Excelente

Crítica a “Inquilinos”, de Alicia Pérez Gil

·Título: Inquilinos
·Autora: Alicia Pérez Gil
·Género: antología de relatos de terror
·Fecha de publicación: 2012
·Edición: digital (ilustrada por Jesús Guzmán)
·Editorial: autopublicada
·Número de páginas: 202

InquilinosGRPortada de Inquilinos

Alicia Pérez Gil (Valladolid, 1974) acabó sintiendo un fuerte deseo por la escritura a fuerza de leer mucho. En 1993 entró en contacto con el Taller Literario de la Universidad de Deusto y allí conoció a otras personas con las que compartir sus aficiones. Durante su época universitaria ganó algunos premios literarios y ha autopublicado novelas breves y una recopilación de relatos de terror. También ha tomado parte en varias antologías.

En concreto, el total de su obra incluye novelas cortas: Deabru (autopublicada, 2013); Las voces (autopublicada, 2015) y Barro – Post Scriptum 01 (Editorial Cerbero, 2017), la colección de relatos Inquilinos (autopublicada, 2012), participaciones en antologías de relatos: No eres bienvenido (La pastilla Roja, 2013, relato Alimañas); Vampiralia (autopublicada, 2014, relato Ecologismos); Hell or win (La pastilla Azul, 2014, relato Baile de disfracesDemonalia (Cazador de Ratas, 2015, relato Yo soy Roger Serpent) y Onírica: Hijos de Iquelo (James Crawford Publishing, 2016, relato El Herbario) y relatos en revistas digitales: Excepto su corazón (en Cupido de Alas Negras: Vuelo de Cuervos, especial San Valentín) y Ficción de Humanidad (El Hombre de Mimbre, n.º 5).

Encontraban el sueño entre el barro si era necesario.

Inquilinos es un compendio de relatos de terror en el que se recogen un total de diez cuentos plagados de monstruos y de horrendas situaciones cotidianas vueltas del revés. Es en esos monstruos, inquilinos de nuestro propio ser, donde encontramos muerte, indecencia, ocultismo y crueldad. Vampiros, fantasmas, hadas, zombis, y seres humanos definen las doscientas páginas de esta maravillosa antología de relatos que cuenta con Visita de cortesía, Desobedientes, En las ocasiones especiales, Melodía en verde, La rusa, Hasta que crezca, Disfunciones, A la tercera, A las dos serán las tres y Código de circulación. Como suelo hacer con los libros de relatos, los comentaré uno a uno.

La obra empieza con Visita de cortesía, una historia de vampiros en la que la autora hace uso de dos de sus recursos predilectos: el cambio de narrador y el personaje llamado Alicia. El cuento empieza pausado y nos va introduciendo en la temática vampiresca, luego, George, el último vampiro original, se enfrasca en un monólogo que supone la parte más sólida y aterradora del relato.

Como si la hubiesen anestesiado y extirpado algo cuya existencia desconocía, despertó más despierta, más ágil, más fuerte y con una infinita sed de venganza.

El segundo relato de la antología, Desobedientes, es quizá el que más me ha sorprendido. En él se muestran las miserias de unos chavales que son compañeros en el colegio y que, o bien viven engañados por el conformismo de sus padres, o bien sobreviven luchando contra la dejadez de los mayores que se encargan de ellos. Durante las páginas de este cuento, se van intercalando un gran número de protagonistas y se va diseccionando minuciosamente su realidad. Esta observación de la realidad y sus consecuencias no pueden sino hacernos despertar cierta simpatía por Madri y su historia del conejo, por ejemplo. Ah, y además hay un monstruo bajo un puente que le aporta cierta gracia de contraste al relato porque, pese a ser una criatura sobrenatural que devora críos, no es más cruel que los progenitores de los niños.

En las ocasiones especiales nos muestra la idea que lleva el título de la antología en todo su esplendor: su protagonista es una especie de inquilina capaz de sumarle esperanza de vida a unas personas a costa de restársela a otras. En este relato saboreamos la magia terrorífica que Alicia sabe imbuirle a sus líneas: Remedios es una anciana al borde de la muerte que contacta con una fotógrafa para que la cure con un reportaje fotográfico. El relato se mezcla con el género epistolar en un muy interesante nudo de recursos que aportan viveza y conexión al cuento.

