Sí, recomendable

Crítica al “I Premio Ripley”, de varias autoras

·Título: I Premio Ripley. Relatos de ciencia ficción y terror
·Autoras: Míriam Iriarte (primer premio), Mar Vieites (segundo premio), Chus Álvarez, Gisela Baños, Arantxa Comes, Viviana Rodil, Coral Carracedo, Patricia Janikowski, Irantzu Tato, Alicia Sánchez Martínez, Laura Replinger y Raquel G. Álvarez-Calderón (prólogo a cargo de Elia Barceló)
·Género: antología de relatos
·Fecha de publicación: octubre de 2017
·Edición: 1ª edición (física)
·Editorial: Triskel Ediciones
·Número de páginas: 223

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Portada del I Premio Ripley, ilustrada por Eva Vázquez

El I Premio Ripley, igual que otros ejemplos de antologías de relatos como Alucinadas III, nace con el objetivo de dar visibilidad a las autoras e incentivar la escritura de los géneros de terror y ciencia ficción entre las mismas. Triskel Ediciones y Portaldelescritor fueron los encargados de seleccionar los 12 relatos que componen la antología de entre un total de 179 participantes y afirman que les resultó una tarea difícil de llevar a cabo debido a la alta calidad de los relatos presentados a la convocatoria. Y viendo la selección final de cuentos notables y excelentes… no quiero ni imaginarme el trabajo que tuvieron.

Desde A Librería agradecemos a Triskel Ediciones su confianza con el ejemplar físico del I Premio Ripley que nos han hecho llegar. Gracias a ello hemos podido constatar la calidad de la Colección Átropos y nos ha parecido que tiene un acabado muy profesional y elegante.

En el I Premio Ripley se entremezclan conceptos y subgéneros nacidos de la ciencia ficción y del terror. En esta antología se dan cita viajes hacia futuros fatales, horrorosas criaturas que moran en las sombras, androides más humanos que la propia humanidad, situaciones que tornan el mundo de sus historias del revés… Y que hacen estremecerse a la lectora. Como su nombre bien indica, se trata de un homenaje a la Teniente Ripley, la primera mujer del cine cuyo papel no dependía de ningún hombre, y podemos decir que el homenaje llega de modo doble: además de llevar el nombre de la antología, en la mayoría de los relatos encontramos un fuerte papel de protagonistas femeninas fuertes, reales, que difieren del clásico canon de mujer objeto en apuros.

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Logo del Premio Ripley

La antología se divide en cuatro partes que definieron las bases del concurso previo: Invierno, Primavera, Verano y Otoño y me ha parecido acertado dividir mi reseña en las mismas cuatro partes.

La antología empieza con un fuerte golpe de frío (esto no me suena demasiado bien, pero si hay golpes de calor, digo yo que los habrá de frío). Comienza, de hecho, golpeando al lector con Granja-357, el relato ganador de la convocatoria (escrito por Míriam Iriarte). En el inicio del invierno del I Premio Ripley nos abofetea una sensación de incertidumbre y de miedo cuando nos enfrentamos a una historia narrada en segunda persona del singular que, además, nos hace dudar de la propia raza humana y de su moral. Un tema que lleva en su inevitable interior la ciencia ficción, sí, pero Míriam Iriarte nos hace partícipes de la absoluta ausencia de moralidad de nuestra raza en este relato construido desde la calidad y la crítica airada. Es intensidad pura. Debo confesar que Míriam se merece el premio, pero que la mayoría de los relatos de la antología le siguen muy de cerca en cuanto a cotas de calidad.

Chillas cuando hacen una mueca grotesca. Tus rodillas se aflojan, caes de bruces porque olvidas que eres bípedo.

El invierno continúa con Plutón, de Chus Álvarez, autora a quién ya vimos en Alucinadas III. Debo confesar que su relato no terminó de llegarme en la antología de ciencia ficción de Palabaristas, pero que su actuación en el I Premio Ripley me ha hecho entender que domina las letras a la perfección, que sabe construir sin vacilar universos que encajan perfectamente en la intención que tienen sus historias. Por muy distintas que sean entre sí. En Plutón se nos muestra, disfrazada de homenaje a la literatura, una situación que se nos antojará durante todo el relato extraña. Pero es en esa extrañeza imbuida donde está la magia del relato, y no puedo (no quiero, leñe) decir más. Solo diré que es uno de mis dos imprescindibles de entre los doce seleccionados.

