• Título: Astronauci (Astronautas)
  • Autor: Stanislaw Lem
  • Traducción: Abel Murcia y Katarzyna Motoniewicz
  • Género: novela de ciencia ficción y aventuras
  • Editorial: Impedimenta
  • Fecha de su primera publicación: 1951
  • Número de páginas: 373

Solo la vida da sentido al mundo.

Del autor polaco Stanilaw Lem ya os he hablado en este espacio. Es el autor de la magnífica obra Solaris (1961)  que ya reseñé y de la que guardo un grato recuerdo. Por ello, cuando vi este volumen en la estantería de una librería, no he podido resistir la tentación de comprarlo. Esta es la primera novela que publicó Lem y he leído que fue escrita por encargo de un editor. Fue adaptada al cine con el título de Primer viaje a Venus en 1959. La película al parecer no fue del agrado del escritor.

El libro es también de la editorial Impedimenta, que hizo una edición muy cuidada de la obra del autor polaco con una hermosa portada e ilustraciones interiores en blanco y negro y tradujo la novela directamente de su idioma original. Esta es la primera vez que se publica en castellano. Contiene un prefacio del escritor y crítico literario polaco Jerzy Jarzebski (1947) y un prólogo que el propio Lem escribió para una edición de 1972.

La obra es anterior a la exploración espacial, pues el autor comenzó a redactarla en el año1950 y la terminaba en 1951. Por aquel entonces, el estudio del espacio poco más era que un proyecto y la información sobre los planetas del sistema solar era escasa y muy limitada. El propio Lem reconoce además en el prólogo que no se documentó correctamente en el momento de escribir la novela y, años más tarde, tampoco quiso revisarla. Dice que su obra debe leerse como se leen las obras de Julio Verne (1828-1905). En cierto modo, la novela recuerda mucho a esas imaginativas obras de aventuras llenas de datos científicos ficticios del autor francés. Los datos en que se basa son, en cierto modo, incorrectos y en muchos casos puramente inventados. Si bien, si tenemos en cuenta que se trata de una obra de ficción ambientada en un futuro no muy lejano, la obra resulta exquisita y los aspectos científicos que contiene la enriquecen, aunque en algunas ocasiones me ha costado seguirlos y encuadrarlos en la acción, a pesar de que tengo formación en ciencias biológicas.

Estas cosas pasan…y por eso la vida es más difícil que las matemáticas.

Creo conveniente, puesto que se trata de una aventura que gira en torno a un viaje espacial a Venus, recordaros algunas de las fechas clave relacionadas con los vuelos espaciales. La carrera espacial y la competición entre Rusia y Estados Unidos comenzaban en la fecha de publicación del libro. El primer satélite en órbita fue el Sputnik 1, lanzado por los rusos en 1954. El primer vuelo espacial de un ser vivo, de la perrita Laika, fue en 1957 en el Sputnik 2. En 1961, Yuri Gagarin fue el primer ser humano en el espacio, en el primer vuelo tripulado. Formaba parte del programa ruso Vostok. En un principio, como vemos, fueron los rusos quienes más éxito tuvieron en la carrera espacial, luego los estadounidenses convirtieron la NACA en NASA y consiguieron ser más competitivos, recordemos que ambas potencias estaban en plena Guerra Fría. Fue esta competición lo que hizo que se produjesen importantes avances técnicos, como los trajes espaciales. La llegada del hombre a la Luna fue ya en 1969, y los astronautas estadounidenses Armstrong y Aldrin fueron los primeros en pisar nuestro satélite. Con el paso de los años, se fueron incorporando otros países y colaborando todos entre sí. La estación MIR fue reemplazada por la Estación Espacial Internacional. También es importante el envío de sondas y telescopios al sistema solar, así como la observación del espacio desde la Tierra. Todo ello, ha contribuido a desarrollar el conocimiento que tenemos en la actualidad.

