Impone, desde luego que sí, empuñar el bolígrafo para escribir unas preguntas dirigidas a Pilar Bellver. Las ideas son muchas, pero es difícil condensarlas en un espacio asequible. En las últimas semanas en las que la lectura de V y V Violación y Venganza me han acompañado, mi curiosidad y mi interés por la literatura de esta gran #MujerEnLaLiteratura no ha hecho más que crecer. Vivir durante un mes con la historia de Progne y Filomela entre mis manos me ha hecho, considero, más sabia. También más feminista. Mejor lectora y, tal vez, mejor escritora. Para mí, y para muchas otras, esta autora jaenesa ha supuesto un importante movimiento literario y social que era más que necesario.

Esta entrevista es la primera de tres entradas dedicadas a analizar V y V Violación y Venganza. Espero que la disfrutéis tanto como yo, porque es un auténtico privilegio contar con las palabras de Pilar Bellver para A Librería.

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Los textos literarios hablan de y por nosotras, pero nosotras nunca hemos tenido voz propia

Miriam Beizana: La primera pregunta, Pilar, va a ser muy práctica si me lo permites pero, ¿cómo se trabaja durante años y años en una historia que alcanza casi las mil páginas? Y, también, ¿cómo fue decirle ‘adiós’?

Pilar Bellver: Desde que leí el mito en las Metamorfosis de Ovidio en mi adolescencia, supe que yo escribiría esta novela “cuando fuera mayor”, es decir, cuando tuviera la madurez que intuía que me haría falta para encarar los durísimos conflictos que aparecen en el mito. Fíjate que ese “cuando sea mayor” demuestra que a los 16 años ya éramos conscientes de que nos faltaba poso para entender o para tratar como propios ciertos asuntos. No éramos tan atolondradas como se nos dibuja. Tengo un cuaderno de de la época en el que anoté (con la rotundidad que nos caracterizaba a esa edad, eso sí) que yo escribiría lo que la historia de Filomela y Progne había despertado en mí al leerla la noche anterior. No sé si será una de esas profecías que se autocumplen, pero el caso es que ahí está la novela y que no hice nunca otra predicción parecida. Pero no es que la haya estado escribiendo a lo largo de los años, en el sentido literal, no. Lo que he estado haciendo desde muy joven, a veces sin darme cuenta, es construir el carácter de los personajes, de los principales y de los secundarios, que son muchos, y elegir los episodios de sus vidas que mejor podían ayudarme a enseñaros a las lectoras cómo veía yo a unos y a otras. Ya en mi primera novela, Veinticuatro Veces, aparecen dos hermanas, “las hermanas Bardazoso”, que llevan el mismo apellido que Filomela y Progne; lo que conté de ellas hace veinte años no tiene que ver directamente con el mito, pero ya se las nombra como tales hermanas y están casi del todo formadas como personajes. Escribiendo la novela sobre el papel llevo unos 10 años. Y mira que todavía hablo en presente. Así que no sé si le he dicho “adiós”; parece que no. De hecho, si hubiera una segunda edición de la novela, ya tengo hechas, redactadas y enviadas a los editores unas cuantas correcciones: he aligerado párrafos, por un lado, pero, por otro, he añadido un episodio de cierto calado a uno de los capítulos finales. Me pregunto si algún día dejaré de escribirla.

M.B,V: Tu última novela se trata, a grandes rasgos, de una adaptación del mito de Progne y Filomela al siglo actual. El salto temporal es abismal pero sorprende ver que ideológicamente todavía puede rescatarse, sernos útil, transmitir un mensaje poderoso. ¿Cómo se germinó esta idea, por qué fue tan poderosa para ti como para embarcarte en un proyecto de tal envergadura? Me atrevería en parte a adelantar que, tal vez, sabías que era necesario en cierto modo…

Pilar Bellver: Si los hombres escritores han sentido la necesidad, a lo largo de la historia, de recrear y reinterpretar los mitos literarios y religiosos, los símbolos más importantes de la cultura común, y lo han hecho en sus obras, imagínate con qué fuerza, con que urgencia, no habré sentido yo, que siempre he sido feminista, la necesidad de analizar y sacar a la luz, desde mi perspectiva de mujer y de escritora, nuestro papel en la mitología. Los textos literarios hablan de y por nosotras, pero nosotras nunca hemos tenido voz propia. Es imprescindible que los reinterpretemos para encontrarnos en ellos. Porque los mitos clásicos siguen vivos, sobrevuelan los siglos encarnados en nuestra mente colectiva. Son parte de la construcción real y simbólica (insisto: real, no sólo simbólica) de las mujeres. Los mitos son ideología colectiva que avala y refuerza y mantiene viva la idiosincrasia de la dominación de los hombres. Por eso tenemos que tomar el control de las narraciones, porque nos afectan y nos conformar, y desde el principio mismo de la literatura, no sólo desde nuestro presente inmediato.

