Aceptable

​Crítica a “Meteora”, de Rubén del Pino López

·Título: Meteora
·Autor: Rubén del Pino López
·Género: novela de ciencia ficción
·Edición: 1ª (digital)
·Editorial: Luhu
·Fecha de su primera publicación: 2016

Portada de Meteora

Esta novela llegó a mis manos porque fue enviada a A Librería para que la reseñásemos. Al recabar cierta información sobre ella, llamó mi atención. Sin embargo, al hojearla, ese interés decayó. Parecía la típica historia de ciencia ficción dónde el argumento gira básicamente en torno a un experimento psicológico en que se somete a prueba la capacidad de las personas para sobrevivir en una posible misión espacial a otro planeta. No es que el tema no me interese, todo lo contrario, pero he leído mucho sobre estos aspectos y  la manera de abordarlo en esta novela me parece repetitiva. A pesar de ello, decidí encargarme de la lectura y valoración de la obra por si aportase una nueva visión de estos asuntos. Soy de la opinión de que se puede contar una buena historia sin tener una idea muy brillante o muy original. He de adelantaros que mi percepción inicial no estaba muy desencaminada

Serguei miró el firmamento que tenía sobre su cabeza, lleno de estrellas diminutas. Quizás llenas de vida. Quizás, vacías.

El autor, Rubén del Pino López (1981), se define en su página web como escritor novel y siempre atento a cualquier avance de las diferentes ramas científicas del saber. Esa curiosidad me parece que está muy bien plasmada en Meteora, su primera novela. Podéis ver su blog aquí, donde también encontraréis más información sobre el libro. Del Pino es ingeniero de telecomunicaciones y su actividad profesional está orientada al mundo de lo audiovisual.

En esta novela se nos narra un experimento sociológico como preparación para un futuro viaje tripulado a Marte. La agencia encargada es la rusa, pero cuenta con la colaboración de las agencias norteamericana y europea. La realidad que se describe bien pudiera ser nuestro presente o un mundo muy cercano al nuestro, tanto por los hechos narrados como por la tecnología disponible descrita en la obra  y de hecho, el inicio se sitúa en 2014. No se trata de algo nuevo. Recuerdo haber leído sobre un experimento ruso real, similar al descrito en esta novela, hace algunos años.

 ̶ Aquí el mayor enemigo es el tiempo y vuestras propias mentes, por muy brillantes que sean.

En la estación subterránea Meteora van a simular las condiciones de un viaje a Marte con su despegue, salida de la atmósfera terrestre, entrada en la marciana y aterrizaje. También realizarán la simulación de la toma de muestras durante varios días y el posterior regreso a la Tierra. Para estudiar las reacciones de los tripulantes y los problemas que pueden surgir durante los 520 días de aislamiento, van a encerrar a seis personas, que son las siguientes:

Serguei Vogdanov, el coronel jefe de la misión es un hombre recto y de principios con mucha experiencia en misiones espaciales reales. Tiene, sin embargo, un grave y acentuado Trastorno Obsesivo-Compulsivo que el autor retrata con bastante acierto y verosimilitud. Tratará de llevar a buen término la misión pase lo que pase.

Martin Williams, el ingeniero, es un profesor que acepta el empleo porque necesita el dinero para su familia y avanzar en sus experimentos, a pesar de que sabe que será muy duro para él estar lejos de los suyos.

Xiu Chew, un monje budista, será el psicólogo de Meteora. Es el personaje más simpático, aunque, como todos los personajes de esta obra, tiene sus fantasmas del pasado y del presente y los lleva consigo a la estación.

Pierre Jussie, un conocido cirujano francés, es el médico de la simulación. Tiene problemas de insomnio y ansiedad. Un hecho del pasado le persigue adonde quiere que vaya y trata de mitigar su dolor y su sentimiento de culpa con pastillas. Tiene un carácter desagradable y es incluso maleducado.

Josh Evans, el físico parece el típico ejemplo de joven promesa americano. Un chico con un expediente brillante, que estudió en buenas universidades y va a casarse con una chica de buena familia. También es alguien con una ambición y una arrogancia desmedida que trata de salirse siempre con la suya.

Elba Volkova, la bioquímica, es el ser más misterioso del experimento, más incluso que Xiu. Poco se nos deja conocer de esta mujer de carácter fuerte y decidido, excepto unos pocos detalles de la pérdida de un ser querido que la atormenta.

Sin embargo, da la impresión de que una séptima persona (o una presencia) se cuela en el experimento. Esto le da un interesante toque de terror y fantasía a la novela que me ha resultado agradable.