En la obra de Lem, anterior a todos estos hechos, se introduce la palabra astronauta, que por aquel entonces se confundió con argonauta, en referencia al antiguo mito. Los rusos y los países de su área de influencia emplearían más tarde el término cosmonauta. También hay trajes espaciales, diferentes vehículos y se describen el cohete y los medios informáticos y técnicos necesarios para la misión espacial, que son bastante distintos a los reales que se utilizan hoy en día para explorar el espacio. Además, la tripulación del Cosmocrátor se compone de hombres de diferentes nacionalidades y con diferente formación técnica y científica. No hay, en cambio, ninguna mujer en el cohete ni ningún personaje femenino destacable en todo el libro. En esa sociedad futura se nos deja entrever un avance social esperable en muchos puntos, si bien no se nos describe apenas.

La inteligencia no consiste en la superespecialización, sino en todo lo contrario, en la máxima versatilidad.

El libro está divido en dos partes. En la primera se nos narra el descubrimiento de un extraño meteorito que cae en el bosque siberiano en torno a 1908 y su posterior estudio, en un futuro cercano y amable en que el ser humano ha superado los problemas sociales y ambientales que nos acechaban en la época en que la novela fue escrita. También se nos describe el Cosmocrátor, un moderno cohete para viajes espaciales impulsado con energía nuclear y con dos potentes sistemas informáticos, el Predictor (que dirige el vuelo, el despegue y el aterrizaje) y el Márax (un ordenador altamente complejo que analiza datos y responde ante situaciones de emergencia). Todo esto se explica de un modo curioso, a través de una visita de jóvenes en edad escolar al cohete antes de su partida a Venus.

Tenemos una tecnología avanzada al servicio de la humanidad y un futuro brillante, pacífico y de bienestar. Por tanto, esta obra se puede encuadrar en la Edad de Oro de la ciencia ficción y es, además, anterior a la oscuridad y la temática distópica que prevalecería en el género casi hasta la actualidad.

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Sin embargo, un peligro acecha al ser humano y a toda la vida del planeta. Hay una posible amenaza por parte de unos seres misteriosos que habitan en Venus, que se revela al estudiarse el contenido del bólido siberiano. Para estudiar este objeto venido del exterior se había creado una comisión de científicos de diferentes especialidades y nacionalidades. Parte de ellos se embarcarán en el cohete espacial. Esta primera parte tiene un narrador en tercera persona.

En la segunda parte, denominada “El diario del piloto”, es Robert Smith, piloto del helicóptero y el avión que lleva en su interior el Cosmocrátor, quién nos cuenta la historia en primera persona. En esta parte, que sucede en su mayoría en Venus y en el interior del cohete, Lem hace un gran alarde de imaginación. Las descripciones son muy abundantes y precisas, en ocasiones un tanto pesadas. A la vez nos deja imaginar a nosotros los lectores qué puede estar sucediendo dándonos datos desconcertantes.

Era demasiado horrible como para describirlo. Una oscuridad total, impenetrable. Y en su interior, una esfera que me aprisionaba y me expulsaba sucesivamente.

El Venus que Lem nos hace visitar casi como si fuésemos parte de la tripulación del Crosmocrátor es muy diferente a como hoy, con muchos años de progreso científico e investigación espacial detrás, suponemos que es el planeta. Lem a veces peca en exceso de descripción, en otras se queda claramente corto. En cambio, el manejo del ritmo y la narración es sublime.

El libro tiene una marcada ideología antibélica y anticapitalista. Para que pudiese ser publicada en Polonia, por entonces un país comunista, tiene referencias a este régimen. Además refleja la idea de que el ser humano necesita expandirse por la Galaxia, idea también desarrollada por otros autores de ciencia ficción como Isaac Asimov. Aunque no desarrolla tanto la existencia de vida extraterrestre como en Solaris (1961), ya introduce la teoría de que el ser humano es incapaz de comprender una vida muy diferente a la que existe en nuestro planeta. A pesar de no ser el mejor libro del autor polaco, ya deja ver su ingenio y su talento narrativo, es muy entretenido y nos hace vivir una aventura apasionante.

El resto, amigos míos,… El resto es silencio.

Valoración: Sí, recomendable.

Podéis adquirir esta obra aquí. 

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