 

Escribiendo la novela sobre el papel llevo unos 10 años. Y mira que todavía hablo en presente. Así que no sé si le he dicho “adiós”

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MBV: Si te parece, me gustaría que analizásemos un poco a las dos protagonistas. Empecemos con Progne. Digamos que ella cumple ciertos cánones sociales como los de ser esposa, aunque no encaja del todo bien la obligatoriedad de la maternidad. Creo que sobre ella recae el gran peso de la trama, que muestra un poder y una madurez curiosa que subyace en cada acción, pero también arrastra un halo de amargura. ¿Qué nos puedes contar sobre ella?

Pilar Bellver: Mi Progne, como la Progne clásica que nos dibuja Ovidio, es una mujer rica (en Ovidio es hija de reyes y se casa con un rey; en mi novela, por mantener las claves del mito, es hija de señoritos andaluces y tiene título nobiliario y una fortuna enorme, quizá no es tan rica como al duquesa de Alba, pero sí tanto como la de Medina Sidonia, por poner otra más progre), pero ella se niega a usar su título y trata de desclasarse en la medida en que eso es posible. Al menos es consciente de sus privilegios y se alía, como hace también su hermana, con quienes quieren acabar con ellos. Esto en lo que se refiere a sus contradicciones de clase. En lo referente a sus contradicciones de género, mi Progne dista mucho de ser una esposa acatadora. Pero tampoco la de Ovidio lo es si leemos el mito desde las profundidades: la mujer casada debe abandonar su tierra y a su familia para ir a formar parte de la familia del marido, pero Progne echa de menos a su familia, a su hermana, y quiere desesperadamente ir a verla o que venga ella (es precisamente ese deseo el que desencadena la tragedia), dando a entender así que no se integra del todo en la familia del marido, o que no le basta sólo con su marido y con su hijo. Y dista aún más de ser, o querer ser, una madre modelo. Por lo pronto, antepone la sororidad (nunca mejor traída a contexto esta palabra) a la maternidad y al amor conyugal. Después, cuando se desatan los hechos, cree a su hermana violada y no al marido violador y actúa en consecuencia y lo hace llevándose por delante todas las convenciones a la vez. Es una mujer muy fuerte en el mito en mi novela. Pero a veces no lo parece porque, al mismo tiempo, es una mujer extrañamente sosegada, paciente, comprensiva… (madura, decías tú) como lo fue su madre y como lo son tantas mujeres a las que no les vemos la fuerza hasta que no estallan.

MBV: Filomela, su hermana, es la otra cara de la moneda. Su orientación sexual es más libre, no se rinde al amor por el amor y es, en todos los aspectos, un alma libre. Bohemia, mística y espiritual, es un gran enigma para Progne pero también para el lector. En ella se atisba la frescura y la intriga de gran parte de la novela. ¿Cómo definirías tú a la hermana perdida?

Pilar Bellver: Filomela es una fuerza imparable. Ni ella misma sabe lo perturbadora que ha llegado a ser su fuerza para quienes han estado a su alrededor en algún momento de su vida.  Todas hemos conocido alguna vez a una mujer así: es una compañera de instituto o de trabajo a la que no hemos olvidado con los años porque era puro poderío. Las mujeres como ella suelen producir en las mujeres una especial fascinación. Así ocurre en mi novela. Pero, ojo, porque en los hombres producen todo lo contrario: ganas de “meterlas” en cintura. Y eso también está contado así en la novela. Filomela es, hablando en plata, como un perfecto reactivo para detectar machistas: cuanto más machista es un hombre, más interpelado se siente por ella, tanto si ella se dirige a él como si no; porque cuanto más machista es un hombre, peor tolera la desfachatez que supone su total autonomía y su indiscutible superioridad. Filomela es esa mujer a la que los hombres suelen referirse diciendo cosas como: es demasiado mujer para ti, tío; hace falta ser muy hombre para meterla en vereda y tú no tienes cojones.

 

[Progne] antepone la sororidad (nunca mejor traída a contexto esta palabra) a la maternidad y al amor conyugal.

 

MBV: Otro punto muy importante es el análisis social que se ejecuta en la obra. Por motivos obvios, tus protagonistas debían ser mujeres económicamente poderosas, pertenecientes a una clase social privilegiada. En tu anterior obra, A Virginia le gusta Vita también tenemos a dos mujeres poderosas como protagonistas. ¿Permite esto explotar de manera más intensa la libertad de tus personajes? ¿O eran simples “requerimientos del guion”?