En conjunto, se trata de una novela de ciencia ficción un tanto anodina, que no arriesga, sino que se queda en la fórmula más común. Sin embargo, esa fórmula ha funcionado bien en muchos casos y si os gusta la acción, la aventura y el tema de la exploración espacial, es la novela perfecta. Es entretenida, predecible, un tanto tópica y no os hará pensar demasiado. Esto último se debe a que explica todo de modo que da el mensaje masticado sin dejar lugar a la reflexión del lector. En otras palabras, no deja descubrir su esencia sino que la muestra en vez de dejar que sea el lector quién llegue a sus propias conclusiones. Mejora mucho hacia la mitad y el final me ha parecido bastante bueno, de hecho, ese final le hace ganar muchos puntos.

En mis lecturas suelo fijarme más en el fondo que en la forma. Sin embargo, la forma es para mí el talón de Aquiles de la obra. Si está bien apenas la percibimos la mayoría de lectores comunes, excepto en casos de calidad excepcional. Si la forma falla, en cambio, nos impide disfrutar de la historia y eso es lo que  me ha ocurrido con esta narración. Ni el narrador,  ni el enfoque centrado en los diferentes personajes por igual (sin un protagonista claro), ni el ritmo, ni la manera en general de contar la historia me han convencido. Incluso  el modo de estructurar la novela en secuencia casi siempre lineal, en capítulos que se encuentran subdivididos en varios días  y rematada con un epílogo, me resulta un tanto desacertada. Para mí, sin embargo, lo peor es el tono empleado, muy similar al de las películas de acción de bajo presupuesto. No me desagrada lo cinematográfico, pero sí la falta de personalidad. Otro tema es la corrección ortotipográfica. La novela muestra bastantes errores de ortografía y puntuación, incluso alguno gramatical, que ensombrecen el resultado final; si bien he de aclarar que apenas entorpecen su lectura y siempre se pueden corregir.

En cuanto a los aspectos más positivos, quiero destacar la elaboración de los escenarios. La estación de Meteora está pensada al detalle y se nota la extensa documentación, tanto en los aspectos técnicos como en los psicológicos, que el autor debió realizar. Detrás de toda la historia, se nota un gran  trabajo y cuidado que, en mi opinión, solo quedan deslucidos por las elecciones en la forma de narrar. Las descripciones, si bien no son muy abundantes, están bastante cuidadas. Los personajes son diferenciables y entrañables, tienen su función y sus características bien definidas, aunque alguno de ellos me resulta un tanto plano. Por ejemplo, al principio los dos tripulantes americanos apenas se diferencian el uno del otro. Además, están un tanto estereotipados, si bien según avanza la narración van adquiriendo matices y su construcción resulta sólida. Otro punto a favor es la elaborada y veraz visión que se da de diferentes trastornos mentales y de la presión psicológica a la que se ven expuestos los personajes. También se desarrollan ciertos aspectos éticos, morales e incluso políticos en esa simulación que son tratados con cierta superficialidad, pero de modo correcto. Una vez más, recuerda al cine y a las películas de acción y aventuras americanas.

 ̶ No puedes hacer una revolución para tener la democracia. Debes tener la democracia para hacer una revolución.

Por tanto, estamos ante una obra no demasiado original ni mucho menos innovadora, pero con un argumento potente, muchas escenas de acción, aventura  y cierta intriga. El suspense no está todo lo logrado que cabría esperar y un lector avezado es posible que se adelante a la mayoría de los giros argumentales, sobre todo si ya conocía el experimento de simulación ruso y la historia de los monasterios en que se basa gran parte de la trama.

A pesar de que la forma de narrar no me resulta acertada, como ya expliqué, hará las delicias de los nostálgicos de la space opera y las aventuras espaciales, o yo al menos le veo muchos puntos en común con este tipo de historias. Me ha recordado mucho a las novelas de Isaac Asimov, sobre todo en el estilo llano y en apariencia sencillo, pero cercano. También puede gustar a los amantes de lo místico o las curiosidades de ciencia y tecnología. He de admitir que esos detalles me han gustado mucho, pese a que el conjunto de la obra no me acabe de convencer.

Se trata de un libro, en definitiva, para pasar un par de noches entretenidas. Una de esas obras que no maravilla, pero tampoco decepciona. Seguiré de cerca a este autor. Me ha entrado curiosidad por saber cómo irá evolucionando su estilo y creo que puede llegar a escribir obras de ficción muy interesantes.

Valoración: Aceptable
Podéis comprar Meteora aquí.

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