·Título: De la mujer. Selección de obras
·Autora: Concepción Arenal
·Género: ensayos, feminismo
·Fecha de publicación: 2017
·Editorial: Triskel Ediciones
·Número de páginas: 212

Los que se dirigen a ti, suelen tener la idea de atraerte a sus creencias […]. Mis pretensiones son más modestas: no intento persuadirte ni convencerte; toda mi ambición se limita a que al concluir estas páginas, dudes y digas, primero para ti y después para los otros: «¿Si tendrá razón esta mujer en algo de lo que dice?»

arenal

Concepción Arenal Ponte nació en Ferrol en 1820. Al fallecimiento de su madre, fue la heredera de los bienes familiares cuando contaba 21 años de edad. Esto le permitió retomar sus deseos de seguir estudiando (anhelos que no compartía su familia) e ingresó como oyente en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid vestida de hombre. Cuando se descubrió el engaño, el rector terminó por admitir un examen ingreso que Concepción Arenal pasó de manera magistral. 

Compaginó una excelente trayectoria literaria con una vida dedicada a la ayuda de los desfavorecidos y a mejorar su situación (participó en la construcción de casas baratas y fue visitadora de prisiones…). Falleció en 1893, en Vigo a los 73 años de edad.

Como escritora, sobresalen sus obras de carácter social: Estudios penitenciarios, La beneficencia, la filatropía y la caridad, La cuestión social. Cartas a un obrero y a un señor. Los escritos que componen la obra que estamos reseñando hoy son los que la han hecho considerarse pionera del feminismo en España, junto con Emilia Pardo Bazán.

En tratándose de las mujeres, los mayores absurdos se sientan como axiomas que no necesitan demostración.

En esta obra de unas escasas doscientas páginas se compilan los tres ensayos más subrayables que llevó a cabo la autora ferrolana en materia de igualdad de derechos de la mujerLa mujer del porvenir (1884), La mujer de su casa (1883) La educación de la mujer (1892). El libro concluye con el broche final dado por la citada Emilia Pardo Bazán y su artículo publicado en la revista Nuevo Teatro Crítico en el que se hizo eco de dicha obra feminista, al fallecer Concepción Arenal.

Cuando la fantástica Editorial Triskel se puso en contacto con nosotros y vi la obra que nos ofrecían sentí una profunda alegría. Hace mucho tiempo que me peleaba con encontrar un hueco para leer a esta autora, así que me encontré con la excusa perfecta. Pero mejor aún: son textos ensayísticos que hablan sobre el feminismo. Y qué necesario, me dije, sigue siendo hoy en día que se publiquen este tipo de obras. Novelas que merece la pena leer y releer, porque todavía hay demasiados agujeros oscuros en esta sociedad.

Tal es la situación de la mujer; abiertos todos los caminos de sentimiento, cerrados todos los de la inteligencia. Impresionable y amante por naturaleza, toda su actividad se lanza por el único camino que no le está vedado.

Amar para ella es la vida, toda la vida.

Los textos que plantea Concepción Arenal tienen un claro fin de denuncia social, justificando con argumentos claros y extensos su defensa de la figura de la mujer frente al machismo dominante en aquellos momentos. Hoy en día se nos llena la boca hablando de feminismo, pero imaginad el poderío que tienen estas palabras escritas por una mujer que tuvo que vestirse de hombre para poder asistir a la Universidad.

Recordemos que estamos refiriéndonos a páginas que datan del siglo XIX. Y aunque, pensado a gran escala, no hace tanto tiempo que la mujer estaba injustamente recluida al hogar y a la vida doméstica, resulta curioso el desafío tan valiente que lanza la escritora en esta demanda. Un detalle importante, por cierto, es que su lectura es sencilla y fácilmente comprensible o, lo que es lo mismo, era (y es) accesible para una gran parte del público potencialmente lector. Esta cercanía narrativa viene acompañada de la honestidad clara en sus argumentos, a veces incluso tomando un tono levemente enfadado.

Si las observamos de cerca, no hay profesión en cuyo ejercicio no entre por la mayor parte, por mucho, la moralidad del que la ejerce. ¿Y no podría desempeñarlas la mujer, más sensible, más compasiva, más religiosa, más casta, más moral, en fin?

A lo largo de la obra se desarrollan pormenorizadamente diferentes temas de los que podemos destacar tres: la absoluta negación de que la mujer es el sexo débil, la importancia de que la mujer reciba una educación y el rol materno al que está sometida por naturaleza.

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En el primer punto se exponen argumentos poderosos, basándose incluso en términos médicos y biológicos de los que Concepción Arenal se vale para ridiculizar la idea de que la mujer tiene menos fuerza que el hombre. Y, conforme a esto, aclara que de tener el hombre una fuerza bruta mayor que la de la mujer, esta no será tan valiosa hoy en día como lo fue en otro tiempo: los avances tecnológicos hacen que la musculatura deje de ser indispensable para sobrevivir. También, por supuesto, se refiere a la supuesta fortaleza psicológica de los hombres por encima de las mujeres; y la desmiente con contundencia y, diré, elegancia.

En referencia a la educación, se exponen razones tan obvias y sencillas de entender que es fácil imaginarse las tensiones que dichas exposiciones (casi osadas) pudieron causar en aquellos años y, si me apuran, todavía podrían hacerlo hoy en día. La mujer educada es mejor esposa, mejor madre y mejor elemento en sociedad. Por otra parte, el papel de la madre, atribuye a la figura femenina la ternura, la templanza y la paciencia tan vitales para la vida en el hogar.

La mujer tiene que quebrantar por segunda vez la cabeza de la serpiente, de ese escepticismo que se enrosca alrededor de nuestra existencia, que nos inocula su veneno, que nos hiela con su frío, y, en vez de armonías sublimes, nos da su silbar siniestro.

Haciendo referencia al epílogo de Pardo Bazán, cabe destacar que Concepción Arenal era una firme defensora de la unión matrimonial como núcleo social. De hecho, en base a esto, se centran la mayoría de las ideas expuestas a lo largo de estos tres ensayos. No obstante, lejos de restarle credibilidad e importancia, refleja cierto idealismo y cierto deseo de que este equilibro entre la convivencia entre un hombre y una mujer los ayudase, a lo largo de los años, a mirarse de igual a igual.

Arenal quiere hacer gritar a la mujer, darle la posición grande, enorme, que merece. Quiere demostrar la valía que ella misma siente bullir en su interior, destacando su bondad y sus atributos delicados que han sido erróneamente interpretados como una debilidad. Desde luego, las obras aquí agrupadas son una maravillosa declaración de ideales y de recuerdos, muchos vívidos hoy en día, que merece la pena no solo leer; sino difundir. Difundir e interiorizar muy adentro.

Valoración: Excelente

Adquiere De la mujer aquí.

2 comentarios sobre “De la mujer, de Concepción Arenal

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