·Título: La frantumaglia (La frantumaglia: Un viaje por la escritura)
·Autora: Elena Ferrante
·Traductora: Celia Filipetto
·Género: ensayo / biografía
·Fecha de publicación: octubre 2017 (edición original de 2003)
·Editorial: Lumen
·Número de páginas: 439

Quién es Elena Ferrante y todo el misterio que se ha fraguado en torno a su figura literaria es una de las grandes premisas que motiva las páginas de este libro. Y eso lo tengo que señalar como algo negativo; sobre todo para la propia autora, que ha decidido firmar sus novelas bajo seudónimo sin darse a conocer. Así que si teníais pensado encontrar su mayor secreto entre las páginas de La frantumaglia siento decepcionaros. No obstante, si estáis aquí por pura pasión literaria, quedaos.

Nos sentimos abandonadas en pleno aguacero y echamos a correr bajo el azote del agua.

Hablaremos mucho de la Elena Ferrante que ha firmado siete novelas ya. Cuatro de las cuales pertenecen a la tetralogía Dos Amigas, que he tenido el inmenso placer de leer y reseñar con mucho mimo en este espacio. Como otros muchos, he sufrido la #FiebreFerrante de una manera muy intensa. No es para menos, la narrativa que encontramos en la pluma de esta autora italiana no es para nada común, no lo es su análisis honesto de la sociedad, la radiografía de la familia y la figura femenina, la manera de buscar la fealdad de la vida. Lo dije en su momento, leer a una escritora como Elena Ferrante no es fácil, pero es una de las mejores experiencias lectoras que podréis gozar en vuestra vida. Si todavía no lo has hecho, por favor, cierra esta página y corre a adquirir cualquiera de sus títulos. Luego, volveremos a encontrarnos.

Es complicado definir qué es La frantumaglia como obra literaria. Aunque la propia Ferrante habla de este término, para mi desconocido, y que ha permanecido sin traducir tanto en el título como en la composición del libro. Para aclararnos, os dejo un breve extracto porque ella lo puede explicar mucho mejor que yo:

Mi madre me ha dejado un término de su dialecto que usaba para decir cómo se sentía cuando era arrastrada en direcciones opuestas por impresiones contradictorias que la herían. Decía que tenía dentro una frantumaglia […] la deprimía.

[…] La frantumaglia era misteriosa, causaba actos misteriosos, era el origen de todos los sufrimientos no atribuibles a una única razón evidente.

[…]De niña yo creía que la frantumaglia hacía que te sintieras mal y, por otra parte, que tarde o temprano quien se sentía mal estaba destinado a convertirse en frantumaglia. Ahora bien, qué era de hecho la frantumaglia, no lo sabía y no lo sé.

Seguro que, de un modo u otro, esta palabra os hace pensar en la lítost de Kundera.

La sinopsis editorial define esta composición como «los pedazos que amueblan el laboratorio de Elena Ferrante desde que empezó a escribir, a principios de los años 90, hasta hoy». Os aviso de que, no obstante, no es ningún tipo de biografía egocéntrica ni nada parecido (eso ya lo hizo bastante regular Murakami, por lo que me he enfadado demasiado con él). En realidad, es una recopilación de cartas que Ferrante ha intercambiado con sus editores, diferentes entrevistas con la prensa y diálogos con algunos de los lectores. De esta manera, leemos a la escritora italiana en su esencia y en su libertad. Incluso, de obsequio, nos llevamos algún que otro maravilloso texto inédito.

Lo cierto es que la primera mitad de la novela se enfoca en tres títulos que no tuve todavía el gusto de leerme, y que pertenecen a la aclamada trilogía Crónica del desamor: El amor molesto, Los días del abandono y La hija oscura. Hacia la mitad ya comienza a aparecer las pinceladas que nos hablan de las novelas de Elena y Lila.

CODACI-PISANELLI: ¿Estás trabajando en una nueva novela?

FERRANTE: No. Solo estoy poniendo orden en un antiguo cuento de niñas, muñecas, playa y mar.

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Teniendo en cuenta que una gran parte del contenido de este libro son entrevistas (muy largas y desarrolladas) que Elena Ferrante ha concedido a la prensa, las referencias al secretismo, casi un mito, de quién es realmente, florecen a la mínima de cambio. Resulta cansino e incómodo por momentos, y la escritora se muestra cortante e intransigente ante este tipo de referencias. Con elegancia y educación, Elena Ferrante defiende su posición y su figura, demanda su derecho a ser esas trece letras con las que firma sus obras y, asegura, que poco o nada importa todo lo demás. Agradece a sus lectores por respetar esa decisión, pero se ensaña con la prensa poco interesada en los temas literarios. 

