·Título: Gaedheal. Libro I de las invasiones
·Autora: Maite Mosconi
·Género: fantasía
·Autopublicada
·Fecha: 15 de marzo de 2018
·Número de páginas: 407

El mes pasado decidí trasladar parte de la iniciativa #UnAñoDeAutoras a esta página. Básicamente, me di cuenta de que no era serio realizar reseñas en dos espacios distintos ya que en mi blog no las estaba publicando con la frecuencia necesaria. Ya llevaba meses reflexionando sobre esto y, por lo tanto, de ahora en adelante no publicaré más reseñas en mi página, solo lo haré aquí, en A Librería.

Voy a emplear parte de la entrada introductoria de Maite Mosconi de hace un par de semanas para empezar con esta reseña de Gaedheal, una novela de fantasía que, aviso, viene cargadita.

Maite Mosconi o la literatura en las venas

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Maite Mosconi nació un mes otoñal de 1985 en Rianxo, un pueblo costero de Galicia en el que nacieron grandes autores como Castelao, Manuel Antonio y Rafael Dieste. Es Técnica de actividades culturales y, en sus ratos libres, escribe.

Estudió Pedagogía en Santiago de Compostela y reside allí desde entonces. De niña soñaba con publicar su propia historia. Y el pasado mes de marzo lo hizo realidad. En su trabajo observamos fuerza, ganas y mucha, mucha pasión. Gaedheal (Libro I de las invasiones) es una novela de fantasía autopublicada que trata el origen de la cultura celta y su mitología.

El origen de los pueblos celtas

Cuenta la leyenda que antes de que la Gaedheal fuese conocida por su nombre, las almas errantes deambulaban en la nocturnidad. Buscaban el perdón sin encontrarlo hasta que alguien las abordó.

Los dioses de la Eríu escogieron a sus hijos más nobles. Merecían habitar una nueva tierra conocida como el hogar prometido. Tras una larga travesía a través del tiempo y el espacio, llegarían a la Gaedheal.

No obstante, algo sucedió durante el viaje que los dioses no fueron capaces de prever. Un intruso. Un artesano, maestro de la trampa y el engaño cuyo fin es dominarlos a todos y someterlos bajo su mando (al más puro estilo Sauron).

Gaedheal narra estos tiempos oscuros de muerte y dolor que supusieron el origen del pueblo celta.

Pero más allá de su premisa, esta novela presenta un equilibrio muy medido entre mitología, fantasía oscura y erotismo. Sí, erotismo. Un erotismo bello y sutil que añade a la ambientación lejana un toque que nos transporta a nuestros días. Los personajes se vuelven así cercanos y el lector se ve reflejado en ellos. Al fin y al cabo, ¿quién no ha tenido un despecho amoroso?

Destaca también en esta novela el poderoso papel de la mujer. Tanto la Guía como Celt son dos personajes símbolo de esto, y son solo dos ejemplos. El papel de las meigas (enviadas de los Dioses) son clave para reconducir los intereses de los pueblos celtas y unirlos hacia el objetivo de la salvación de su mundo. La oscuridad acecha. Y la Diosa Madre ha enviado a sus hijas para esclarecer los bosques y retornar a los espectros al lugar del que vinieron.

Su pelo llamó la atención de un aldeano, que levantó una mano para acariciárselo. Lo esquivó con elegancia. No le gustaba que invadieran su espacio.

Esos espectros, manifestados en forma de coca, estadec o avelaiona, son seres grotescos que no pertenecen al mundo de los vivos. Pero tampoco están muertos. ¿De dónde diablos han salido? ¿Y cómo se les puede vencer? Esta idea recuerda un poco a los nazgul de El señor de los anillos o a los Caminantes Blancos de Canción de hielo y fuego. También la forma en la que se les vence: el fuego o la luz solar puede con ellos y hay un material misterioso (hierro fragmentado) con el que se dice que pueden forjarse armas perfectas. Algo así como las armas élficas de la obra de Tolkien. Este sabor a clásico se mezcla también con las canciones de las meigas, que expanden la leyenda que se explica en la novela al más puro estilo, una vez más, del maestro inglés de la fantasía.

Pero las promesas se las lleva el ar, y el rencor provoca que las palabras se echen a volar.

Tampoco faltan en Gaedheal símbolos representativos de la mitología celta y de la fantasía en general. Un ejemplo es el triskel como protección o el cuervo negro que presagia la muerte.

Es importante también cómo Maite Mosconi nos hace llegar toda esta información, que no es poca. Al uso de expresiones populares y de personajes cercanos se le une un ritmo intenso, casi frenético a veces, que mantiene al lector pegado al libro hasta que se termina y se pregunta por una segunda parte. Otro punto a favor son los giros de guion y la tensión que la autora sabe romper en su momento justo y exacto.

Una procesión de criaturas extrañas y encapuchadas apareció ante él. Sus cuerpos esqueléticos iban vestidos con túnicas grisáceas y harapientas uqe los cubrían hasta sus desnudos y huesudos pies.

Así, desde la perspectiva de hasta seis personajes distintos, se nos explica una historia que es un homenaje a la cultura gallega y a sus orígenes. Se nos detallan lugares basados en la realidad con la magia que imbuye esas tierras. Se nota que su autora ha estado recorriendo Galicia en busca de inspiración y que ha sabido detallar en esta novela todo lo que sus ojos han visto para que, más tarde, los lectores disfruten leyendo sus líneas de una experiencia más que completa.

Cuando la Gran Madre le ordenó partir a la Gaedheal a través de esos puentes que ahora veía por la ventana, y que eran junto con las Puertas del Destino de Libredón las únicas rutas que se comunicaban con la Eríu, la había hecho responsable de proteger a los descendientes, de preservar el legado de los Dioses y conservar la antigua lengua entre los gaedhil.

Un maravilloso estreno el de Maite Mosconi como escritora de fantasía. Gaedheal es una opera prima como pocas: mezcla fantasía, mitología, amor y erotismo que convergen en una espiral de sensaciones maravillosas. Situaciones de escándalo, referencias a obras clásicas, personajes poderosos. El papel de la mujer en primer plano. Y además es solo la introducción a una saga que promete muchísimo. No puede haber mejor carta de presentación para esta escritora.

—No me queda mucho en esta tierra, Celt. Sé que pronto moriré.

Valoración: Excelente
Adquiere Gaedheal aquí.


Diseño de cabecera: Gemma Martínez

Un comentario sobre “Gaedheal, de Maite Mosconi

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