Pilar Bellver: Para mí, lo que exige siempre mi guion es reflejar la lucha de clases desde los muchos puntos de vista en que yo la percibo en mi entorno. Es, junto a las diferencias de género, la otra constante de mis obras. Y lo hago a través del dibujo de personajes de carne y hueso, sobre todo mujeres, que viven esas contradicciones en el momento histórico en el que estamos, que es el mío. He descrito a personajes ricos, porque los conozco bien, me siento autorizada para hablar de ellos desde mi punto de vista, y a personajes de la clase obrera porque también los conozco. En mis novelas hay siempre retratos de los unos y de los otros porque en mi realidad vivo rodeada de los unos y de los otros. Y hago siempre reflexiones explícitas, textuales, sobre sus diferencias de clase y de género porque las percibo a diario. Uno de mis personajes más queridos es una señora mayor muy humilde, pero muy poderosa, que aparece en la novela anterior a estas dos, A todos nos matan antes de morir. Esa mujer se llama siempre Dora, porque para mí es como si existiera. Es un trasunto de mi madre y de las mujeres de la clase trabajadora de mi pueblo. Dora aparece de nuevo en esta novela, con un papel muy importante, y aparece también en la casa de Virginia Woolf, y por tanto en mi novela sobre Vita y ella, porque yo la veo en Nelly, la criada de Leonard y Virginia, y vuelvo a darle el papel importante que tuvo en la biografía de Virginia porque entiendo (y aprovecho para explicarlas, las diferencias entre la relación que le tocó mantener a Virginia con Nelly y la que le tocó mantener a Leonard).

 

Los mitos nos dicen mucho si los leemos con detenimiento y con nuestros propios ojos, no con los del canon androcéntrico de la literatura.

Siempre reflexiono narrativamente sobre el papel de estas mujeres que están al lado de las mujeres que parecen brillar más. En Virginia y Vita era inevitable reflejar la realidad de que se trataba de mujeres de la élite, pero yo aproveché esa circunstancia para dejar muy claro qué parte de su libertad le debían a sus privilegios de clase y cuál a sus particulares apuestas personales. En V y V también estaba obligada por el guion a hacerlas ricas, pero date cuenta de que lo varié algo al poner a Pandión y a Tereo, a los dos, de segundones económicos frente a Zeuxipe y frente a Progne. Y lo hice para que las contradicciones de género, que en el mito clásico son las que priman, aparecieran con más fuerza narrativa. Digamos que quise que se viera bien que ni siendo ellas las más ricas podían librarse de su parte de ser mujeres y, por tanto, segundonas de los varones. (Sin embargo, he de decirte, entre paréntesis, que en el mito de Ovidio cabe también esto que he hecho yo. Me explico: Zeuxipe, madre de Progne y de Filomela y esposa de Pandión era, parece ser, según la mitología, algo mayor que su marido; he encontrado algún texto que apunta que pudieron ser tía y sobrino… Antiguamente, esos matrimonios en los que la mujer es mayor que el marido solían ser de conveniencia para el marido; es decir, cabe que Zeuxipe fuera más rica que Pandión. Y, en cuanto a Tereo, el propio mito clásico dice que vino, por intereses mercenarios, a ayudar en su guerra a Pandión y que éste, en pago de su ayuda, le dio a su hija Progne como esposa. Progne, pues, como hija del rey de Atenas era más rica y “de mejor familia” que Tereo, que era rey de Tracia, de la actual Turquía, pero un bárbaro a fin de cuentas. Los mitos nos dicen mucho si los leemos con detenimiento y con nuestros propios ojos, no con los del canon androcéntrico de la literatura.)

MBV: El papel de la mujer en la literatura ha estado relegado a la minoría, incluso a la nada, por una eternidad. ¿Cómo crees que evolucionará esto? ¿Crees que se avecina una época dorada de las plumas femeninas?

Pilar Bellver: Ha estado relegada y sigue estándolo. Porque el canon literario sigue siendo masculino. La literatura oficial del sistema, la que aparece en los medios, la que recibe los premios, la que se promociona masivamente y, lo que es más significativo, la que se estudia en las escuelas no sólo es masculina, sino blanca y heterosexista. De eso no cabe la menor duda. Pero es cierto que últimamente tenemos la impresión de que está siendo más femenina (todas estas palabras –masculina, femenina- las uso entrecomillas, como si las comillas fueran guantes, porque su semántica es demasiado espinosa para cogerlas sin pincharnos), si tenemos la impresión, digo, de que la literatura está siendo menos masculina y más diversa sexualmente, es porque el canon androcéntrico está en decadencia. Y las dos realidades son verdad al mismo tiempo: que aún es predominante y que está en decadencia. Predomina en todas las instituciones culturales (porque éstas tienen la función específica de mantener las esencias del sistema capitalista heteropatriarcal en que vivimos), pero, al mismo tiempo, está en decadencia porque lo que antes era una minoría de mujeres intelectuales que se oponía críticamente a ese canon literario se está convirtiendo hoy en un amplio sustrato de gente, cada vez más amplio, porque ya lo forman también muchos hombres, y cada vez más popular, porque ya lo forman también hombres y mujeres que no pertenecen a las élites culturales. Lo hemos visto en el último 8 de marzo.

