·Título: The New Mother [Nueva madre]
·Autor: Eugene Fischer
·Traducción: Arrate Hidalgo
·Ilustración de portada: Cecilia G. F.
·Género: ciencia ficción
·Fecha de publicación: noviembre de 2017
·Editorial: Cerbero
·Número de páginas: 187

Habían vaciado a las niñas. No hay otro modo de describirlo.

La obra de Eugene Fischer ha sido traducida a múltiples lenguas, prevista para adaptación televisiva y ha aparecido en publicaciones como Strange HorizonsAsimov’s Science Fiction o New Voices of Fantasy. Fischer ha ganado el premio James Tiptree Jr., quedó en segundo lugar en el Theodore Sturgeon Memorial Award y ha sido nominado al Nebula. Cursó estudios de física en Trinity University, tiene un Máster en Ficción por el Iowa Writers’ Workshop y se graduó en el Clarion Science Fiction and Fantasy Writers’ Workshop.

Más adelante, el autor fue residente de Docencia y Escritura y profesor adjunto en la Universidad de Iowa, donde creó e impartió un curso de lectura y escritura de ciencia ficción creativa que resultó ser el primero en la historia de la universidad. Ha trabajado en la iniciativa sin ánimo de lucro Austin Bat Cave, que consiste, entre otras cosas, en la creación de un campamento de verano de escritura de ci-fi para niños. Vive en Austin, Texas y la gente que conoce lo llama E. J.

—¿Así que las cosas podrían volver a la normalidad?

Eleanor rio, una única exhalación abrupta.

—¿Qué quieres decir con «normal»? Si normal significa como eran las cosas antes del GDS, imposible. Ahora hay una manera de que las mujeres se reproduzcan sin hombres y hay miles de personas que ya la tienen. Ese genio no va a volver a la botella.

La verdad es que no me he devanado mucho los sesos para escribir esta introducción del autor. Me va a disculpar mi buen amigo David de haber tomado prestada su acertada introducción en la crítica que él mismo publicó de esta novela en su página web (y que, todo dicho sea de paso, aprovecho para recomendaros).

Creo que esta es la cuarta novela que leo de la conocidísima Editorial Cerbero y las impresiones, más o menos, siguen siendo las mismas. Un trabajo interesante, bien cuidado y, además, más que asequible para el bolsillo. Sin embargo, el formato de novelette sigue sin satisfacer mi espíritu lector. A esto hay que añadirle que, como ávida lectora, la ciencia ficción nunca ha sido mi fuerte.

Me vais a permitir, antes de entrar en materia, aclarar que el formato de novela corta es un arma de doble filo. Podemos discutir mucho acerca de cuál es la extensión que se merece esta definición y cuál se puede quedar en un simple cuento. A mí esto me importa más bien poco, pero creo que lo llamado una novela corta tiene que tener una característica fundamental: en pocas páginas (¿más de cien y menos de doscientas?) tiene que condensarse una historia con la suficiente profundidad para trascender más allá del cuento o del relato. Y, preferiblemente, que el final sea autoconclusivo y no un precipicio que se abre a nuestros pies.

—Va todo bien —dijo entrecortadamente—. No pasa nada malo. Nada malo.

He leído muchas novelas cortas preciosas que recomendaré hasta la saciedad. Virginia Woolf es una experta en este formato, también podría citar Las horas de Michael Cunningham; o en un cariz más indie No quedan hombres justos en Sodoma de J. Font y la maravilla de O derradeiro libro de Emma Olsen de Berta Dávila. No puedo evitar hacer una comparación entre estos títulos y Yabarí, Barro o Clorofilia. Mientras los primeros permanecen como una reminiscencia en mi cabeza, los segundos tienen una vida más fugaz en mis recuerdos.

Tengo que decir que con Nueva Madre, tal vez, puede, que haya encontrado en este pequeño librito lo que espero encontrar en una novela de estas características. Señalando, eso sí, que las 187 páginas señaladas en la ficha técnica serían unas 100 en un tamaño A5 más común, lo cuál el logro es todavía mayor.

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La sinopsis real puede ser muy compleja, pues la trama no es nada sencilla. La historia gira entorno a la aparición de una “nueva enfermedad” conocida por diferentes nombres (Partenogénesis Humana Contagiosa, Síndrome del Gameto Diploide…) que provoca que las mujeres en edad fértil puedan quedarse embarazadas cada vez que ovulan. Y, para más inri, estos hijos serán clones de sí mismas.

Mi mente poco acostumbrada a este tipo de argumentos ha sufrido un poco a la hora de ubicarse en el futuro reflejado por Fischer. Demasiada complejidad y demasiados tecnicismos perdidos para justificar un hecho que, en realidad, es difícilmente creíble. Pero quiero dejar a un lado la verosimilitud y centrarme en lo que a mí más me ha gustado de la novela: el poderoso discurso feminista y social que se adivina detrás.

—[…] Hay algo atroz en llevar a una hija en las entrañas. Con un hijo no es tan difícil hacer como que el mundo se hará a un lado y le dejará pasar. Pero con una hija es imposible.

[…]

—Nuestra hija no necesitará que el mundo se haga a un lado. Lo apartaría de un manotazo.

—Tal vez. ¿Y si es niño?

—No debería haber diferencia —contestó Tess. Pero pensó en su hermano.

Por una parte tenemos a Tess Mendoza, la carismática protagonista de esta obra, una periodista que investiga a fondo dicha enfermedad. Como dato importante, su pareja es una mujer llamada Judy. Ambas esperan un hijo (que porta Tess en su vientre) engendrado por la clásica inseminación artificial.

Si bien es cierto que la independencia de las mujeres hoy en día es algo complicado de poner en entredicho (aunque muchos se empeñarán en seguir haciéndolo), imaginémonos que ni siquiera se necesite el semen de los hombres para procrear. Las desigualdades sexistas se convierten en algo afiliado y complicado de definir. El feminismo adquiere más poder y representación que nunca e, incluso, se baraja la opción de la extinción del género masculino en un hipotético futuro radical.

El GDS es una enfermedad. Tenemos que proteger a la gente sana. Los hombres podrían extinguirse. Piensa en los hombres en riesgo.

Durante su investigación para ahondar en la enfermedad de las nuevas madres, Tess escuchará todo tipo de discursos científicos y políticos de los que seremos espectadores en primera persona. Gran parte de las páginas estarán formadas por este tipo de entrevistas, a veces muy técnicas. Sin embargo, Fischer deja un espacio también amplio para ciertas escenas costumbristas e, incluso, intimistas. Para mí, siendo subjetiva, las partes que más me empujaban a seguir leyendo.

Llegando al temible final, tenía miedo que el vacío que siempre he tenido al leerme una novela breve del catálogo de Cerbero se repitiera. He de decir que sí, por mal que me pese y por mucho que la novela me ha gustado a rabiar. La última página llega a mí como una bofetada, cuando estoy saboreando lo mejor, cuando quiero saber más. Esto puede ser tomado como algo positivo o negativo, según se mire.

Y por cierto, mención especial a la traducción llevada a cabo por Arrate Hidalgo, que merece sus líneas destacadas en esta entrada.

Valoración: Bien, bien

Adquiere Nueva Madre aquí.

Un comentario sobre “Nueva Madre, de Eugene Fischer

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