·Título: Jane Eyre
·Autor: Charlotte Brontë
·Traductor: Elizabeth Power
·Género: novela de crecimiento
·Año de publicación: 16 de octubre de 1847
·Editorial: Alianza
·Número de páginas: 646

Incluso para mí, la vida contenía momentos de felicidad.

Charlotte Brontë (1816-1855), hermana de las también escritoras Anne y Emily Brontë, fue la más longeva de las tres. Perdió tempranamente a su madre, por lo que fue enviada a estudiar con sus dos hermanas mayores (María y Elizabeth) junto con Emily a un internado que después aparecerá retratado en Jane Eyre; tras la muerte de las dos mayores, Charlotte y Emily regresaron a su hogar, donde junto a sus hermanas CBRichmond.jpgcomenzó a crear un mundo imaginario y fantástico. En 1846 aparecieron publicados poemas de las tres hermanas, aunque bajo pseudónimos, y a pesar de que no tuvieron ningún éxito, siguieron escribiendo, dedicándose a las novelas, siendo la primera de ellas la que ocupa esta crítica, en 1847 (en ese mismo año aparecieron Agnes Grey, de Anne, y Cumbres borrascosas, de Emily). Al igual que sus hermanas, Charlotte murió de tuberculosis en 1855, y aunque fue la que más escribió de las tres, sus obras se reducen a Jane Eyre, Shirley (1849) Villette,(1853), The Professor, escrita antes que Jane Eyre y rechazada por multitud de editores, publicada póstuma en 1857 y Emma una novela incompleta de la que solo escribió dos capítulos.

Es tonto decir que no puedes soportar lo que te depara el destino.

Jane Eyre es una joven huérfana que vive de la caridad de su tía, la señora Reed, quien la mantiene alejada de sus tres hijos, que encuentran gratificante el molestar a su prima. Jane tiene un carácter peculiar, un poco complicado, lo que le lleva a ser constantemente castigada. Tras uno de estos castigos, Jane sufre un terrible episodio que le destroza los nervios, por lo que por orden del boticario –la señora Reed no llamaba al médico cuando se trataba de ella– es mandada a una escuela para señoritas, ya que se supone que el cambio de aires será bueno para ella.

Esta escuela es Lowood, dirigida por un hombre que escatima hasta en el hilo para coser las medias. Allí Jane vivirá diversas penalidades, entre las que se incluye la muerte de su primera y única amiga; tras un episodio de tuberculosis que merma considerablemente el número de alumnas de la escuela, esta cambia de emplazamiento por uno más saludable y también cambia su organización. Durante casi nueve años la señorita Eyre vivirá en esta institución, hasta que decide cambiar de aires y ser la institutriz de una joven en Thornfield Hall, en donde vivirá tranquilamente hasta la llegada del señor Rochester, el dueño. Con la llegada del amo, la vida de Jane se trastoca y da un giro completo, comenzando a descubrir sensaciones que, hasta el momento, le eran desconocidas.

Es imprudente condenarnos, o reírse de nosotras, si pretenden elevarse por encima de lo que dictan las costumbres para su sexo.

Escrito en primera persona, nos encontramos con que es la propia Jane quien narra los acontecimientos de su vida cuando ronda la treintena, por lo que nos es difícil hacernos una verdadera idea de cómo son los personajes que crean esta historia, ya que solo los vemos a través de los ojos de la joven Jane. ¿Es de verdad la señora Reed tan mala como parece? ¿Es el señor Rochester tan galante como nos lo pinta?

Brönte utiliza una prosa sencilla, la lectura solo puede hacerse pesada para los que no son amantes de las largas descripciones, ya que toda la novela es un cuadro costumbrista en el que cada habitación, cada cuadro, cada ser vivo, es descrito en detalle. Para mí esto es algo maravilloso, ya que la pluma de Charlotte es delicada y minuciosa. Algo que, sin embargo, reconozco que puede ser tedioso para algunos lectores.

9788420664941.jpg

No son muchos los personajes que aparecen en esta novela; en la primera parte nos encontramos con la señora Reed y sus tres hijos: John, Eliza y Georgiana, quienes le hacen la vida imposible a Jane, recordándole constantemente que ella no es nadie, que no tiene familia y que si la acogieron fue porque el difunto señor Reed era blando de corazón y no podía dejar abandonada a la hija de su hermana; en esta primera parte también nos encontramos con las criadas de la casa, destacando en especial Bessie, ya que es la única que quiere, aunque de una manera un poco peculiar, a la joven Jane, y de la que volveremos a saber más adelante.

De la estancia en Lowood, quizá son destacables Helen Burns y la señorita Temple, quienes apoyaron y cuidaron de Jane hasta la muerte de una y el matrimonio de la otra. Junto a ella, Jane consiguió salir adelante, convirtiéndose en una joven disciplinada y con una esmerada educación que le servirá para entrar a trabajar en la Thornfield Hall, en donde conocerá a la señora Farifàx, el ama de llaves, y Adelè, una francesita a la que el señor Rochester -al que tardará bastante en conocer- ha adoptado como pupila y cuya educación le es encargada a Jane.

El señor Rochester es el otro gran protagonista de esta novela; es un hombre que ronda la cuarentena, primeramente se nos dice que no es especialmente guapo, aunque con el enamoramiento la opinión de Jane va cambiando. Sabemos que no pasa mucho tiempo en su hogar, aunque eso cambia desde que conoce a la joven institutriz; también sabemos que parece que está muy interesado en la señorita Blanchet Ingram, con la que incluso parece estar a punto de casarse, aunque a quien verdaderamente ama es a nuestra protagonista, sin embargo, oculta un secreto, un secreto que nos mantiene en vilo, pegados a las páginas de la novela y que, cuando por fin es descubierto, nos hace cerrarla con un gesto de confusión.

Sí, queridos lectores, Jane Eyre es una de esas novelas que, si te gusta el drama y los enredos, está hecha para ti. Yo pensaba que no me iba a gustar, para qué engañaros, no había leído nada parecido (reconozco que hace unos años empecé Cumbres borrascosas, pero apenas había leído un capítulo, me robaron el libro y nunca más volví a empezarlo, aunque espero poner remedio pronto a tal drama) y la historia en principio no parecía muy acorde a mis gustos, centrados más bien en todo lo que tiene tintes de oscuridad y, sin embargo, me alegro de haber ignorado mis prejuicios y haberme sumergido en las páginas de esta novela. Reconozco que he pasado muchas horas pegada a sus páginas y que me ha costado llegar al final, porque no quería que se acabase, lo que le vale la valoración final, ya que pocas son las novelas que no quiero terminar por lo mucho que me están entreteniendo.

—¿Estoy horroroso, Jane?

—Mucho, señor, pero siempre lo ha estado.

Valoración: Imprescindible

Adquiere Jane Eyre aquí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s