Regular

Crítica a “De qué hablo cuando hablo de escribir”, de Haruki Murakami

·Título: 村上春樹 翻訳 (ほとんど) 全仕事 (De qué hablo cuando hablo de escribir)
·Autor: Haruki Murakami
·Traductores: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
·Género: no ficción
·Fecha de publicación: abril 2017
·Edición: 1ª – Física
·Editorial: Tusquets Editores
·Número de páginas: 304

Tengo la impresión de que no hay otro trabajo tan indirecto y de escaso rendimiento como el de escribir novelas.

Murakami no quería que lo relacionaran con ser el ganador de un premio literario en concreto, sino por ser querido por sus lectores (un tema que, por cierto, aborda recurrentemente en la obra que voy a reseñar a continuación). Sin embargo, y a pesar de que asegura que no le importa, sí que es mundialmente conocido por optar al Premio Nobel de literatura sin consHaruki-Murakami-c-Dominik-Butzman.jpgeguirlo. Algo así como el fenómeno DiCaprio de los Oscar.

Haruki Murakami nació en Kioto en enero de 1949, aunque vivió la mayor parte de su juventud en  Kōbe (donde, por cierto, se ambienta la novela Los años de peregrinación del chico sin color). Nieto de un sacerdote budista, sus padres enseñaban literatura japonesa.

Su influencia occidental (Kurt Vonnegut y Richard Brautigan) lo distinguen del resto de escritores japoneses y, además, lo llevó a ser duramente criticado. Casado con Yoko, a quien conoció durante sus estudios en la Universidad de Waseda, Murakami abrió el bar de jazz Peter Cat en Tokio, hasta dedicarse por completo a la literatura. El matrimonio no llegó a tener hijos.

Si estoy alejado del mundo literario es, en gran medida, porque nunca tuve intención de convertirme en escritor. Llevaba una vida normal, cuando de pronto se me ocurrió escribir una novela con la que gané un premio al mejor escritor novel. No sabía nada del mundo literario, de cómo funcionaban los premios.

Tachado por escribir literatura pop, su pluma se caracteriza por bailar entre lo real y lo surrealista, con un toque puramente intimista. Y aunque es la primera entrada de Murakami que traemos a A Librería, lo cierto es que en mi anterior blog la reseñé algunas obras suyas con muy buenas impresiones.

Adquirí De qué hablo cuando hablo de escribir porque me moría de curiosidad y quería cotillear. En realidad, casi podemos tomarnos como un privilegio el hecho de poder ahondar en la mente de uno de los mejores escritores de los que podemos gozar en la actualidad. Y el más atípico. En un mundo literario que corre tanto y está tan plagado de estigmas, no resulta sencillo encontrar un hueco para literatura de ahora con sabor a obras de culto.

Pero he de decir que la lectura de esta obra me ha decepcionado bastante, salvando algunos fragmentos que he interiorizado. Tal vez la culpa sea mía, pues mis expectativas eran demasiado elevadas pero, sea como fuere, no he encontrado lo que había venido a buscar.

Ese potente e intenso impulso en mi interior me empujó a escribir fases a ciegas sentado a la mesa de la cocina, sin pensar en el futuro ni en nada más. En pocas palabras, estaba relajado. Además, mientras escribía me divertía y me sentía libre, y ambas cosas sucedían de una manera natural.

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Sin más preámbulos, parece que es un libro escrito por Murakami para la defensa de Murakami. No sé si será pecará de egocentrismo, pero desde luego que en la lectura de este libro es lo que se deja caer. Me arrepiento bastante de haberme sumergido en su lectura, porque siempre he disfrutado mucho de las novelas de ficción de Haruki (es uno de mis escritores favoritos) y casi puedo decir que se me ha caído un mito.

No creo que Murakami haya pretendido ser prepotente. De hecho, reculaba a menudo bajo la fórmula sé que puede sonar egocéntrico lo siento si suena muy prepotente. Luego peca de falsa humildad. Al inicio suelta una frase que casi puede considerarse insultante al asegurar que para escribir no es necesario ser inteligente;

Sea como fuere, siempre he pensado que alguien extremadamente inteligente o alguien con un conocimiento por encima de la media no es apto para escribir novelas, porque hacerlo —ya sea un relato o cualquier otro tipo de narración— es un trabajo lento, de marchas cortas, por así decirlo. Para explicarlo mejor, y sirviéndome de un ejemplo concreto, diría que la velocidad es solo un poco superior a la de caminar e inferior a la de ir en bicicleta. Hay personas que son capaces de adaptar bien ese ritmo al funcionamiento natural de su mente, pero hay otras que no.

Son once capítulos con títulos tan sugerentes como Acerca de cuándo me convertí en escritor Una infinita vida física e individual. En ellos Murakami habla de sí mismo, pero regala pocos consejos útiles a los que aspiramos a ser escritores, la mayor parte de ellos vagos o repetitivos. Hablando claro: he encontrado mejores recursos y más inspiración en un puñado de blogs pequeños de autores independientes que en la “gran guía” del autor de culto. Para colmo, es sumamente repetitivo. Sus escasas 300 páginas se me han antojado una odisea.

No puedo dejar de compartir aquí esta parte que me ha provocado, cuánto menos, una risa irónica:

Un escritor está acabado cuando engorda.

Ahora bien, voy a explicar porque en lugar de un No, por favor, le regalo un generosísimo Regular. Y es que he disfrutado de su sencillez a la hora de expresar un amor por la literatura difícil de comprender y, también, al comprobar que Murakami también es humano. Aunque habría vivido a la perfección sin leer esta obra, que carece de profundidad y de riqueza narrativa, me ha gustado poder conocer su figura un poquito más. También, he envidiado su vida orientada a la simpleza y a la calma, al igual que su perseverancia y su fortaleza.

Pero Murakami no puede evitar sentirse orgulloso de sí mismo y decir, explicado en otras palabras, que no sabe cómo narices ha llegado a dónde está. Que es parte del azar y la fortuna pero que considera no haber hecho nada extraordinario. Da a entender que cualquiera podría estar en su lugar, aunque es necesario estar dotado de una voluntad especial. El escritor japonés asegura que jamás ha escrito con presión o por encargo, que su literatura siempre ha sido libre de ataduras y que, sin paños calientes, ha hecho lo que le ha dado la gana.

Si sois grandes admiradores de Murakami, puede que satisfagáis vuestra curiosidad aunque muy probablemente os decepcione. Si buscáis una guía sobre cómo escribir o cómo mejorar la técnica, id a otra parte.

Valoración: Regular

Adquiere la obra aquí.

8 thoughts on “Crítica a “De qué hablo cuando hablo de escribir”, de Haruki Murakami”

    1. La verdad es que a mí también me ha dado mucha pena no poder haber disfrutado del libro porque soy una gran seguidora de Murakami. Pero las novelas de ficción no tienes nada que ver con este “ensayo” tan personal.

      Seguro que te queda alguna novela suya por leer, que será mejor elección que esta 🙂

      Le gusta a 1 persona

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