Cuando llegó el invierno y la luz fulgurante que retorna la nieve, empeoró.

El invierno cierra con Tras mi último inviernoQué acertado, ¿no? Una estremecedora historia escrita por Gisela Baños que nos hará, una vez más, replantearnos la naturaleza y los motivos existenciales del ser humano. En este relato, la autora relativiza los conceptos de vida y muerte y la poca importancia que tenemos como efímeros seres vivos que pasan y que apenas dejan huella. Chocante.

El invierno es sin duda mi época del año favorita. También el invierno del I Premio Ripley es la parte que más me ha chocado de toda la antología.

La flor de la primavera (si el golpe de frío sonaba mal, esto suena fatal) se abre con Asimilación cultural, de Mar Vieites. Este relato es el segundo premio y en él observamos como nuestra sociedad plagada de matices superficiales es contemplada y analizada desde fuera. Además, el cuento de Mar Vieites está cargado de un feminismo que difiere de las formas habituales en las que se manifiesta: una alienígena sin sexo debe comportarse como una mujer debido a su parecido con las hembras humanas, pese a no entender este concepto. Son brutales tanto su final como el tono sarcástico que se percibe durante todo el relato.

Los hombres siempre se han empeñado en darnos un trato diferente, así que después de siglos, y por más que intentamos que haya cierta equidad, habrá cosas que nunca cambiarán.

La primavera continúa con tres relatos más: Descendiente, de Arantxa Comes, El juicio de los Maar-na, de Viviana Rodil y Androidismo en el tiempo, de Coral Carracedo. Este último relato destaca por su forma: detrás de su construcción se detecta un gran trabajo de la autora mientras trata de los androides como objetos sexuales y de como van evolucionando en el tiempo de un futuro cercano. Además, para explicarle esto a la lectora, se hace uso de noticias. Muy destacable.

En verano nos encontramos con tres calurosos relatos: Proyecto Quimera, de Patricia Janikowski; Los límites del cielo, de Irantzu Tato y Perlora, de Alicia Sánchez Martínez. De estos tres me ha parecido acertado hablar de Perlora, el segundo cuento que he considerado imprescindible de esta antología. Perlora nos transporta a un futuro relativo y estremecedor en el que se mezcla el horror y la ciencia ficción de un modo que llega a resultar bello y abusivo a la par. Bello por el desborde de imaginación de su autora y abusivo por la crueldad con la que desgrana la verdad que nos atenaza en forma de metáfora de nuestra vida vacía, sin sentido, superficial y centrada en las apariencias. Esto es porque en Perlora, los humanos (conocidos como criaturas) han llegado al punto de volverse animales al servicio de las congéneres, unas entidades virtuales que dominan una Tierra cada vez más digitalizada. Leyendo este cuento es imposible que no nos venga a la mente una de las eternas preguntas de la ciencia ficción: ¿qué será de nuestra raza si seguimos destruyendo nuestro hogar?

Pero todo el mundo sabía que las criaturas no entendían, no sabían, no pensaban. Sólo eran una moda, una rareza, el último vestigio orgánico en un mundo cada vez más virtual.

El otoño del I Premio Ripley nos deja con un amargo sabor de boca. Amargo porque termina y porque lo hace con dos relatos de terror que nos dejan noqueados: El ojo herido, de Laura Replinger supone una manifestación de estilo y de variedad lingüística excelentes. Además, su historia engancha desde el principio. En Atardecer rojo, de Raquel G. Álvarez-Calderón, la sensación de horror llega poco a poco… hasta que (casi) destruye a la lectora.

En conclusión, el I Premio Ripley es una antología de relatos de terror y ciencia ficción altamente recomendable en la que la calidad de sus obras se mantiene estable durante toda la lectura. Una obra fresca y poderosa que nos muestra a varias plumas emergentes en el panorama literario de nuestro país en su estado más puro y condensado: el del género del cuento.

Valoración: Sí, recomendable
Puedes adquirir el I Premio Ripley aquí.

1 comentario en “Crítica al “I Premio Ripley”, de varias autoras”

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