·Título: La chica que soñaba con respirar bajo el agua
·Autora: Joana Arteaga
·Género: novela romántica
·Fecha de publicación: marzo 2018
·Editorial: Autopublicado
·Número de páginas: 414

Soñó que se adentraba en las aguas de un mar embravecido de pronto, soñó que el océano se la iba tragando poco a poco, con furia, como si la reclamase para su reino marino, para quedársela para siempre, para que descansara entre sus brazos.

Joana Arteaga (Bilbao, 1978. Criada en Valderas, aunque actualmente reside en Lezo, Gipúzkoa) es una vieja amiga mía. La conocí por su primera novela (y mi favorita de las que ha publicado hasta la fecha) Clávame las uñas en el corazón (2015)una maravillosa historia sobre mujeres y vida que destaca sin lugar a dudas en en mundo de la literatura contemporánea. Después de su opera prima, esta autora no volvió a descansar. Ese mismo año publicó una antología de relatos Siete versos sueltos que tuve el enorme placer de prologar.

Entre finales de 2015 y 2016 se alzó entre una de las autoras más reconocidas de novela romántica autopublicada con la serie de novelas Chicas de Bleecker Streetcon la que logró encabezar las listas de más vendidos. En 2017 publica la novela Besos bajo la lluvia y arranca este 2018 recuperando el tono intimista de su primera obra, pero sin olvidarse del género romántico con el que tantas alegrías ha cosechado.

Vamos con la sinopsis marca de la casa:

Maltratada por su marido, un día Jorie Sue se rompe y no puede más. Inundándose de coraje, decide huir del monstruo que ha machacado su felicidad en busca de un refugio. Pero en su escapada no llega muy lejos: su viejo Chevy se estropea en las inmediaciones de una importante plantación que pertenece a Troy Layton. Una serie de circunstancias facilitan que Jorie, bajo el nombre de Ava para ocultar su verdadera identidad, sirva en esa casa como niñera de Cricket, la endiabla niña que es enviada a Alabama para pasar el verano.

—Creo que es usted demasiado duro consimo mismo—acertó a decir Jorie Sue cuando comprobó que el hombre había acabado con su alegato de culpa.

—No lo soy, Ava, solo soy un hombre que ha fracasado y que sabe que lo ha hecho. Ojalá no fuera tan jodidamente consciente de mi fracaso.

Reconozco que, tal y como me ocurre que la novela fantástica, la literatura de género romántico se me resiste. No obstante, y apoyada un poco por mis colegas de profesión que defienden este tipo de etiquetas, decidí darle a la última novela de Joana Arteaga visibilidad en A Librería. Y lo he hecho porque creo que es necesario dar cabida a todo tipo de novelas, sobre todo cuando, aun siendo autopublicadas, consiguen la calidad y consistencia narrativa que ha alcanzado la autora bilbaína. Como apunte, mi intención es leer nuevas obras, llenar este espacio de variedad y limar estigmas. Así que no os sorprenda que dentro de poco traigamos por aquí una novela erótica a la que estoy deseando hincarle el diente.

El estilo de Joana Arteaga, aunque es muy personal, está influenciado por las obras que ella misma cita a lo largo de la novela. Quiero destacar que, desde mi punto de vista, hay un importante homenaje a Mujercitas en gran parte de los personajes y, sobre todo, de sus sentimientos. También encontramos estos símiles en la manera tan delicada y hermosa que tiene la autora de transmitir lo que está ocurriendo. Así, el ritmo es lento, pausado. Es una novela para leer con bastante calma, degustando los capítulos y ahondando en la profundidad de sus diálogos. Nada de novela ligera, desde luego que no.

Jorie Sue reconoció uno de los primeros párrafos de Mujercitas, otra de esas obras de referencia que se había leído mil veces por ser uno de los pocos libros que heredó de su abuela. Entendía por qué Cricket leía con esa emoción, la misma que ella había sentido al leerlo por primera vez.

La narración elegida es una tercera persona desde el punto de vista permanente de Jorie. En ocasiones, mi mente parecía sentirse más cómoda en una primera (que, solo desde mi humilde opinión, tal vez le hubiera sacado más jugo). Es a través de ella desde la que conocemos toda la familia de la que formará parte en el rancho de los Layton. Veremos, poco a poco, como los personajes a los que Joana ha dado vida tienen todos, absolutamente todos, una historia y un trasfondo detrás bien esculpido, con su propio rol dentro de la trama. Lo que definiría como un buen trabajo de perfilización por parte de la autora. Otro acierto.

