•Título: El árbol de Sefarad
•Autora: Lola Robles
•Género: ciencia ficción
•Fecha: enero de 2018
•Editorial: Cerbero
•Número de páginas: 210

Lola Robles (Madrid, 1963), tiene una licenciatura en Filología Hispánica. Ha publicado las novelas de ciencia ficción La rosa de las nieblas (1999), El informe Monteverde (2005) y Flores de metal (2007). Escribió, en colaboración con Mª Concepción Regueiro Digón (autora de Los espíritus del humo y La moderna Atenea) la obra Historias del Crazy Bar y otros relatos de lo imposible (Stonewall, 2013). También nos ha deleitado con múltiples relatos en antologías y publicaciones de género.

En su investigación literaria se ha especializado en autoras españolas de ciencia ficción y fantasía, en feminismo y en la teoría queer. Su último ensayo es En regiones extrañas: un mapa de la ciencia ficción, lo fantástico y lo maravilloso (Palabaristas, 2016). Ganó dos Premios Ignotus en el año 2017.

Desde el año 2006, Lola imparte el taller Fantástikas, en el que se lee y se debate sobre géneros no realistas. En 2016 fue seleccionadora, junto a M.ª Concepción Regueiro, de la antología Visiones, que publica cada año la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror.

En 2017 publicó la novela corta Yabarí (Cerbero), convirtiéndose en la primera de muchas mujeres que publicarían bajo su sello, y justo un año después regresa a esta editorial independiente con El árbol de Sefarad.

Landmine
has taken my sight
taken my speech
taken my hearing
taken my arms
taken my legs
taken my soul
left me with life in hell …

One, de Metallica es una canción que habla de las consecuencias fatales que puede tener la guerra en un soldado. En un ser humano. Es un grito de auxilio, de lamento, de llanto. Una reflexión filosófica sobre la existencia humana transformada en hipnótica melodía. Si bien las consecuencias del soldado Webber en El árbol de Sefarad no son tan extremas como las que sufre el protagonista de la canción del grupo estadounidense, sí que he llegado a sentir cierta identificación, cierto sentimiento de empatía que me recordaba al de esa canción. La pérdida de las extremidades del soldado simboliza una realidad futura pero, a la vez, es una mención al tópico del nihil novum sub solem. El ser humano nunca cambia. Y la guerra tampoco.

El futuro que plantea Lola Robles en esta novela breve es, en parte, esperanzador. Se trata de un momento histórico en el que Palestina e Israel están a un solo paso de lograr conciliarse bajo una única bandera. Por supuesto, el partido político por el cambio que ha propuesto esto tiene sus detractores y sus apoyos, pero se encuentra en una situación sin duda comprometida. De forma paralela se nos narran dos historias más: la primera es la ya mencionada del soldado Webber, que pierde sus extremidades tras pisar una mina antipersona y se encuentra rehabilitándose en un centro militar de alta tecnología. La segunda es la historia de un grupo de amigos que conviven en España, uno de los múltiples Enclaves Libres que han conseguido proliferar en todo el mundo. Pero la visita a España de Kafati-Jechiel, líder del partido que promete un cambio y futuro Primer Ministro de Israel y Palestina, romperá con lo establecido de una forma demoledora.

La obra, al igual que Yabarí, incluye un mensaje feminista y, además, otro en contra de la xenofobia. En general, el pensamiento abierto es un obligado en algunos de los personajes de Lola Robles que, por supuesto, contrastan con otros de mente cerrada y que confirman su condición a la vez que nos hacen simpatizar con los primeros. También se observa entre sus líneas una crítica a la visceralidad, a la falta de lógica y a la agresividad como método para conseguir un objetivo.

Los muros de los medios de comunicación están llenos de patanes, machistas, racistas y energúmenos.

Por supuesto, volvemos a encontrarnos en esta novelette con una preocupación por la inclusión de personajes no normativos y de situaciones no normativas (valga la redundancia). Un ejemplo lo encontramos en la inclusión de personajes LGTBQ. Y Lola Robles los introduce en su historia de un modo magistral: su papel no gira en torno a su condición y tampoco parecen vivir situaciones forzadas. La naturalidad con la que presenta esta condición retrotrae a Yabarí y a la menstruación de su personaje. Sin duda, la palabras naturalidad o verosimilitud definirían a la perfección la escritura de Lola Robles. Todo esto se confirma en El árbol de Sefarad, en el que tanto la política, como el sexo, como las consecuencias de la guerra y lo que Webber siente nos lo creemos al dedillo a la vez que somos partícipes, espectadores y sufridores de los dramas de los personajes. La relación entre Nuria y Blanca, pese a presentar luces y sombras, me ha parecido algo bellísimo.

Después subían a la casa familiar y dormían en el sofá cama del salón, a veces viendo una película abrazadas, tomaban otra cerveza, hacían el amor, charlaban de nuevo hasta las tantas, otra vez de literatura, o del Enclave.

Valoración: Sí, recomendable
Adquiere El árbol de Sefarad aquí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s