Los medios de comunicación, en especial cuando conectan foto del autor y libro, aparición mediática del escritor y cubierta de la obra, van justo en la dirección contraria. Borran la distancia entre el autor y el libro, hacen que uno se imponga sobre el otro, amalgaman el primero con materiales del segundo y viceversa. Ante estas formas de actuación, siento exactamente eso que usted define muy bien como «timidez privada».

Carta no enviada (1995) a Goffredo Fofi.

Pero lo más fascinante de todo es ese viaje a través de la escritura que se anuncia como subtítulo. Y si sois lectores de Elena Ferrante disfrutaréis enormemente de esta lectura. Es, de hecho, casi un requisito indispensable haberse leído la totalidad (se disfrutará más) de sus obras, dado que la autora hará exhaustivo análisis de sus personajes y de sus acciones. En la propia recopilación se recoge la petición expresa de la escritora italiana de señalar que La frantumaglia se trata de una especie de apéndice de sus novelas, así que no puede funcionar como obra independiente.

Digamos que la escritura de Ferrante es tan compleja en su aparente cercanía que estos textos son un auténtico disfrute para los que somos sus lectores acérrimos. Con esto no quiero decir que sea necesario, ni mucho menos, un análisis promenorizado de sus maravillosos personajes para comprenderla. No. Pero leer a Ferrante hablando con tanta honestidad y, sobre todo, sabiduría de Delia, Olga, Amalia, Lila y Lenù le otorga la realidad que, de cualquier forma, ya existía.

Escribí esta historia porque me concierne. Estuve dentro de ella mucho tiempo. Acorté cada vez más la distancia entre la protagonista y yo, ocupé todos sus huecos, y hoy no hay nada de ella que yo no haría. Por eso estoy agotada, y ahora que el relato está terminado debo recuperar el aliento.

Lo que queda claro es que Elena Ferrante es una mujer tan poderosa y especial cómo parece. Gracias a esta composición, tenemos el gusto de conocerla mejor. Ahondamos en su infancia, en su crecimiento personal, habla de la complicada relación entre madres e hijas. Se explaya hablando de Nápoles y por qué esa ciudad es un personaje más en sus historias. También, justifica su tipo de narrativa tan especial. Llama la atención la poderosa humildad que desfila en cada una de sus frases, brillantes por otro lado, tanto que ansiaba interiorizarlas. Sentía que estaba aprendiendo muchísimo de una de las mejores maestras. Sentía que me hablaba directamente a mí.

Las mujeres tienen memoria de esa mueca, de ese escalofrío, saben cuántos espectros alimentan y, desde siempre —creo yo— frecuentan los cuartitos tenebrosos más que los hombres.

Otro punto muy importante es la evidente motivación feminista que, aquí, declara muy contundentemente. Las mujeres de Elena Ferrante son mujeres reales, diferentes, rotas, fuertes, débiles, malvadas y buenas. Son madres, son esposas, son trabajadoras. También son hijas. Se mueven en una sociedad oscura para ellas, pero se sobreponen. Elena es consciente del compromiso que su pluma tiene con estas mujeres en la literatura que tanto tiempo han estado silenciosas. Libra su batalla de la manera más hermosa posible.

Olga es una mujer culta de hoy, influida por la lucha contra el patriarcado. Sabe qué le puede pasar y trata de no dejarse destruir por el abandono. La suya es una historia de cómo se resiste, de cómo toca fondo y sale a flote, de cómo el abandono la cambia sin destruirla.

Si tuviera que destacar un capítulo en concreto sería, sin lugar a dudas, Mujeres que escriben. Respuesta a las preguntas de Sandra, Sandro y Eva. Casi cuarenta páginas de declaraciones íntimas, sobrecogedoras y valientes que tan solo acentúan lo válida que es la pluma de Elena Ferrante, que destila literatura de la buena en cada una de sus sílabas y que su alma se mueve por ese afán narrativo elegante, cercano e, incluso social.

No sé si al terminar de leer esta fantástica recopilación de material, después de acabar con cierta tristeza este viaje, me ha quedado claro lo qué es esa frantumaglia. Sin embargo, estoy segura de haberla sentido muchas veces. También estoy segura que, de un modo u otro, Elena Ferrante se ha convertido en una de mis mejores amigas, como en su momento lo han sido Lila y Lenù.

Valoración: Excelente

Adquiere La frantumaglia aquí.

La necesidad de amor es la experiencia fundamental de nuestra existencia.

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