·Título: Alias Grace
·Autora/Autor: Margaret Atwood
·Traductora: María Antonia Menini Pagès
·Género: narrativa de ficción (basada en hechos reales)
·Fecha de publicación: 1996
·Edición: digital
·Editorial: Salamandra
·Número de páginas: 528

A veces, de noche, me la susurro a mí misma: «asesina», «asesina». Y me parece que cruje como una falda de tafetán sobre el suelo.

Margaret Atwood (Ottawa, 1939) se ha convertido en un nombre muy conocido dentro de la literatura hoy en día. Pero lo cierto es que lleva muchos años escribiendo y haciéndose notar con obras que han sido premiadas y muy valoradas por la crítica. Hace unos meses os traíamos la crítica a El cuento de la criadanovela publicada en 1985 pero que regresó a la palestra por la adaptación llevada a cabo por HBO. Algo similar ha ocurrido con Alias Grace (1996), pues su estreno en Netflix ha situado la novela en todas las listas de súper ventas. Esta última ha sido galardonada con el Giller Prize y fue finalista en el Governor General’s Award de 1996. Cabe destacar que la autora ha participado activamente en la adaptación audiovisual.

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Grace Marks fue declarada cómplice de asesinato en junio de 1843, cuando tan solo contaba con dieciséis años de edad, y fue condenada a cadena perpetua. Algunos años más tarde, cuando la muchacha crece entre las rejas de la prisión, recibe las visitas de Simon Jordan, un renombrado especialista en la psicopotía, que intentará determinar si es cierto lo que la joven ha defendido siempre: que no recuerda nada de lo sucedido el día que Nancy Montgomery y Thomas Kinnear murieron.

En el momento de mi visita sólo había cuarenta mujeres en el penal. Eso dice mucho en favor de la formación moral del sexo más débil.

Volver a leer a Atwood era algo obligatorio para mí y para mi sed insaciable de encontrar libros que me lleguen muy adentro. Que, por cierto, ya lo he comentado alguna vez, siempre me he sentido mucho más unida a la pluma de las autoras. Digamos que estoy en la otra parte del barco: el 90% de mis títulos leídos el año anterior estaban firmados por escritoras. Con esta novela, que leí tras ver la adaptación a la serie, queda claro que la autora canadiense es totalmente versátil. No solo el contenido de la obra es totalmente diferente al que encontramos en El cuento de la criada (y, al mismo tiempo, similar), sino que el propio estilo narrativo está muy alejado al que había conocido. Según la autora, el tipo de historia basada en hechos reales exigía cierta disciplina por su parte. Asegura que en la escritura de Alias Grace se mantuvo muy fiel a la documentación de la que disponía, no pudiendo explayarse en detalles de la ficción como podíamos disfrutar en otras de sus composiciones.

Estamos en el año 1851. En mi próximo aniversario cumpliré veinticuatro años. Llevo encerrada aquí desde los dieciséis. Soy una reclusa modelo y no causo problemas.

He de decir que la voz narradora hace que esta novela sea más ligera y sencilla. La mayor parte de la historia estará contada desde la primera persona de Grace Marks y su subjetiva santidad a la que el lector, por momentos, sucumbe con facilidad. Aunque no tengamos en mente la imagen mental de la actriz que interpreta a dicho personaje, las descripciones de Atwood nos ayudan a idear en nuestra cabeza a una muchacha flacucha, con aspecto enfermizo y los ojos colmados de bondad. Nos resulta difícil creer que Grace sea capaz de matar a una mosca.

Para otorgar riqueza narrativa y que, además, podamos juzgar la historia desde otros ámbitos, a veces el narrador cede para transcribirnos los documentos reales que formaron parte de la declaración judicial de Grace Mark y su presunto cómplice James McDermott. Este tipo de detalles, además, no dejan de tener un interés histórico increíble que elevan esta obra a una composición que va más allá del puro entretenimiento. En ocasiones, además, será el propio doctor Jordan quien tome el protagonismo narrativo en tercera persona e, incluso, existirá la presencia del narrador omnisciente.

La mancha de la locura se lleva en la sangre y no se puede quitar con un poquito de jabón suave y un trapo de franela.

La composición está formada por capítulos de diferentes longitudes, muy largos o muy breves, con diferentes cambios en el ritmo y en el tono. La mayor parte del tiempo leeremos cómo Grace Mark le habla de su vida al doctor Jordan: desde que tiene que emigrar con sus padres y sus hermanos en un terrible viaje en barco donde fallece su madre, hasta que debe abandonar a sus hermanos pequeños con su padre alcohólico para buscarse la vida. Desde un primer momento, la existencia de Grace está marcada por la crudeza a la que se vio sometida a la figura de las mujeres: la servidumbre en la sombra.

El halo de luz a esta historia lo otorgará fundamentalmente Mary Whitney. Mary y Grace compartirán una intensa y sana amistad en la casa en la que servirán juntas, donde la protagonista vivirá la única etapa feliz de su vida que, por otra parte, durará muy poco. Su amistad con esta muchacha puede resultar clave para que el doctor Jordan pueda desentrañar los misterios que se agolpan en la mente de la presunta asesina.