Melodía en verde es el cuarto relato de la antología y es, además, una especie de experimento onírico. En él, Noemí, su protagonista no sabe bien dónde está, y tampoco lo sabrá el lector sin proporcionarle al texto un contexto imaginado.

Las sienes le latían como dos pequeños corazones que le hubiesen crecido a los lados de la cabeza.

En La rusa encontramos de nuevo esa observación horrenda de la realidad mezclada con las desgracias familiares. Esta unidad de recursos temáticos dotan al cuento de una fuerza destacable y, además, su título me parece muy acertado. En él se muestran las consecuencias de un embarazo prematuro e incluso se entrevé cierto aire incestuoso (esto último es muy sutil).

Se sentía como un caracol con la vida entera a cuestas.

Hasta que crezca es una especie de ampliación del típico universo de los muertos vivientes. Normalmente, las historias de zombis nos enseñan a monstruos muy difíciles de vencer, cuya horda crece más y más conforme va avanzando la historia. Aquí hay ciertos contrastes: los huecos están en descenso de población (y esto quizás es más lógico que la premisa típica) y además tienen distintas manifestaciones según su condición: los hay que huelen a sus víctimas, los hay que las oyen…

Disfunciones mezcla la cruda observación de la realidad a través de los gitanos junto con una especie de vampiro que ellos llaman el mullo. En él encontramos un mensaje feminista de crítica hacia ciertas costumbres (creo que sabéis de lo que hablo) y, de nuevo, damos con el cambio de narrador y de tono. Se establecen también ciertos contrastes: el científico, piel blanca, que se está convirtiendo en vampiro es una especie de genio ególatra y los gitanos, piel canela, ignoran parte de lo que sucede a su alrededor y los sustituyen con místicas historias para defender a los suyos a su manera tan particular.

En A la tercera conocemos a Albert, un protagonista cobarde y conformista que intenta dormir en un hotel, pero empieza a descubrir ruidos extraños en las paredes y a sufrir paranoia mientras va recordando a Rose, su mujer, la perfeccionista y exagerada en sus modales repipis. De nuevo, en este relato encontramos a un personaje llamado Alice (como la autora).

Curiosa la premisa que llena el penúltimo relato de la antología. En A las dos serán las tres nos encontramos con un extraño caso de desaparición, con un protagonista de nuevo confuso y con la explicación de todo lo anterior: los duendes.

El último relato de la antología es muy bueno. Un broche de oro para cerrarla. Código de circulación nos cuenta la historia de unas jóvenes y un perro viajando en coche hacia ningún lugar. Hay detalles interesantes: cierto personaje que pone al lector sobre aviso, una anciana que lleva un coche sin carné… El final es abrupto y sorprende.

En conclusión, me cuesta darle menos de un excelente a una obra de Alicia Pérez Gil. A parte de introducirnos en una temática de terror y monstruos (que es de mis predilectas), Alicia nos obliga a tomar parte en secuencias y premisas secundarias desagradables u olvidadas en la ficción. Ejemplos de esto último son las enfermedades mentales o cerebrales como la esquizofrenia o la epilepsia o, también, la observación preciosista de un mundo horrendo, de una realidad asquerosa (observación basada, me atrevería a decir, en sucesos concretos de nuestro día a día). Sí, hablo de cierto charco lleno de sustancias, de cierto pollo siendo cortado… En fin, que Alicia es una autora de detalles, de dominio con la pluma (o las teclas, qué se yo), de gran ejecución de recursos (cambios de narrador, metaficción simbólica dotando a personajes de su propio nombre, repeticiones…) y con su estilo ya puede irse de la fantasía y el terror a la romántica o la histórica, que seguiré leyéndola encantado.

Valoración: Excelente.
Podéis adquirir Inquilinos en Lektu.
Y aquí, mi reseña de Barro, también de Alicia Pérez Gil.

2 thoughts on “Crítica a “Inquilinos”, de Alicia Pérez Gil”

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