51IQsJzxD4L.jpg

La chica que sonaba con respirar bajo el agua es una metáfora que será recurrente a lo largo de toda la novela. Está claro que Jorie ha vivido desde niña ahogada por las circunstancias: se crio en un hogar muy humilde, con muchos hermanos y sin cariño. Estos lazos familiares parecen rotos o desaparecidos, no se mencionan demasiado en el resto de la historia. Además, su turbio y violento matrimonio con Bob, que no permitieron que saliera a la superficie.

Como ya he mencionado, el lugar geográfico elegido por Joana Arteaga para ambientar esta historia es un rancho de Alabama (me gusta ese estado, es donde se ambienta mi novela favorita Tomates verdes fritos). Es ya algo recurrente que la autora salte el charco para ambientar sus historias algo que a nivel estético y comercial (mal que nos pese, estamos acostumbrados a disfrutar de este tipo de historias ambientadas en Norteamérica) puede llegar a ser positivo. Como nota personal, diré que soy más partidaria de que explotemos nuestras propias ciudades, nuestros paisajes y la geografía de nuestro país. Ahí te dejo el guiño, compañera.

Aunque es probable que la elección de este escenario esté justificada. La historia se ambienta en torno al año 2011, cuando en Alabama se aprobó la Ley de Protección Ciudadana, lo que provocó que miles de inmigrantes indocumentados abandonaran sus trabajos en las plantaciones para evitar la deportación, dejando a gran parte de los terratenientes desprovistos de mano de obra. Este aspecto real le aporta a la historia un cariz importante, dado que cuando Jorie conoce a Troy, este se encuentra en una situación muy comprometida al haber perdido la mayor parte de su plantilla.

Y sí, vale, no lo negaré. El amor es el punto fuerte de la novela. El enamoramiento de Jorie y Troy salta a la vista desde las primeras páginas porque, a pesar de la diferencia de edad, ambos son guapos y están necesitados de cariño. Es cierto que su romance es un tópico importante del género pero, afortunadamente, las demás circunstancias hacen que estos dos personajes tengan realismo y sus razones de peso para actuar como actúan. Pero diré también: el amor también fraternal y el amor familiar, que es la principal premisa de la novela en sí.

Estaba claro que Troy Layton recordaba al milímetro todo lo ocurrido entre ambos la noche anterior. Y no estaba muy segura de si eso la atormentaba o, de repente, ponía las cosas mucho más interesantes para los dos.

Otra de las tramas principales, por ejemplo, será la que gira en torno a Cricket y a su cuidado, la pequeña resulta ser una niña endiablada y muy difícil de sobrellevar. A Jorie le supondrá todo un reto intentar mantener domada a la pequeña fiera, mientras el padre de la cría está demasiado ocupado como para prestarle la atención requerida. También cabe destacar el papel de Colton, el hijo mayor de Troy, que sentirá una atracción muy fuerte por la niñera de su hermana, lo que traerá algún que otro conflicto. Y de este joven quiero destacar que es una forma excepcional y sutil de dar una cabida honesta a las enfermedades mentales.

No puedo terminar este análisis sin hablar de Martha, la hija de la cocinera. La muchacha es la mejor amiga de Cricket, pero sufre una terrible enfermedad: ELA. Este aspecto (tal y como ocurrió en Juntos Somos Invencibles) permite a la autora dar cabida a una dolencia complicada, dolorosa y muy difícil tanto para el paciente como para sus familias. Un bravo, sin lugar a dudas, por esta doble visibilidad.

Era curioso comprobar cómo los ojos de Martha tenían una vida difícil de explicar, aunque siento la única parte visiblemente viva de toda su anatomía, era normal que así fuera.

En conclusión, una novela romántica de corte intimista que abarca una multitud de temas en un ambiente familiar muy logrado que hará que cualquier de nosotros deseásemos formar parte de esta historia. Hay cariño en cada una de sus páginas y en sus personajes, también se aprecia una importante madurez en la pluma de esta ya consagrada autora independiente. Yo por mi parte solo puedo darle la enhorabuena a Joana por su buen trabajo.

Valoración: Bien, bien

Adquiere La chica que soñaba con respirar bajo el agua aquí

Un comentario sobre “La chica que soñaba con respirar bajo el agua, de Joana Arteaga

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s