·Título: Cuadernos de Medusa
·Autoras y autores: Marina Míguez Lamanuzzi, Laura Gómez Navas (@AzulCorrosivo), Haizea M. Zubieta (@Ella_ctirica), Elizabeth Duval @Lysduval, Víctor Martín Pozuelo (@Pozuelen), Rocío Vega Helguera (@Rovegah), Julia Viejo (@JulitaViejo), Silvia Hidalgo (@LaCallarga), Erika Okumura (@H3RICOPT4), Andrés López (@Andresito_epi), Clara Morales (@ClaraMoralesf), Cassandra Vera (@Kira_95), Nacho Bravo (NachoBravoRy), Sara Levesque y Eva Cid (@Evcdmr).
·Género: relatos
·Fecha de publicación: febrero 2018
·Editorial: Amor de Madre
·Número de páginas: 210
·Diseño de portada: Victoria Irene Borrás Puche

No es que no tenga fuerzas para contarlo, más bien lo contrario. Tengo demasiadas. Es una necesidad de derramarme sobre el papel y soltarlo todo y dejar salir de mí todos los sentimientos que albergo. Quizá precisamente, por tratarse de una necesidad, soy incapaz de hacerlo.

Ya no es la primera vez que dedicamos una entrada a Amor de Madre, la joven editorial LGTB+ con, además, una profunda voluntad feminista. Recuerdo con cariño mi lectura de Olbido con B de Laura Sala y, también, la entrevista que publicábamos hace poquito a las editoras. Y en A Librería, ya sabéis, nos gusta destapar tesoros dentro de la literatura independiente que ha venido a dar voz y cabida a todos aquellos que los necesitamos. Ahí reside la importancia de Cuadernos de Medusa, esta especial antología de relatos firmada por autoras y autores que tienen algo que contar.

En este libro, con una edición física muy mimada y la preciosa y llamativa portada diseñada por Victoria Irene Borrás Puche, nos encontramos quince relatos muy diferentes entre sí, tanto en estilo, como en género, como en narrativa. Pero, a pesar de esto, todos tienen un hilo conductor común: la diversidad de los personajes y la denuncia social que se implica en esas historias; por lo que casi en su totalidad tendrá cierto regusto a narrativa intimista.

Siempre resulta enriquecedor lanzarse a leer una antología porque permite, además, conocer diferentes plumas de una sentada. La mayor parte de los nombres que podéis leer en la ficha técnica os sonará de un modo u otro (sí, una parte importante de ser figuras ya reconocidas en la ciencia ficción, y otra en mantenerse activamente en el movimiento feminista). La parte negativa de reseñar una obra de este tipo es que, para mí, es muy complejo saber cómo enfocar las quince historias que tengo ante mí. Intentaré hacerlo bien.

Desconectas y cancelas la sesión. La cabina no te devuelve el dinero, pero está bien. La esperanza bulle en tu estómago. La esperanza y un caldo grasiento y lleno de adictivos.

A pesar de tener un núcleo en común, ni el estilo, ni el género son similares entre sí. No hay dos relatos que se parezcan y el cambio de registro de uno a otro es absoluto. Tal vez en la portada ya nos avisan de este caos, pero siempre ayuda más que una antología tenga un componente homogéneo. No obstante, y estudiado desde otro modo, en Cuadernos de Medusa tenemos la oportunidad de leer un resumen de todas esas historias que siempre ha sido tan difícil encontrar en la literatura heternormativa al que este mercado editorial nos ha tenido sometidos.

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A voz de pronto, llama la atención La historia nos olvidará de Haizea M. Zubieta por lo arriesgado de la envergadura de la historia que abarca en una mínima extensión de páginas. Y aunque el relato puedo pegar de ser demasiado precipitado, no deja de fascinar el significado que esconde. De este estilo me gustaría citar La cazadora de trufas de Silvia Hidalgo, que encierra una metáfora muy curiosa para hablar de una persona transgénero. En Zimmeria de Andrés López, también de un estilo más juvenil, nos encontramos un divertido relato de espada y brujería con una particular reivindicación feminista que, con su acidez y originalidad, me ha arrancado más de una carcajada.

—Lo que interesa es humillarnos a todos y crear un ambiente de hostilidad que antes no estaba ahí. Porque eso, queridas amigas mías, es lo que conseguís con este tipo de comentarios hirientes y gratuitos: crear hostilidad. ¡Joder! ¡Que no todos los hombres somos así!

—¡Qui ni tidis lis himbris simis isi!—dijeron las dos guerreras al unísono.

El estilo sube de escalón en relato que suponen una gran importancia como Una buena idea de Marian Míguez, un historia intimista de sororidad que tiene como protagonista a dos mujeres ancianas en un apocalipsis zombi. Una mujer maravillosa de Cassandra Vera, es un cuadro maravilloso y muy emotivo sobre esa mujer maravillosa que se llena de coraje para demostrarle a su entorno quién es. Y, también, en Romeo y Julio de Nacho Bravo, nos encontramos una historia de homosexualidad urbana y también juvenil.

Llama la atención incluir una pequeño paréntesis a forma de crea tu propia historia en Elige tu propio sábado noche, por Víctor Martín-Pozuelo, para reivindicar las conductas machistas e inapropiadas que tan frecuentemente sufrimos al salir de fiesta.

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—Bueno pero… ¿no queréis que nos conozcamos un poco? ¡A ti también te queda bien tu peinado!

—Tíos, os hemos dicho que no queremos compañía. ¿Por qué no nos dejáis en paz?

¡Qué borde! Insiste una vez más en 14.

Tienen toda la razón del mundo. Deja de molestar en 21.

Me ha gustado también poder leer, al fin, a Rocío Vega cuyo relato, Saltacuerpos, de ciencia ficción, es uno de los mejor desarrollados y estructurados de la antología. Poderoso, aunque muy diferente, es también El mito de Hi’Haka de Erika Okumura.

Luego hay relatos que cabe destacar por encima de los demás porque muestran un estilo que baila tal vez entre lo experimental, lo poético y lo intimista. Y, para qué negarlo, son el tipo de literatura que suelo leer y que más disfruto. Es el caso de La Manada de Laura Gómez, Memorias del ático de Elizabeth Duval, Un sol en la frente de Julia Viejo, El Monstruo de Carla Morales y La Liga de Eva Cid. De todos ellos puedo decir que es poderoso su significado, que destaca su calidad narrativa y lo profundo de su huella.

Y he dejado para el final mi favorito, Carta de amor a un sentimiento, de Sara Levesque, un precioso cuento, cargado de hermosura poética y con un trasfondo poético. A pesar de su brevedad, para mí es la mejor composición de esta antología y el broche final de oro para terminar esta crítica.

Musa de todas las musas, letra de todos los poemas, aire de toda mi vida, te voy a escribir el relato más bonito del mundo. O al menos el más sincero:

Valoración: Bien, bien

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Un comentario sobre “Cuadernos de Medusa, VVAA

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