Porque a lo mejor usted cree que una cama es una cosa muy tranquila, señor, y puede que para usted signifique el descanso, la comodidad y el sueño reparador. Pero no para todo el mundo es así y en una cama pueden ocurrir muchas cosas peligrosas. Es el lugar donde nacemos y éste es el primer peligro que afrontamos en la vida; es el lugar donde las mujeres dan a luz, a menudo por última vez. Y es el lugar donde se produce un acto entre los hombres y las mujeres que no mencionaré, señor, aunque supongo que usted ya sabe a qué me refiero; algunos lo llaman amor y otros desesperación o simplemente una humillación por la que tienen que pasar. Y, por último, las camas son el lugar donde dormimos, soñamos y a menudo morimos.

La trama nos conducirá al momento final a pasos lentos, deteniéndose en los detalles más costumbristas y dejando a un lado lo que podemos suponer trascendental. Sin querer desvelar demasiado de los hechos por los que se condenó a la muchacha (ya que, considero, pueden hacer que si os animáis a leerla pierda atractivo), os diré que no se trata del eje central de Atwood. No podemos olvidar que estamos ante una literatura con un claro mensaje feminista y en un caso muy excepcional: una criada, mujer, acusada de asesinar a su amo y a su ama de llaves.

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Alias Grace nos refleja con todo lujo de detalles la sociedad del Alto Canadá de 1843, sobre todo la cruda rutina que las mujeres sufrían durante toda su vida. Creo que el retrato de una Grace Mark que sirve en silencio y con docilidad durante todos los días, sin descanso, al servicio de los hombres y de sus esposas de alta clase, se trata de un tema mucho más importante de lo que puede parecer a simple vista. Y no solo por lo que le sucede a ella (que, en realidad, parece sentirse dichosa manteniendo sus manos ocupadas en recoger los huevos del gallinero, ordeñar las vacas, preparar las comidas, limpiar el hogar, hacer la colada…) sino por las terribles experiencias que se suceden a su alrededor y que nos hacen plantearnos qué clase de mundo ha sido capaz de crear el ser humano.

[Mary] me prestó su enagua de franela roja hasta que yo tuviera una y me enseñó cómo doblar y sujetar los paños y me dijo que algunos lo llamaban «la maldición de Eva», cosa que a ella le parecía una estupidez, ya que la verdadera maldición de Eva era tener que aguantar las idioteces de Adán que, en cuanto surgió un problema, le echó toda la culpa a ella.

Vuelvo a mencionar a Mary Whitney, que mantendrá vivo un discurso de rebeldía cargado de fuerza y en la que recaerá el peso feminista que se le atribuye a la novela. En varias ocasiones, reclamará el injusto papel reservado para las mujeres y el maltrato que reciben por parte de una sociedad machista y clasista. También será el reflejo de la energía de la rebelión obrera de la que ansía formar parte. Grace Mark, mucho menos ambiciosa y más sosegada, escuchará con fascinación las palabras de Mary que, poco a poco, irá interiorizando.

Existen más personajes importantes y que se desarrollan con bastante profundidad en la obra. Además del propio doctor Jordan, cabe mencionar a Jeremiah, un vendedor ambulante con el que Grace trabará una amistad que le resultará útil en el futuro. El personaje del ya citado James McDermott, el hombre que también sirve en la casa de Kinnear y que mostrará un carácter huraño y exaltado, será una sombra alargada que se proyectará sobre Grace. Otra cara amable la aportará Jamie, un joven que la cortejará inocentemente con insistencia. Sin poder desvelar mucho de ellos sin desentrañar la historia, los dos personajes asesinados tendrán un rol fundamental en la importancia del mensaje que pretende transmitir la novela.

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Fotograma de la serie de Netflix, basada en la novela

El estilo elegido por Atwood entremezcla narración y diálogo casi por partes iguales, aunque creo que es este último el que otorga mayor fuerza al mensaje que se pretende transmitir. Sobre todo en esas largas conversaciones, plagadas de intenciones, que doctor y condenada mantendrán en el salón de la casa del Alcaide. Y ya no solo porque nos reflejarán a una Grace que nos desconcertará en muchos momentos, sino por la cantidad de reflexiones, a veces completamente delirantes, que expondrá la joven y que al mismo tiempo son brillantes. Las páginas de Alias Grace están plagadas de estas pinceladas destacables, aunque en su conjunto la escritura no luce con demasiada intensidad.

—¿Entonces has perdido la esperanza?

—¿Qué esperanza, señor? —preguntó ella, en un susurro.

En conclusión, Alias Grace es una novela con un valor ético y moral sobresalientes y que la han convertido en una obra referente en el movimiento feminista e, incluso, obrero. Y aunque su narrativa no es lo más subrayable, la aparente sencillez con la que Atwood transmite su mensaje es maravillosa y muy complicada de conseguir. Enriquecedora en muchos aspectos, original y rompedora, no deberías de tardar demasiado tiempo en darle una oportunidad. Pocas veces se topan con historias tan escalofriantes y esclarecedoras como la de Grace Marks.

Valoración: Sí, recomendable

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2 comentarios sobre “Alias Grace, de Margaret Atwood

  1. Soy muy muy fan de esta escritora y vi recientemente la serie y me encantó. Tengo pendientes un par de libros de ella, este incluido, me parece increíble la belleza con que transmite un mensaje tan poco agradable.
    Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

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