·Título: The Stud Book [Amigas con hijos]
·Autora: Monica Drake
·Traducción: Zulema Couso
·Género: novela de ficción
·Fecha: junio 2014 (primera edición)
·Editorial: Blackie Books
·Número de páginas: 448

Ser madre hace mucho que dejó de ser aquello (si es que alguna vez lo fue) que la publicidad y las pretendidas costumbres familiares se empeñan en mostrarnos. Aquellas mamás felices con olor a pasteles, delantales, melena perfecta, con una casa totalmente ordenada a sus espaldas y toda la energía del mundo en su torrente sanguíneo quedan lejos de las mujeres que nos cruzamos por la calle. Algunas, mamás en guerra, con súper poderes, hijas de mamás que ríen mientras fruncen el ceño; otras, mamás frustradas, con cigarrillos escondidos en el bolso y pensamientos autodestructivos que jamás confesarían, y con prisas enredadas en el pelo; e, incluso, no-mamás por obligación (laboral, económica, moral…)… Y es que mientras la sociedad perpetúa tópicos y más tópicos en relación a la bondad de la maternidad, que después dan paso a un sustancioso nicho de mercado, la reproducción se juega la pervivencia de la especie en un conflicto biológico difícil de afrontar para muchas mujeres.

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A todas ellas, madres imperfectas, rinde homenaje la escritora estadounidense Mónica Drake en su última novela Amigas con Hijos (Blackie Books, 2014). En él, Drake ahonda, lejos de prejuicios y convencionalismos, en la reproducción, entendida a medio camino entre destino irrevocable y opción premeditada para la mujer. Con un tono fresco, incisivo pero ágil, descarado y alejado de lo políticamente correcto, mezcla altas dosis de humor y una crítica social sutil en una narración ciertamente melodramática, a la par que disparatada, para desembocar en un final sorprendente, que pone la cuestión de la maternidad aún más patas arriba. En sí, el tono y sus personajes nos trasladan a la serie de televisión Portlandia, pero bajo el filtro del amargor del té. Y es que la autora del libro, que también sobrevuela los cuarenta, como sus protagonistas, también se ha visto no hace mucho en el aprieto de transformarse en mamá primeriza (madura) en un fotogénico lugar de Estados Unidos llamado Portland.

En la visión descarada y sin pelos en la lengua que nos presenta Drake, en la que denuncia con mucho humor la superpoblación, el calentamiento global, el ecologismo, las modas e, incluso, el arte moderno, la maternidad, lejos del bello ideal, se revela como un drama generacional (eso sí, divertido a la par que fascinante) y doméstico. En sus casi 400 páginas, Amigas con hijos nos acerca a la procreación entendida como una especie de guerra animal en pleno siglo XXI en la que:

“Hay que constituir tropas ya que todo el mundo está secretamente preocupado por su equipo”, bajo el grito de guerra “Creced y multiplicaos”.

En este universo femenino propio, en el que la condición de madre parece heredarse de unas mujeres a otras, siguiendo escrupulosamente los eslabones de una cadena trófica, como si del reparto de la masa madre que hace Nyla en el libro se tratara, que lo simbólico tiene un papel destacado en la novela de Drake, todas somos mamás a partir de nuestras madres, de nuestra propia historia. Así, Georgie, Sarah, Dulcet y Nyla, que también son María, Sandra, Laura o Pilar, esto es, la mujer que se sienta a nuestro lado en el metro, la vecina del 5º D, la señora que nos cruzamos a la salida de la farmacia o la amiga de nuestras amigas de referencia, representan (y simbolizan), lejos de constructos sociales, cuatro visiones de la maternidad en la actualidad. Y es que pasar de diosa del Jägermeister a mamá, con el fantasma del abandono familiar tras de sí y la madurez pisando los talones, o contemplar el nacimiento –uno tras otro- de pequeñas crías de monos mientras en el interior de tu vientre se sucede un aborto tras otro, hace pensar que la realidad se reduce a cuanto tiene que ver con la reproducción: “Progenitor/Bebé/Mundo: todo significado procedía de esa coyuntura”.

BB47-Web.pngComo eje vertebrador del alocado argumento, la naturaleza, la biología, se abre paso y enfrenta a personajes y lectores a su condición de mamíferos, al tiempo que cuestiona los vínculos del binomio maternidad/reproducción. En este sentido, parece mucho más acertado el título original del libro, The Stud Book (El libro genealógico), que apela a los registros empleados para el estudio de la reproducción de las especies animales, pues, al fin y al cabo, las protagonistas de la novela no dejan de ser hembras a las que la naturaleza atribuye o niega la condición de madre. Sin embargo, un título tan solemne hubiera quizás privado a la bella publicación en español de Blackie Books de la divertida y pertinente ilustración de su portada, obra de Sonia Pulido, que completa la contextualización de la historia: nos encontramos ante una novela rosa que critica y se burla de todos los convencionalismos que nos presentan la maternidad color de rosa.

Entre tanto “rosa” y tantas “amigas con hijos” y mamás que son madres porque tuvieron una madre, la figura del padre, del hombre, siempre ausente o inoperante, desaparece, hasta reducirse a su mera contribución a la reproducción. Así, la aparición de los personajes masculinos en el libro resulta casi instrumental y adquiere mayor relevancia por su silencio y vacío, al tiempo que se les demanda un papel protector que se torna en anhelo inalcanzable.

“La parte asociativa del apareamiento consiste sobre todo en alcanzar un acuerdo para guardarse las espaldas. Consiste en estar ahí para proteger a las crías, y a la madre mientras es vulnerable. ¿Seguía siendo eso relevante en el mundo moderno?”, nos plantea Drake en la novela.

Repleta de preguntas, giros ocurrentes, escenas disparatadas y expresiones como “zumo de teta” o “primípara madura”, Amigas con hijos acontece en un momento en el que la mujer ensalza su condición de mujer por encima de su papel de madre, un conflicto biológico y social que recogen obras como Mujer sin hijo (Lumen, 2014), de Jenn Díaz, o Pregúntale al bosque, de Blanca Riestra. Drake nos invita no sólo a adentrarnos en las anotaciones genealógicas que ha realizado sobre el comportamiento reproductivo de sus protagonistas, sino también a continuar su hazaña, a completar esta genealogía en proceso de obras.

Valoración: Bien, bien

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2 comentarios sobre “Amigas con hijos, de Monica Drake

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