·Título: Cuando el olvido nos alcance
·Autor: Raúl García Reglero
·Género: novela de ciencia ficción, distopía
·Editorial: autopublicación
·Fecha de su publicación: 2017
·Número de páginas: 246

Raúl García Reglero (Oviedo, 1976) es el autor de Asimetría (2016), novela de ciencia ficción que ganó  la sexta edición del  premio Isla de las Letras y de Cuando el olvido nos alcance, obra  que ocupa esta crítica. El autor es diplomado en Empresariales, desarrolla su actividad laboral en el campo de la administración  y es aficionado a leer libros de física y cosmología.

Este libro llegó a mis manos porque su autor lo envió a A Librería para que lo reseñásemos. Llamó mi atención debido fundamentalmente a que trata dos temas para mí muy interesantes como son la identidad y el  olvido. Sin embargo, lo que me resultó más llamativo fue la manera de contar la historia, con un narrador que parecía tener una perspectiva múltiple. Me atrae mucho este tipo de recurso, que no es muy habitual y que, en mi opinión, es complicado manejarlo y conseguir desarrollarlo adecuadamente  para aprovecharlo bien.

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De este modo, son diferentes personajes quienes nos cuentan la historia, sin que en un principio sepamos a que se debe o que les une entre sí. Como puede verse en el índice,  la historia comienza con Ray Carmichael (un detective privado), sigue con David Cochrane (un matón de poca monta), continúa la historia el snob agente de bolsa Allan Peirsol y por último es Leo Sean Anderson quién nos relata sus vivencias. Estos cuatro personajes se van turnando siempre por el mismo orden. Me ha sorprendido gratamente que estén tan bien caracterizados. Ray es el típico detective que se despierta tras una noche de juerga sin saber dónde está o si tiene dinero en el bolsillo. David es el típico tipo duro muy violento, sin empatía y con mucha maldad. Allan es un hombre refinado, acostumbrado a la buena vida, las fiestas y el dinero, un típico snob. Leo es un estibador que se mata a trabajar para tratar de mantener a su familia. Tal vez, todos un poco típicos de más, aunque no puedo desvelaros lo que subyace tras estos personajes que tan estereotipados parecen sin revelaros la trama, si bien es algo que intuimos mediada la lectura.

Cuando el olvido nos alcance nos introduce en un futuro distópico, para mí muy posible y bien fundamentado, si bien también muy oscuro y perturbador. Esta novela ha chocado con mi sentido de la moral por varios motivos y, además,  el papel de la mujer en esta obra me ha disgustado bastante.

¿Tienes lo nuestro, Ray? ̶  me preguntó una de las prostitutas. Al parecer sí nos habíamos presentado. Supuse que se refería al pago de sus servicios.

En cuanto a lo primero, la propia identidad ligada al recuerdo y la necesidad de la memoria son temas que están bastante logrados. Nos hace reflexionar sobre ello, pero la forma es muy desagradable. Nos introduce en un mundo donde los hackers pueden hacerte olvidar quién eres e implantarte otra personalidad. Así, personas inocentes se declaran culpables de crímenes porque les inducen a ello o convierten en matones y prostitutas a personas que nunca lo serían si no les implantasen unos falsos recuerdos. También hay hackers legales que borran o modifican pequeños recuerdos dolorosos para que sus clientes sigan adelante con mayor facilidad.

Los habitantes de esta ciudad sin memoria rápidamente acudían a un lavado mental en cuanto tenían el mínimo problema, por estúpido que fuera.

Existe una organización denominada la Amapola, que pretende cambiar esta sociedad y lucha por conservar los recuerdos y la identidad de las personas. En un mundo donde no hay imágenes permanentes, ni fotografías ni vídeos salvo para vigilancia, los miembros de la Amapola conservan documentos y fotografías que, en algunos casos, están prohibidos. Leo, el estibador, forma parte de la organización. Al avanzar la historia me he percatado de que en esta obra, que parece el típico ejemplo de lucha del bien contra el mal, no hay buenos ni malos en realidad. Tampoco hay héroes, aunque sí personajes malvados pues el predominio del mal es abrumador. Si tuviera que resumir en una sola palabra esta novela, sin duda elegiría crueldad.

Mataría por llevarme a la boca un buen filete de carne. Y no era una simple amenaza.

La violencia está presente en gran parte de la trama, sobre todo en la parte de David, si bien creo que no es gratuita sino que forma parte de esa sociedad estratificada en función de la renta en que nos adentra. Los ciudadanos deben pagar una tarjeta de residencia por el  mero hecho de vivir en un lugar y su coste determina la seguridad, la acción policial y hasta el  estado del asfaltado de las calles en ese sitio. En las comunidades más desfavorecidas, donde cuesta menos vivir, el crimen es algo común. Se habla un poco de un pasado, anterior a los hackers y a las comunidades, en que todo era muy diferente, pero del que apenas quedan vestigios.

Como ya vimos, los personajes son en su mayoría masculinos y lo femenino está relegado a un segundo plano. Esto me desagrada bastante, pero sigue siendo muy habitual en muchas novelas. No lo veo desacertado del todo en esta, pues es un rasgo más de la sociedad que describe. La mayoría de las mujeres en esta obra son prostitutas, poco más que objetos para los hombres, que son quiénes dominan la acción. Tenemos la excepción de Raquel, que es la esposa de Leo y de Lía, si bien sus papeles en la trama no son muy importantes. Aunque Lía tiene más peso, es la ayudante que Ray contrata para que le ayude a instalarse como detective en una nueva comunidad, al final queda reducida a ser un señuelo, una vez más es un objeto.

Nos dedicábamos a lo típico: secuestro de niños, captación de jóvenes para aumentar el número de drogadictos, consecución de putas… lo normal en este mundillo.

El empleo del narrador caleidoscópico o con perspectiva múltiple me parece muy acertado en este caso. Es el aspecto que más me ha gustado de la novela, la forma de narrarla. La trama también es bastante creativa, si bien me recuerda en muchos aspectos a otros libros y películas de ciencia ficción. Por poner un ejemplo, la organización social en comunidades según el nivel de riqueza recuerda vagamente a la película In time (2011).

Podemos concluir que Cuando el olvido nos alcance es una lectura interesante. La novela en sí es entretenida, es como un puzle que debemos montar con las piezas que nos van proporcionando, y tiene misterio e intriga. Os puede gustar seáis o no aficionados a la ciencia ficción. Los aspectos que no me han gustado son más bien debidos a cuestiones personales mías, como la falta de un personaje femenino consistente, la excesiva violencia o el horror que me produce la realidad descrita. El perder y alterar los recuerdos, la historia y, por tanto, la identidad individual y colectiva me parece el peor escenario futuro imaginable. Es una sociedad donde estaríamos condenados a repetir en bucle los errores del pasado, como parece mostrar el libro, y a vivir dominados por unas fuerzas desconocidas de las que no queda rastro alguno.

Éramos conscientes de que no podíamos asegurar con rotundidad que nuestra propia vida no estuviera manipulada.

Valoración: Bien, bien

Podéis adquirir esta  novela aquí.

2 comentarios sobre “Cuando el olvido nos alcance, de Raúl García Reglero

    1. El autor emplea un recurso complejo y en mi opinión de manera muy acertada, es lo que más me llamó la atención de este libro. Esa maraña en que nos sumerge, o laberinto como tú dices, es lo que nos mantiene en tensión. El final es sin duda muy bueno y me costó hablar de esta obra sin dar excesivos detalles que pudieran arruinar la lectura. Mil gracias por leer y comentar, Carmen.

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