·Título: No son molinos. Una antología de cachava y boina
·Autoría (por orden de aparición): Juan Teso Fuentes, Juanma Santiago, Luis Besa, Cristina Jurado, Daniel Pérez Navarro, Alicia Pérez Gil, Ana Roux, Layla Martínez, Raquel Froilán, Nieves Mories, Virginia Buedo, Eduardo Vaquerizo, Mª Concepción Regueiro Digón, Alejandro Candela Rodríguez, Albert Kadmon, J. G. Mesa, Yolanda Camacho, Haizea M. Zubieta, Daniel Arévalo, Raúl Gonzálvez del Águila, Adolfina García y Enerio Dima
·Ilustración de portada: Juan Alberto Hernández
·Género: antología de relatos
·Fecha: diciembre de 2017
·Editorial: Cerbero
·Número de páginas: 624

El 7 de febrero publicamos una reseña de los diez primeros relatos de No son molinos, la antología de género contextualizada en la España rural por la que apostó Cerbero. Dicha reseña iba acompañada de diez ilustraciones realizadas por Gemma Martínez que conmemoraban cada uno de los diez primeros relatos. Hoy, casi tres meses más tarde, reseñamos la segunda mitad de los relatos de esta gran antología y contamos, de nuevo, con bellísimas ilustraciones de Gemma. Entremos en materia.

«Una línea en la pizarra», de Mª Concepción Regueiro Digón (Los espíritus del humo, 2017), es un relato que sucede en la España de los años cuarenta. Lucía, su protagonista, llega al pueblo de Tordestes. Allí experimentará una serie de sucesos que entremezclarán secretos de estado y fenómenos paranormales. Todo esto se nos narrará a partir de las vivencias de una gran cantidad de personajes que nos ayudarán a complementar todos los misteriosos huecos de este cuento.

pizarra

El siguiente relato que nos encontramos en la antología es «Aceite», de Alejandro Candela. En él se nos narra la dulce historia de León y Mariano, dos ancianos que intentan animar a su hundido amigo Cándido. El amor es la base temática de este relato; tanto el que sienten entre sí los amigos como el que el protagonista siente por su difunta esposa. Para llevar a cabo este proceso de ánimo, visitan una tienda de aceites en la que una extraña mezcla entre bruja y alquimista les promete una solución.

caldero

«Manuscrito hallado en Ilerda», de Albert Kadmon (Ciudad tumba, 2017) es un relato curioso y cargado de un potente trasfondo. En él se intercalan cartas y confesiones de un alquimista que, además, es espía, a su amado. Albert Kadmon presenta así una ucronía de una forma magistral: plantea una Guerra Civil alternativa en la que los homúnculos, monstruos creados de forma artificial, luchan con y contra los bandos humanos. «Manuscrito hallado en Ilerda» es un relato crudo, fuerte, extremo y muestra las vicisitudes de la guerra sin florituras. En mi opinión, Kadmon ha dado un paso adelante como escritor con este cuento.

omunculo

Juan González Mesa (De acero y escamas, Rubicón y Los hijos de la araña) participa en No son molinos con «Home do unto». Como ya nos tiene acostumbrado este escritor de terror, el relato presenta un panorama desolador, sangriento y cruel en el que Manuel Romasanta regresa al pueblo que lo vio nacer para cerrar ciertos asuntos pendientes.

sombra

Yolanda Camacho (Agramonte, 2017) aporta uno de mis tres relatos predilectos de toda la antología con «La noche en que se llevaron a Anastasio». En él, Sofía y Olivia Godoy, dos hermanas que están a punto de perder a su padre, visitan el pueblo de Cerro Umbrío, un lugar en el que el anciano vivió de niño. Las hermanas quieren descubrir si la historia que su padre tanto repite sobre Anastasio, el niño que fue abducido por una extraña luz, es cierta o una simple invención.

ovni

«Una casa en el barro», de Haizea M. Zubieta es un relato que presenta a Sara, una chica que quiere largarse de su ciudad e intentar ganarse la vida en el campo. Para cumplir su objetivo buscará una casa rural en una aldea vasca que las malas lenguas tachan de embrujada. O quizás esas lenguas no sean tan malas… Un interesante relato de terror y un gran ejemplo de cómo mantener la tensión.

casa

«Anomalía gallinácea. Auge y caída de los transpollos», de Daniel Almodóvar, es el cuento de la antología que más roza el emergente género bizarro. Ya hablamos en A Librería de él con Bienvenidos al bizarro (Orciny Press, 2017), una excelente antología de relatos de ese mismo subgénero. En él se nos cuenta la extraña aparición de puertos USB en aves de corral. Un relato divertido y reflexivo en el que sus protagonistas se asombrarán de ese extraño suceso, investigarán sobre él e intentarán responder a las incógnitas que rodean a los transpollos.

gallina

«El viento. Una historia de La Frontera», de Raúl Gonzálvez del Águila presenta un futuro post-apocalíptico vasto y trabajado en el que sus protagonistas tratan de llevar un cargamento de gran valor desde Levante hasta Deltebre. Cabe destacar en este relato la capacidad de su autor para captar la atención del lector y también parar retratar una España cuya situación, pese a ser futurista, ha retrocedido en el tiempo.

cofre

«50% algodón, 50% poliéster», de Adolfina García es un cuento sublime. Para mí, el mejor de la antología, y eso, considerando el nivel, quiere decir que en vez de un diez le doy un doce. Ricardo, un chaval que ayuda a su madre en el mercadillo, se ve cercado por Felisa, una anciana que parece haberse obsesionado románticamente con él. Me ha parecido destacable la cruel –y certera– visión que realiza Adolfina García de nuestra realidad, el tipo de narrador utilizado (en segunda persona) y cierta sorpresa escondida. A esto se le suma un ambiente que es mágico y terrorífico a la vez y que llena la composición de misterio y de calidad literaria. Un cuento impresionante.

señora

«La encantá del barranco», de Enerio Dima, cierra la antología con una interesante historia de fantasmas. Dori, una pastora, descubre a una extraña mujer que parece un espectro y, tras asustarse muchísimo, va conociéndola poco a poco hasta que llega a sentir cierta atracción por ella. Destacan en este relato la fuerza de sus dos personajes principales, pero sobre todo de Dori y una sorpresa que guarda al final. Me ha recordado a «El mar de árboles», relato de Dark Fantasies y a «Corazón cuarteado» (Y abrazarte, de Clara Asunción García), dos relatos que tratan las relaciones entre mujeres de un modo sobrenatural (mujer-fantasma de la amada).

manos

Leí No son molinos a principios de este año. Y he extendido en el tiempo la publicación de esta segunda parte de la reseña porque no quería dejarlo ir. Sé que será uno de los mejores libros que leeré este año, sino el mejor, y ya es uno de mis favoritos de toda la vida. Inclusión de personajes no normativos, diversidad sexual, historias fantásticas, de terror y de ci-fi, mujeres poderosas y una gran representación de autoras. Plumas emergentes y asentadas, pero todas brillantes. ¿Qué más se le puede pedir a una antología actual?

Valoración: Imprescindible
Adquiere No son molinos aquí. 


Diseño de cabecera e ilustraciones: Gemma Martínez

2 comentarios sobre “No son molinos. Una antología de cachava y boina (II)

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