·Título: Het smelt (El deshielo)
·Autora: Lize Spit
·Traductoras: Catalina Ginard Féron y Marta Arguilé Bernal
·Género: novela narrativa
·Fecha de publicación: septiembre 2017
·Editorial: Seix Barral
·Número de páginas: 528

En 1988 nacieron tres niños en la pequeña ciudad de Bovenmeer: Laurens, Pim y Eva.

El caso de Lize Spit me recuerda indudablemente al de Emma Cline y Las Chicas. Y Lize Spit ®Keke Keukelaar_VKahora, después de haber leído la novela, casi me atrevería a decir que el espíritu que mueve las dos historias es similar. Spit (Viersel, Bélgica, 1988) también ha cosechado el éxito muy joven. Escritora, profesora de guion y articulista de prensa, consiguió destacar con diferentes relatos que la llevaron a ganar el Premio Write Now! en 2013. Como de película, al año siguiente un editor no dudó en apostar por su opera prima, El deshielo, que se convirtió en un auténtico fenómeno literario.

Laurens, Pim y Eva nacieron en la pequeña ciudad de Bovenmeer en 1988. Debido a su complicada situación familiar, Eva se volcó en su amistad los dos muchachos. El trío se hacía llamar los mosqueteros. Cuando la inocencia de la infancia queda atrás y la adolescencia les sorprende como un huracán, un escabroso juego movido por la creciente curiosidad sexual desatará graves consecuencias. Trece años después, Eva regresará a ese pequeño pueblo para resucitar fantasmas del pasado.

Mi sombra me sigue por la calzada, como un fantasma que no se separa de mi lado y que ha dejado de tener mis contornos. Ya me percaté de ello el curso pasado. Determinadas prendas me apretaban, los tops ya no me quedaban bien, los botones del pantalón se cerraban con dificultad. Durante un tiempo mis pezones se pusieron rojos y calientes, y por debajo me salieron discos duros que se fueron separando de mis costillas para dejar espacio a algo que pudiera crecer en medio, algo más blando. Sentí mis pechos moverse de un día para otro y no supe qué había sucedido: si de repente estaban ahí o si de repente me había dado cuenta.

Vi a mi hermana leyendo este libro y supe que necesitaba leerlo. Tal vez fue por ese caballo blanco que parecía de porcelana (o de hielo), o tal vez por el sugerente título, la sinopsis o por estar firmado por una autora tan joven y tan impactante. Sea como fuere, cuando me he encuentro este tipo de novelas rara vez las dejo escapar. Llevo demasiado tiempo en esto para saber que no me equivocaba. Como he dicho por activa y por pasiva en mis Redes Sociales últimamente, mi manera de trabajar en A Librería va a cambiar un poquito a lo largo de este año. Dejo atrás esas interminables listas de lecturas por obligación y abro un hueco a la literatura que necesito leer y hablaros de ella. El número de títulos empieza a importarme menos, por eso ni me lo he pensado en hacerle un hueco a esta obra de más de 500 páginas (y a la última novela de Pilar Bellver, de más de ochocientas, pero eso lo dejo para otro día).
Eva nos narrará en primera persona. Esto no podía ser de otro modo, dado que hablamos de una historia intimista, con tintes oscuros y con gran importancia del despertar sexual en la adolescencia. La intensidad está en cada poro, pero me sorprende que también lo está la fealdad, casi a la par. Y los olores desagradables. Y el dolor, que llega poco a poco, como cuando notamos que la piel se los está congelando de frío. Sí, frío. Tal vez El deshielo tenga precisamente mucho de ese frío que, poco a poco, se va quebrando y nos va dejando entrar.
Sabía más de esa niña de lo que ella jamás querría saber de mí.
Me sorprendo a mí misma teniendo dificultades para explicaros más detenidamente esa sensación que he tenido al leer. A veces dudaba, no sabía si eso era algo brillante o un craso error. Sí que es cierto que durante las primeras páginas los personajes bailaban delante de mí, los conocía y los identificaba, pero me costó un buen puñado de capítulos entender que tenían vida propia. Laurens y Pim, los dos chicos, a duras penas consiguieron empatizar conmigo (o yo con ellos, mejor dicho). Eva sí que tiene ese poder; y también su hermana Tesje. Y Elisa.
El regreso de la Eva del futuro a Bovenmeer marca el ritmo de la historia, pero será una línea temporal secundaria. La mayoría de los capítulos nos hablarán del pasado de los tres amigos, y dentro de ese pasado la misma estructura estará rota. Un laberinto temporal que, por otra parte, es sencillo de seguir y nos permite estrujar las neuronas. No, desde luego que Lize Spit no toma al lector como una persona torpe. De todas formas, si estáis habituados a la lectura, esto no supondrá un problema.

