·Título: Un mal día
·Autor: Diego Perela Moure
·Género: narrativa, intimista
·Fecha de publicación: abril de 2017
·Edición: 1ª – física
·Editorial: Acidalia
·Número de páginas: 306

—Los niños pueden llegar a ser unos cabrones crueles. —Sí, estaba diciéndole lo que pensaba más de 20 años después—. Quiero decir, que algunos descubrimos en esa época muchas cosas que el resto descubre después. Que el mundo es una guerra constante, que nadie te lo pone fácil y que el bueno no siempre gana, sobre todo si el bueno es feo, tímido y esas cosas.

Diego Perela nació en Segovia en 1982 y es licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Se declara apasionado de la música (durante 2017, la banda a la que pertenece grabará su primer disco) y, por supuesto, la literatura. Un mal día es su ópera prima.

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La obra está publicada bajo el sello de Acidalia que es, algo así, como la hermana pequeña de Ediciones Carena. O, mejor dicho, la parte que se dedica a publicar a los autores más pequeños y desconocidos (se refieren a ellos como innovadores y alternativos). A primera vista, con el libro entre las manos, puedo decir que la edición es cuidada y limpia. Aprobado con nota el aspecto superficial.

La vida y la muerte, la victoria y la derrota, el éxito y el fracaso. Todo eso forma parte de un mismo ciclo, o de un mismo camino. A cada una de ellas las separa solo una simple línea invisible, una pequeña marca en el suelo totalmente imperceptible.

Gabriel acaba de perder a su mejor amigo José en un trágico accidente de tráfico. A esa edad tan temprana despedirse es un acto titánico, así que el protagonista se enfrenta a un duro luto que tardará tiempo en curarse. En esta tesitura, el abuelo José lo llama para que recoja unas cajas que el fallecido había dejado en su casa para él. En ellas, Gabriel encontrará su Caja de Pandora.

Hay cosas de Un mal día que me han gustado y otras que no. Todavía tengo que decidir qué es lo que pesa más, así que iré resolviendo este conflicto interno a lo largo de esta crítica. Así, tal vez pueda convenceros o no de darle una oportunidad a la opera prima de este joven autor.

Por un lado me ha alegrado recibir este tipo de novela en A Librería, porque es cierto que es su mayor parte recibimos obras de fantasía y ciencia ficción. No me entendáis mal, me parece estupendo este auge en la literatura de género, pero no me gusta olvidarme de lo mucho que hay más allá: la novela intimista que, según estoy apreciando, es la gran olvidada de la literatura independiente (o de la literatura en general). Por otra parte, la alegría es doble ya que se trata de una primera novela de un autor novel y eso, siempre, es algo que me motiva mucho cuando comienzo a leer un nuevo libro.

No dejaba de ser triste como un accidente de tráfico, provocado por el descuido de alguien que bien merecía el mayor de los sufrimientos desde el momento en que había decidido no parar y darse a la fuga, había destruido no solo una, sino tres vidas.

Entrando en materia, en Un mal día me he encontrado las características típicas de una primera creación literaria. Esto es, el cariño depositado en cada palabra, el estrecho vínculo entre la ficción y la vida real y la cantidad de opiniones reales expresadas en ella, de forma más o menos sutil.

La historia está narrada en primera persona desde la perspectiva de Gabriel, aunque debido al tipo de formal elegida por el autor para hacer llegar los hechos al lector, tal vez hubiera sido más acertado hacerlo desde la tercera. Y es que el estilo es muy descriptivo, indagador y, además, se va por las ramas (en el sentido más negativo pero, también, en el positivo). De esa forma, creo que hasta la página setenta/cien me sentí desconcertada en averiguar qué pretendía contarme exactamente. Esta fue una sensación que no me abandonó hasta el final.

 

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Digamos que no captaba el mensaje, no sabía definir qué tipo de obra estaba leyendo ni cuál era el argumento principal. Este se disipaba. La muerte de su amigo José se solapó con lo ocurrido con su abuelo, la locura que sufre el padre del pobre muchacho fallecido, el encuentro de Gabriel con Rocío (su amor de la adolescencia) y la amenaza que el muchacho sufre por el ex marido de la joven. Esto unido a que el protagonista decide retomar su carrera musical y reencontrarse con la banda (los Skycrapers) a la que había pertenecido años atrás. Además de todo esto, Gabriel no deja de lidiar con una intensa depresión que se agrava con el paso de las semanas.

En diez años pasan muchas cosas.

Llegados a este punto me cuesta definir cuál es el tema principal y cuál es el mensaje que Diego Perela quiere transmitir. He reflexionado mucho sobre ello porque, de verdad, quería hacerle justicia a esta novela y al esfuerzo que el autor ha depositado en ella. Así que me atrevería a decir, tal vez, que no existía ningún mensaje en concreto, que es una de las conocidas novelas de personaje (como El guardián entre el centeno). Pero alcanzando el final me he dado cuenta de que no, que el objetivo era desvelar una trama que, durante las casi trescientas páginas, estuvo soterrada entre todo lo demás.

Por otra parte, el estilo de Diego Perela es consistente. Tiene un buen manejo de ciertas metáforas, es intenso y conoce el lenguaje. Lo único que le falta es que estas dotes innatas se vayan puliendo poco a poco. A lo largo de la narrativa he encontrado frases brillantes, muy acertadas y hermosas; otras que, aunque me encantaron, no me encajaban en el resto del párrafo. Esta característica, una vez más, es muy común en las operas primas (la he señalado en mi reciente crítica a Sopa de elegidos).

Qué cojones, no conocía ni el destino, ni siquiera hacia dónde dar mi siguiente paso. Era muy posible que nunca lo supiera, así que debía dejar de preocuparme […]. Estaba seguro de que nada me llevaría muy lejos del mundo de partida en el que me encontraba.

En conclusión, creo que este autor segoviano ha entrado pisando fuerte, tiene buenas herramientas y un afán artístico innegable (muestra pasión por la literatura y por la música). A pesar de las partes más frágiles, es una obra consistente, que defiende una prosa original y diferente como ya pocos se atreven a escribir. Y, además, tiene alma. Os lo digo ya: estoy segura de que Diego Perela escribirá grandes cosas.

 

Valoración: Aceptable

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2 comentarios sobre ““Un mal día”, de Diego Perela Moure

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