haber sido en Quíos, Kime, Salamina, Ítacam, Colofón, Ios, Pilos, Rodas, Esparta, Argos o incluso en Atenas. Hasta Babilonia y Egipto han sido señalados por algunos estudiosos.

Tampoco se sabe con certeza cuándo nació el autor heleno, pero hay distintas teorías que apuntan desde el año 685 a.C. hasta el 1159 a.C. (más improbable). Tampoco hay ninguna prueba concluyente de que Homero fuese el único autor de la Odisea y la Ilíada. Ambas obras pertenecen al género fantástico. La Ilíada narra uno de los episodios de las guerras con Troya. El contenido fantástico lo aportan los dioses del Olimpo, que se dedican a manipular la historia y a arrancar a cualquiera de los héroes de su destino, que es el territorio principal del género fantástico antiguo y clásico. En la Odisea se nos explica el regreso de los héroes a casa después de la guerra. Siguiendo el camino de Ulises, el autor nos va transportando por las islas mágicas de Circe y Calipso, entre otros lugares fantásticos.

800_la-odiseaPortada de La Odisea traducida por Marío Frías Infante

En cualquier caso, los dos poemas son excelentes y muy distintos entre sí. Ezra Pound consideró a la Odisea “el máximo exponente del relato de aventuras” y la Ilíada fue, probablemente, la primera obra psicológica de la historia de la literatura.

Durante siglos, y gracias a la huella que Homero dejó con su estilo, se intentaron escribir epopeyas similares basadas en las directrices y la imaginación del autor griego. Así, se buscaba la innovación tratando temas sobre los que Homero no hubiese escrito, pero intentando emular su estilo y su desborde imaginativo. De esta tendencia resultó una gigantesca enciclopedia en verso, una historia universal integrada por dieciséis poemas épicos que abarcaban toda la historia del universo (entendida por los griegos). Esta enciclopedia recogía desde la creación hasta las bodas de los dos hijos de Ulises, Telémaco y Telégono. De todo esto, hoy en día solo conservamos las dos obras de Homero que ya hemos mencionado.

Te he estado observando, pero tu aspecto no es extraño, ¡eres como yo! Tú mismo no eres diferente, ¡eres como yo! Tenía la intención de luchar contra ti, pero mi brazo se posa amistosamente sobre ti. Dime, ¿cómo asististe a la Asamblea de los dioses y encontraste la vida?

Gilgamesh

De algunas de las obras posteriores a la creación de Homero a penas se conservan algunos versos o fragmentos. A otras se las cita en manuscritos antiguos en múltiples ocasiones. A partir del siglo VI a.C., la épica griega empezó a alcanzar su final. Mientras esto sucedía, nuevas naciones como el imperio macedónico de Filipo y Alejandro, ascendieron al poder y llegaron a dominar gran parte del mundo conocido en tan solo una generación.

El magno imperio, no obstante, no tardó en caer. Alejandro murió a la edad de 33 años a causa de una neumonía en Babilonia, en el año 323 a.C. A partir de entonces, el imperio, que ocupaba varios continentes, pasó a manos de sus principales generales que, cegados de poder, no se dieron cuenta de su inminente desintegración.

No obstante, antes de tocar a su fin, la épica griega ya había creado una poderosa tradición literaria. Algunos de los elementos que encontramos en la obra del maestro Tolkien pueden observarse también en estos poemas épicos: un enorme paisaje en el que se libran guerras de corte fantástico, un entendimiento del mundo como entidad enorme y legendaria, los lugares nacidos de la imaginación, los monstruos mitológicos, las razas de toda índole y las divinidades detrás de la acción de los habitantes que pueblan el mundo. Gracias a la epopeya griega nació el relato ambientado en un marco completamente inventado.

moreauherculeslerneanhydraHercules and the Lernean Hydra (1876), por Gustave Moreau

Casi la totalidad del resto de la literatura clásica pertenece a géneros muy dispares: poesía lírica, obra histórica, crítica artística, tragedia basada en la historia, epístolas… La épica se diferenciaba del resto porque dejaba al autor dar rienda suelta a su imaginación. Así, entre largos poemas y héroes, entre aventuras y bravos guerreros, en medio de ciudades y extraños monstruos, nació el concepto de la fantasía.

Podéis leer mis otras entradas sobre El origen de El Señor de los Anillos en los siguientes enlaces:

·I. Introducción

·II. John Ronald Reuel Tolkien

·III. El proceso creativo

·IV. El profesor tras ESDLA

·V. La Tierra Media y El Hobbit

·VI. El principio de la leyenda

·VII. El nudo se entrelaza

·VIII. Épicas conclusiones

·IX. De hadas y orcos

·X. Submundos verosímiles

·XI. El universo de la épica

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