·Título: Celia. Lo que dice
·Autora: Elena Fortún
·Prólogo: Carmen Martín Gaite
·Género: novela infantil / cuentos cortos
·Fecha de publicación: 2014 (fecha original 1928)
·Editorial: Alianza Editorial (publicación original en revistas)
·Número de páginas: 223

¡Dios mío, qué novelera eres!

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Fotograma de la serie de televisión.

Hace unos días iniciaba las entradas dedicadas a Elena Fortún con afán de romper el silencio que se ha impuesto alrededor de esta autora española tan condenada al olvido. Hoy toca ponerme un poco dulce, me lo vais a permitir, ya que voy a revivir las historias con la que esta Miriam niña fue haciéndose mujer. Por cierto, a modo de anécdota y de feliz casualidad, el prólogo de esta obra se lo debemos a Carmen Martín Gaite, autora de Nubosidad Variable, que tuve el gusto de reseñar hace muy poquito.

A la niña que yo fui no le importaba nada de Elena Fortún, pero a la mujer que soy ahora nada puede gustarle tanto como seguirle el rastro a aquella escritora que sin duda llevaba una niña dentro y me la regaló para que jugara con ella

(Carmen Martín  Gaite, prólogo)

Celia, lo que dice sería la primera novela de una saga de libros infantiles. O, más que novela, sería una compilación de relatos breves que, originalmente, fueron publicados en revistas en el año 1928 (este formato fue muy popular en aquel entonces, y da cierta melancolía que se haya prácticamente extinguido. Recordemos, por ejemplo, a Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza).

Yo de niña leía mucho, creo que fue lo primero que aprendí en mi vida. Era una declaración de intenciones, no era difícil adivinar a lo que me dedicaría cuando los años pasaron y llegara, de repente, la edad adulta. Sin embargo, y para mi gran pesar, no tuve ocasión en aquellos dulces años de toparme con las historias escritas de Celia, porque estoy segura de que las habría disfrutado una barbaridad. Sobre todo porque era una acérrima seguidora de la serie de TV.

Felizmente, ella tiene siete años. ¡La edad de la razón! ¿Será por haber pasado de esa edad por lo que los mayores no comprenden las cosas más sencillas?

Pero en fin, que dejo de hablar de mí. Las historias nos cuentan las aventuras cotidianas de Celia Gálvez Montalbán, una niña de siete años que vive en Madrid con su familia. Principalmente, las historias se centrarán en las travesuras (algunas bastante graves, he de decir) de la niña y de su manera de cuestionar el mundo que le rodea, con ingenio a la par que inocencia.

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Portada de la edición de 2014

Tras este elenco, y a pesar de ser una lectura recomendad para niños de entre 9 y 12 años, la profundidad se adivina con facilidad. Estamos en lo alto de los años 20, previos a lo que sería la Guerra Civil Española. Nos encontramos ante una novela infantil muy madura, que podríamos clasificar sin ningún problema como obra puramente costumbrista. Y es que a pesar del lenguaje sencillo y el tono cómico que predomina, el trasfondo social es tal que no se puede ignorar. Es posible que intentase inculcar en los niños los valores de los que carecían los adultos, pero lo que está claro es que entre sus líneas se esconde una radiografía muy crítica de la sociedad de aquel momento.

—Sólo dejo juguetes en los balcones de los niños ricos; pero es para que ellos los repartan con los niños pobres. Si tuviera que ir a casa de todos los niños, no acabaría en toda la noche.

Desde los ojos de una niña es más sencillo darse cuenta de la maldad, el egoísmo y las dificultades que se adivinan en el mundo. Celia es una privilegiada, que vive con unos padres acomodados (en la obra se refiere a ellos como Papá y Mamá). Vive rodeada de lujos y de personal que se dedica a su cuidado y educación: Miss Nelly es su institutriz que habla en inglés y a la que Celia no es capaz de comprender; Juana es la doncella del hogar; el ama, que no aparecerá demasiado y que tendrá una complicada relación con la niña; por último Doña Benita, una anciana que fue la encargada de cuidar a la madre de Celia en su infancia. Este último personaje es muy importante, porque será un completo apoyo para incrementar las fantasías de la cría.

—¿Por qué no anda, doña Benita?

—Porque soy muy vieja y las piernas ya no me tienen.

—Eso es una bobada. Igual de viejas son tus manos, y las mueves como yo… Y tu lengua, y hablas sin parar todo el día.

Porque sí, fantasiosa es un rato. Siempre está leyendo cuentos de hadas que extrapola a la realidad. Está visión onírica de la vida la harán reflejarse casi como una niña siniestramente rebelde y, por qué no decirlo, peligrosa (cité en la anterior entrada a Pippi Calzaslargas, pero tengo que recordarlo otra vez, las similitudes son clarísimas). Sin embargo, y a pesar de lo descabellado de sus acciones, en muchas ocasiones, Celia supera el valor moral que muestran los adultos.

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Ilustración de Celia, publicada en las revistas en 1929

El clasismo es uno de los temas principales de la obra. La mención más clara al mismo la recibimos desde el inicio, cuando Celia reparte todos los juguetes que ha recibido de los Reyes Magos con Solita, la hija del portero del edificio, que no gozaba de ningún regalo. Es curioso como Celia se siente más cómoda jugando con esta niña pobre que con el resto de niñas bien con las que la obligan a pasar las tardes sus padres. Otras de las amistades de  Celia, y compañeras de sus travesuras, serán María Teresa, Finita y Carlotica.

Hay otros nombres que ya son míticos en la historia de Celia (si habéis visto la serie, los conoceréis) como es el caso de su hermano pequeño, Cuchifritín, que en esta parte es tan solo un bebé (o un ángel muy feo, según la niña). O Maimón, el niño morito que su tío Rodrigo trae de África como sirviente. Los animales también tienen un lugar destacado en la trama: no podemos olvidarnos de Pirracas, la gata legítima, o Dalila, la perrita que tienen en el pueblo. O, cabe mencionar, al burro que un buen día Celia y Doña Benita llevan al piso.

Y así terminan las primeras aventuras de Celia, en una obra muy destacada y recomendada para cualquier edad que, creo, tenemos un compromiso de resucitar. A las puertas nos quedamos de que nuestra niña de Madrid sea ingresada en un colegio por su mal comportamiento; la continuación promete.

—No; los hombres tienen que ser valientes.

—Yo también soy valiente.

Valoración: Sí, recomendable

Adquiere Celia lo que dice aquí.

7 comentarios sobre “Celia. Lo que dice, de Elena Fortún

  1. Me gusto mucho, solamente leí una de Elena Fortun pero me gustaría saber si estas colecciones de Celia estan traducidas al arabe o no? porque pienso traducirlas y así podemos publiacrlas todo el mundo arabe

    Porfavor alguien que me lo informe urgentemente

    Le gusta a 1 persona

  2. Tengo toda la colección. Y justo de la edición de la foto que pones en la entrada. Me los iban regalando de dos en dos cada año por Navidad, cuando era pequeña. No los llegué a leer todos pero los primeros sí los recuerdo con mucho cariño. Adoraba a Celia y su manera enfadada de ver el mundo. Cuando leía sobre ella pensaba en la vida de mi abuela, que debió ser muy parecida aunque con muchos más hermanos.
    Gracias por recordármela

    Le gusta a 1 persona

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