Pablo Matilla (Mieres, 1986) es licenciado en Filosofía por la Universitat de Barcelona. Ha participado con sus relatos en antologías como Tiempo Narrado (Paralelo Sur, 2010), Relatos 02 (Tres Rosas Amarillas, 2011), Paraguas para el diluvio (Paralelo Sur, 2012) o Iceberg (Leqtor Universal, 2014). En 2013 ganó el Premio Internacional de relato corto Energheia, otorgado en Matera (Italia) por el relato «Los que huyen», que más tarde fue publicado en la revista literaria Quimera. Podéis visitar su página web, Historias Minimalistas, haciendo clic aquí.

Pablo Matilla es el autor de La sabiduría de quebrar huesos, la antología de relatos de Témenos Edicions que reseñamos a finales de enero en A Librería. En esta antología, el autor nos transmite a través de quince relatos de distinta extensión su visión del terror en varias de sus manifestaciones más típicas (aunque algunas no lo son tanto). Cuando Matilla nos habla de la sabiduría que otorga el quebrar huesos, se refiere a la madurez que adquirimos como individuo frente a la superación de distintas situaciones límite: el miedo a las arañas, a las relaciones amorosas o a la muerte son solo tres ejemplos de esto.


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Hace unos días tuvimos el honor de entrevistar a Pablo Matilla y de hacerle varias preguntas de interés literario. Os dejamos con la entrevista en cuestión:

David Pierre: Bienvenido a A Librería, Pablo. Desde que leímos tu obra La sabiduría de quebrar huesos, quisimos conocer más acerca de tu escritura. ¿Cómo llegaste a saber que la escritura era tu vocación?
Pablo Matilla: Hola, David, encantado de charlar con vosotros. La verdad es que no sabría darte una respuesta muy certera a tu pregunta. Desde muy pequeño he escrito historias. Pero tal vez la vocación de escribir comenzase con la lectura. Eso sí lo recuerdo perfectamente: la primera vez que la lectura te cautiva y entonces sabes que ya no hay vuelta atrás, que hay un antes y un después tras haber leído ese libro. En mi caso, tenía unos catorce años cuando por primera vez leí Siddhartha, de Hermann Hesse. Había estado rebuscando en la biblioteca de mi padre y di con un viejo ejemplar, con las páginas ya amarillentas y la letra un poco desvaída. El azar hizo que empezase a leer y ya nunca me detuve. Nada más terminar leí Demian, también de Hesse. Me gustaron tanto que hice mis primeros intentos por escribir.
Aunque por aquel entonces seguramente no entendí demasiado de aquellos libros, sí que era consciente del nuevo camino que habían abierto para mí.

DP: ¿Cómo te definirías como escritor?
PM: Puede que sea por haber estudiado filosofía, pero siempre trato que mis textos desencadenen una reflexión, algo que esté más allá de la historia que se cuenta.
Por otro lado, me interesa que el lector pueda situarse y comprender lo que los personajes sienten en todo momento, por lo que cuido mucho las descripciones tanto de los ambientes de las historias como de los estados mentales de los protagonistas. Busco que mi estilo sea natural y fácil de seguir, pero que a la vez tenga fuerza a través de las comparaciones y otros recursos literarios.

DP: ¿Qué te hace sentir ser seleccionado para participar en una antología de relatos como Iceberg o Paraguas para el diluvio?
PM: Participar en esas antologías fue una suerte, así que solo puedo decir que me siento agradecido. Me permitió ir publicando algunas cosas que iba escribiendo cuando aún no tenía un libro completo. Como primera experiencia editorial me permitió aprender muchas cosas e ir perdiendo el miedo a que mis textos estuvieran en papel.

DP: Háblanos de tu página web. ¿Qué tipo de contenido podemos encontrar en Historias Minimalistas? ¿Cómo definirías este proyecto?
PM: La página web es un proyecto muy personal. Empecé a mediados de 2015 y en ella escribo sobre cualquier cosa que me interese: filosofía, literatura, pintura, cine. Hay de todo: artículos sobre minimalismo, explicaciones detalladas de la filosofía estoica, algún relato suelto, información sobre mis libros… Cualquier cosa que me interese tiene un sitio en Historias Minimalistas. Me ha servido para ir documentando mis intereses a lo largo del tiempo, para darme cuenta de cómo he ido cambiando y cómo mis ideas han evolucionado y crecido.
Yo lo definiría como un commonplace book digital, una especie de libro de recortes donde se acumulan cosas de todo tipo: fragmentos, cartas, poemas o fórmulas, cuyo objetivo es ayudarme a recordar conceptos útiles que he aprendido o que quiero desarrollar.