MBV: Y, tanto más, en la visibilidad de personajes LGTB. ¿Cuál es tu compromiso en este ámbito? ¿Crees que existe un florecimiento real de novelas diversas y con calidad?

Pilar Bellver: Desde mi primera novela hasta la última, todas, están protagonizadas por mujeres lesbianas que lo son o que están empezando a serlo. Es mi realidad. No podría contar con la misma eficacia narrativa la realidad de una mujer heterosexual porque yo no lo soy. Ni tampoco la realidad de un hombre gay. Por eso a mí nunca me pareció disculpable que la primera novela de Margarite Yourcenar, Alexis o el tratado del inútil combate, tuviera como tema el conflicto homosexual de un hombre, cuando en realidad ella misma era lesbiana. Es verdad que la publicó en 1929, pero podía haber ido un poco más allá y hacer protagonista a una mujer, lo cual habría sido mucho más honesto por su parte y literariamente más enriquecedor porque aportamos más cuando hablamos de lo que sabemos que cuando hablamos de lo que suponemos, por muy cerca que estemos de suponer correctamente. Esto era un inciso para referirme a que desde las primeras novelas que trataron más o menos abiertamente los temas LGTBI hasta hoy, en apenas 100 años de historia, hemos conseguido tener maravillosas obras. Pero no es la calidad de las obras, como podría parecer a primera vista, lo importante, sino la cantidad. Sí, sí, estoy diciendo que es más importante tener muchas novelas con temas LGTBI que el hecho de que éstas sean buenas o malas. Ya vendrá luego, de esa cantidad, la calidad, como decía Marx.  El gran cambio está en la cantidad, en la normalización, en la visibilidad…

 

Desde mi primera novela hasta la última, todas, están protagonizadas por mujeres lesbianas que lo son o que están empezando a serlo. Es mi realidad.

 

MBV: Como curiosidad de tu proceso creativo, ¿cómo escribe Pilar Bellver? ¿Eres disciplinada y metódica? ¿Más espontánea y de dejarte llevar?

Pilar Bellver: Cuando escribo sobre el papel, escribo muy deprisa párrafos y párrafos. Lo hago a toda velocidad. Pero luego le dedico un montón de horas a completarlos o a tachar. En realidad creo, imagino, fabulo… por la noche, sobre la almohada, después de apagar la luz. Tengo un personaje en la cabeza, o la actuación distinta de varios en una escena, y los voy viendo actuar mucho antes de ponerles palabras. Pero nunca enciendo la luz de la mesilla para tomar nota; me doy cuenta de que estoy en duermevela y de que tal vez no me acuerde por la mañana de lo que estoy narrando mentalmente en ese momento; pero no la enciendo porque me digo a mí misma que, si al levantarme ya no me acuerdo, entonces es que quizá la idea no era tan buena. O sea, escribo y tacho en mi cabeza con la misma facilidad que lo hago en el papel. 

MBV: En A Librería nos dedicamos a buscar obras maravillosas y hablar de ellas semana a semana. Por eso me gustaría que pudieras contarnos cuáles son esas novelas que te han marcado de manera especial y que te gustaría recomendar.

Pilar Bellver: No me gusta nada, pero nada, ser original, o tratar de serlo, a la hora de recomendar lecturas. Y mucho menos a la hora de hablar de los libros que más me han interesado. Podría, porque he leído algunos libros poco conocidos que me han deslumbrado, pero detesto de todo corazón la pijería intelectual de quienes por edad o por privilegios sociales hemos podido dedicar muchas más horas a leer que la inmensa mayoría de la gente. Prefiero hablar de los libros que cualquiera puede entender que son imprescindibles. Mary Beard acaba de decir, en Mujeres y Poder, que las Metamorfosis de Ovidio (en uno de cuyos episodios se basa esta novela mía de la que hablamos aquí) ha sido, junto con la Biblia, el libro más influyente de nuestra cultura. Pues a leer las Metamorfosis en primer lugar. Luego ya si eso… cuando terminéis, añadimos otro a la lista.

MBV: Para concluir (y muchas gracias por tu tiempo), ¿estás trabajando en algún proyecto nuevo del que puedas contarnos alguna cosita?

Pilar Bellver: Estoy durmiéndome tarde por las noches, lo cual es buena señal para mí. Me ronda una idea, un ambiente y un personaje de mujer que creo que nos hace falta que nazca. Nacerá. Pero no será pronto. (Y soy yo la que te da las gracias a ti.)

 

2 comentarios sobre “Entrevista a Pilar Bellver: “Las dos realidades son verdad al mismo tiempo: que [la literatura masculina] aún es predominante y que está en decadencia”

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