Excelente

Crítica a “Los clanes de la Luna Alfana”, de Philip K. Dick

·Título: Clans of the Alphane Moon (Los clanes de la Luna Alfana)
·Autor: Philip K.Dick
·Traductora: Estela Gutiérrez Torres
·Género: novela de ciencia ficción
·Edición: tapa blanda, 2003
·Editorial: Minotauro, colección Biblioteca Philip K. Dick
·Fecha de primera publicación: 1964
·Número de páginas: 208

Sobre el autor estadounidense Philip K. Dick  ya he escrito en este portal. Podéis leer una introducción de su vida y obra aquí. La novela  que voy a comentar hoy es la más divertida y excéntrica que he leído del autor, aunque es considerada por muchos una obra menor. Dick ahonda en su extraño sentido del humor, que recuerda en cierto modo a las series de televisión con risas enlatadas de los años 60.

Portada de la edición en inglés de 1964 de la editorial Ace

Los clanes de la Luna Alfana trata fundamentalmente de las enfermedades mentales. La narración comienza en una de las lunas del planeta Alfa III con una reunión de representantes debido a una crisis. Los habitantes, agrupados en diferentes clanes, son los antiguos miembros de una colonia de enfermos mentales y sus descendientes que han estado aislados sin mantener ninguna relación con el resto de la humanidad durante veinte años.

Según sus informes, durante las décadas en que el hospital había permanecido ajeno a la autoridad terrana había surgido una especie de civilización.

La situación que los alerta es el avistamiento de una nave. La Tierra ha decidido enviar una misión para evitar que los colonos alfanos consigan la independencia, según las leyes vigentes en este futuro distópico, y recuperen su condición de pacientes sometidos a tratamiento y hospitalización. Hay además un conflicto con los extraterrestres que pretenden hacerse también con el control de la luna. En la nave va la psicóloga Mary Rittersdorf, a la que su marido Chuck planea asesinar empleando una especie de cuerpo avatar que controla de forma remota, denominado simulacro.

Además de estos personajes, tenemos varios secundarios importantes como los representantes de la sociedad alfana. Cada clan está asociado a una enfermedad en concreto y a unas funciones dentro de la compleja sociedad de la colonia. Así, Gabriel Baines es un pare o paranoico esquizoide, miembro de la clase dirigente. Los esquizos o esquizofrénicos suelen ser artistas y religiosos, por ejemplo Louis Manfreti y Omar Diamond. Los que tienen trastorno bipolar, en aquel entonces conocidos como maníaco-depresivos o manses, en la novela son filósofos e inventores como Howard Straw y tienen fama de ser violentos. Los hebefrénicos, quienes sufren esquizofrenia desorganizada, son trabajadores de baja cualificación y religiosos, como Jacob Simion. Los polis, representados por Annette Golding, tienen esquizofrenia polimorfa. El resto de los clanes tienen menos protagonismo y son los ob-com u obsesivo compulsivos como  Ingred Hibbler y los dep o depresivos, representados por Dino Watters. Me ha resultado sorprendente que Dick logre hacer una caricatura de cada enfermedad mental a través de la personalidad y la forma de comportarse de estos personajes, en ocasiones con solo un par de pinceladas.

El mal era gratuito en Straw.

 Cada clan tiene un asentamiento propio y no suelen relacionarse mucho entre ellos. Así, Ciudad Gandhi es el asentamiento “hebe”, un poblado lleno de suciedad y pobreza. Adolfvila es el asentamiento “pare”, en Cumbres Da Vinci viven los “manses” y en Juana de Arco los “esquiz”. Cada asentamiento toma su nombre de un personaje histórico que parece tener rasgos en común con sus pobladores, excepto el asentamiento de los “dep”, que se denomina Estados Cotton Maker y el de los “poli”, simplemente llamado Aldea Aldea.

Hay un personaje tan original como extraño, que a mí me resulta entrañable. Se trata de Lord Running Clam, un hongo ganimediano (de Ganímedes)  del cieno. Es un extraterrestre que por algún motivo que se me escapa trata de arreglar los líos en los que se va metiendo Chuck, al que conoce por ser su vecino. Me da la impresión de que le tiene cariño, aunque tal vez solo esté cumpliendo una misión. Incluso acompaña a Chuck en su viaje espacial a la Luna Alfana sin importarle arriesgar su vida. Este personaje, al igual que los hongos terrestres, tiene la capacidad de esporular para reproducirse.

Cuando el hongo entraba en la nave apareció un segundo hongo y lo siguió. Y detrás un tercero.

Sobresaltado, Chuck Rittersdorf dijo:

—¿Cuál de vosotros es Lord Running Clam?

Parte de la acción sucede también en la Tierra, en diferentes escenarios. Como suele ser típico en la obra de Dick, tenemos un número considerable de personajes y ambientes. Aunque el protagonismo recae en Chuck y en Mary, el autor nos va mostrando escenas sin un orden aparente, saltando de unos personajes y escenarios a otros, pero de modo que seguimos perfectamente el hilo argumental.

Las relaciones interpersonales, como el amor y la amistad, semejan desarrollarse de un modo torpe, como si el autor no supiese manejarlas. La relación de Chuck y Mary es un tanto forzada, artificial. No creo que sea  falta de destreza del escritor, sino más bien que Dick trataba de mostrarnos algo con este modo de definir las relaciones que resulta hasta molesto. Por ejemplo, Baines trata medio en serio, medio en broma de ligar con Annette Golding diciéndole repetidamente que debería casarse con él.

—Annette—dijo—, eres una  persona muy simpática y agradable. Es una lástima que estés soltera. Si te casaras conmigo…

En la novela hay varios hilos argumentales y muchos cabos sueltos al final. He leído varias novelas del autor y es bastante común que no resuelva del todo las situaciones o deje mucho a la interpretación de lector. Como acostumbra, Dick nos hace dudar de todo. No sabemos quién está cuerdo ni trastornado, quién es la víctima o el malo de la historia o qué es real y qué alucinación. En esta novela, la percepción deformada de la realidad es una constante, sobre todo en el caso de Chuck.

Portada de la edición en castellano del año 2003 de la editorial Minotauro

Podemos concluir que Los clanes de la Luna Alfana es una novela entretenida, divertida y de lectura amena, si bien algo compleja en el caso de que el lector ahonde en su contenido filosófico. Gustará a muchos amantes de la ciencia ficción que busquen algo original, porque no es la  típica historia sobre extraterrestres, futuros alternativos y naves espaciales, si bien tiene todos esos elementos. El argumento  tiene cierta acción sin ser una novela de acción y mucho humor sin llegar a ser una comedia. Creo que es una obra que no acaba de encajar del todo con el universo dickiano que conocía, aunque tiene muchos de sus elementos básicos. Tal vez sea una de las novelas en que más se esbozan las obsesiones del escritor, que parece reírse de sí mismo. En mi humilde opinión, aún sin llegar al nivel de SIVAINVI (1981) o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?(1968), es una pequeña joya.

En cierto sentido, todos somos Lord Running Clam; en cierto sentido, ninguno.

Valoración: Excelente

Podéis adquirir esta novela aquí.

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