DP: ¿Qué es lo mejor que te ha aportado la literatura? ¿Y lo peor?
PM: Siempre digo que escribir me ha dado libertad. No hay nada mejor para mí que ponerse a escribir aquello que deseas: poner sobre el papel la historia o el libro que llevas dentro. Esa sensación es impagable y es lo mejor que me ha traído la literatura.
¿Lo peor? Tal vez la angustia por escribir, cuando trato de forzar el proceso que acabo de describir. A veces hay que ser paciente con la escritura, saber reconocer el tempo de la historia y cómo se va a ir desarrollando. En la mayoría de ocasiones, la escritura es una actividad solitaria y de largo recorrido, un libro puede tardar mucho tiempo en madurar, y hay que saber aceptar eso; cosa que no siempre es fácil.

DP: Estamos asombradas con la profundidad de los relatos de La sabiduría de quebrar huesos. ¿Podrías definir tres conceptos de tu actualidad que hayan influido en esta obra?
PM: Por un lado, el cine. Durante la época en la que escribí el libro veía una gran cantidad de películas y eso ha quedado reflejado en el texto. Para mí es un libro muy cinematográfico, no solo porque me he esforzado en que las descripciones fueran muy visuales, sino porque hay múltiples referencias al cine en varios relatos. Por ejemplo, Esfir Shub, título del primero, es el nombre de una gran cineasta soviética. En otro, un hombre intenta parecerse a Humphrey Bogart. En el cuento que cierra el libro, el cine de Méliès es muy importante para el desarrollo de la historia.
También destacaría la ambigüedad. En muchos casos busco que una situación se pueda interpretar de varias maneras diferentes, y esta duda no se cierra hasta el final del cuento, o no se cierra en absoluto. Por ejemplo, el narrador de Los que huyen no es de fiar y siempre permanece la duda de en qué sentido hay que interpretar sus palabras, ¿está loco o lo que dice es cierto? Como lector, me gusta que los textos tengan estas dobleces y cuando escribía traté de que los relatos del libro también tuvieran estos resquicios. Quise destacar esta ambigüedad desde la cita que abre el libro, del escritor japonés Yasunari Kawabata: “En el fondo de esos ojos parecía haber otros ojos. Tuve la desagradable sensación de estar siendo observado por esa segunda mirada de las profundidades”.
Por último, creo que uno de los rasgos definitorios del libro son sus comparaciones. Para mí la comparación es uno de los recursos literarios más importantes. En algunos textos hay un exceso de ellas, incluso. Exceso, no obstante, totalmente consciente y buscado. Mediante la comparación relacionamos dos elementos que por lo general no tienen nada que ver, y de esta relación sorpresiva nacen nuevas ideas, nuevas imágenes. Para mí eso es la literatura.

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DP: Estoy seguro de que no soy el primero que te dice esto, pero, en particular, me quedé muy impresionado con el relato «Ruina», de La sabiduría de quebrar huesos. ¿Cómo llegaste a idear un escenario en el que un protagonista se obsesione con ver lo que hay tras los ojos de un ser humano fallecido?
PM: Todo viene por una historia que me contaron sobre una joven oftalmóloga que había encontrado trabajo como “extractora de ojos” de guardia. Su trabajo consistía precisamente en eso, estar siempre disponible para acudir a hacer la extracción de los globos oculares si algún posible donante fallecía.
Tengo una imaginación bastante impresionable y esa idea se quedó conmigo. Al poco tiempo empecé a preguntarme: ¿Qué habrá detrás? Tiré del hilo de esa pregunta y entonces surgió Ruina.

DP: En 2013 ganaste el Premio Internacional de relato corto Energheia y recogiste el premio en Matera (Italia). ¿Cómo te sentiste al obtenerlo?
PM: Gané el premio con uno de los relatos que vienen en el libro: Los que huyen, y lo cierto es que fue una gran experiencia. Matera es un lugar increíble, los sassi y las iglesias rupestres te transportan a un tiempo perdido y siempre recordaré la hospitalidad de los organizadores italianos, que nos trataron de manera fantástica. El escritor Fernando Clemot, organizador del premio en España, también fue muy amable e hizo que todo el proceso desde que me comunicaron que había ganado hasta el momento del viaje fuera muy sencillo. Además el cuento se tradujo al italiano, que es algo también muy especial, sobre todo cuando aún no había publicado muchas cosas, como era mi caso.

DP: Muchas gracias por colaborar con nosotros, Pablo, estamos muy agradecidas de poder entrevistarte en este espacio y te deseamos mucho éxito en el futuro.
PM: Ha sido un placer. Gracias a vosotras por apoyar a los autores y editoriales independientes, y por mantener con vuestra labor un lugar dedicado a la buena literatura.


Fotografía de portada: Nino Liverani

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