 

 

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A primera vista, el título tenía un sentido muy superficial y, desde mi punto de vista, solo estético. Hacia el final me di cuenta de que en él se encuentra un gran enigma que nada tiene que ver con el frío de Bovenmeer. Me encantaría analizar y desvelar este punto, tan metafórico y tan macabro, la relación que tiene con el inicio y la manera de cerrar este círculo. Un guiño astuto y poderoso. Pero ahí lo voy a dejar, no quiero fastidiarle esta magia a nadie.

Los temas que ahonda la autora belga son muy variados, pero casi todos tildados de la oscuridad y de cierta desesperanza. En la novela la vida es triste, dura y complicada. Hierve de soledad. El ámbito familiar de Eva otorga cierto pavor. Tres hermanos criados por dos padres que son más bien silenciosos y parecen no querer comprender nada. El hermano mayor de Eva, Jolan, no tendrá gran peso en la trama. Pero Tesje, la benjamina de la familia será crucial. Además, juega un papel muy importante como visibilidad de las enfermedades mentales, lo que debo de aplaudir. La relación entre las dos hermanas forjará en Eva un carácter de miedo, culpa y frustración que la acompañará hasta su vida adulta.

¿Le habrá mostrado papá la soga a Tesje? ¿Le habrá desaconsejado vivir a ella también?

La muerte y el suicidio son claves y se hace referencia a ellos de manera habitual. La muerte del hermano de Pim oscilará siempre a su alrededor como una niebla. También hay diferentes personas que se suicidan o intentan hacerlo, casi como si se tratara de algo común. Será este acto de quitarse la vida lo que, de un modo figurado, motiva el eje central de la obra, escondido tras un acertijo ideado por Eva para llevar a cabo un juego sexual muy extraño. Sexo, juego y autodescubrimiento de la peor manera posible. La muchacha se verá empujada por sus amigos, de los que cada vez se siente más excluida, a llevar a cabo una serie de sesiones íntimas con las niñas que forman la lista de los muchachos. El experimento no podría tener peores consecuencias.

Yo pienso. Tengo que pensar en algo que contente a Pim y a Laurens, pero también tengo que hacer lo que hacen las chicas: ser solidarias entre sí.

La amistad será otro eje. Pero la amistad como algo negativo, algo difícil y algo poco sincero. Una vez más, Lize Split se muestra muy desalentadora al exponer a Eva a un entorno tan complicado, tan enemigo, tan rodeada de soledad. La familia y los amigos se convertirán, para la joven protagonista, en un camino de espinas. Desde Laurens y Pim hasta la tal Elisa.

Eva. Mi nombre se repite muchas veces, más que cualquiera otra combinación de letras. Cada vez que pongo una marca junto a mi nombre, noto una punzada en el vientre. Vente veces, Jolan no aparece ni una sola vez.

A pesar de su extensión, no peca de descripciones largas ni grandes reflexiones. Sorprende lo concisa que es la información y, aun después de terminar de leerla, me pregunto cómo lo ha conseguido en realidad. Narración de hechos concretos, la manera de Eva de noentender la vida y el análisis de su entorno: de su crecimiento, de su primera menstruación, de la curiosidad por el cuerpo, de la llegada de los ordenadores a casa, del temido efecto 2000…

Si esta novela no llega a tener una puntuación mucho más alta (aunque considero que un sí, recomendable es una gran valoración) es porque, desde mi punto de vista, el vocabulario utilizado se enfoca demasiado a los temas sexuales y escatológicos. No es algo negativo, no me molestan las referencias eróticas y sexuales en su mayor parte. Pero es abusivo, predominante. En ocasiones sobra, se sobrentiende. Explota el morbo que tiene a su disposición y resulta incluso incómodo. Aunque, tal vez, esta era su intención.

En conclusión, un libro inteligente en la trama, forma y ejecución. Una gran promesa de las letras que, sin lugar a dudas, ofrece un aire fresco y valiente al panorama literario actual. Nuevos personajes femeninos que, una vez más, otorgan a las mujeres en hueco que siempre se les ha negado. Honestidad, fealdad y multitud de temas humanos para una historia que no solo busca entretener, sino también enseñar y denunciar. Y, entre tanto, la belleza y la poesía que encontramos escondida en esta gris oscuridad. El deshielo es otra lectura muy interesante para sumar a vuestra lista de títulos.

Valoración: Sí, recomendable

Adquiere El deshielo aquí

El hielo apenas se ha derretido


Fotografía de encabezado: Hao Zhang
Diseño de cabecera: Gemma Martínez

3 comentarios sobre “El deshielo, de Lize Spit

  1. Magnífica reseña, Miriam, enhorabuena. ^^
    A nosotras ya nos había llamado la atención el libro y tu reseña nos ha dado el empujón definitivo para leerla. Nos parece especialmente interesante el tratamiento de temas como el sexo y el descubrimiento sexual y el suicidio de una manera natural y cotidiana. No tardaremos en hacernos con él. 😉
    ¡Un abrazo!

    Me gusta

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