·Título: Hambre (Título original: Hunger: A memoir of (my) body)
·Autora: Roxane Gay
·Traducción: Lucía Barahona
·Género: novela intimista
·Fecha de publicación: febrero 2018
·Editorial: Capitán Swing
·Número de páginas: 288

Autobiografía de un cuerpo indisciplinado (y un hambre feroz)

Este no es un libro más sobre la obesidad o “un cuerpo gordo en un mundo cruel” (en el país con la mayor tasa de obesidad del planeta). Es mucho más. Es el libro de los cuerpos, porque todos los cuerpos son indisciplinados y defectuosos (desde unos pies feos a una nariz prominente, un dolor crónico o una enfermedad autoinmune). Todos tenemos un cuerpo que nos condiciona y nos lastra. A partir de él existimos, a partir de él somos. Por eso Hambre, la nueva obra de la célebre autora de Mala feminista, Roxane Gay (Nebraska, 1974), es un libro tan incómodo ya desde el naranja intenso de su portada: nos interpela a todos (y especialmente a las mujeres que ocupan mucho espacio o alzan la voz), que al fin y al cabo: “El cuerpo no es una fortaleza, da igual lo que hagamos para tratar de que así sea.”

RoxaneGay_Hambre.jpg

Hambre responde a una experiencia propia y verdadera (“Mi historia no es una historia de éxito. Mi historia es, simplemente, una historia verdadera”): un trauma (una violación colectiva a los doce años) ocasiona una reacción violenta del cuerpo, que come y come sin descanso para aumentar su volumen y protegerse de los demás y, especialmente, de los hombres. El cuerpo se transforma para no estar en peligro (“comí y comí y comí con la esperanza de que, si me hacía grande, mi cuerpo estaría seguro”), pasa por alto los cánones sociales para sobrevivir a toda costa, y permanece en silencio durante años ante la incapacidad para afrontar la situación y la vergüenza (“contar la historia de mi cuerpo es contar la historia de mi vergüenza: avergonzada de mi aspecto, avergonzada de mi debilidad”). Su compromiso es aún mayor porque está escrito desde la honestidad y la desnudez de la que se sabe expuesta (“me he abierto en canal. Estoy expuesta”) y en él se emprende un camino hacia la aceptación y el encuentro de la propia voz. Por todo ello, esta defensa a ultranza de la dignidad humana se torna dolorosa y sanadora al mismo tiempo.

“Este es un libro sobre mi cuerpo, sobre mi hambre y, en última instancia, sobre desaparecer y estar perdida y desear con todas tus fuerzas reconocimiento y comprensión. Es un libro sobre aprender –por muy lento que este aprendizaje pueda ser– a permitir que me vean y me comprendan.”

Un estilo limpio, ordenado, se combina dejando atrás la excesiva emotividad o angustia exaltada que podría desencadenar una historia tan atroz y se revela cercano y delicado, como si lo que sucede no pudiera ser narrado de otra manera. Esto contribuye a azuzar el hambre del lector, que queda atrapado desde las primeras palabras, independientemente de su relación con la comida.

La autoría adquiere especial importancia en la obra y no porque se trate de una suerte de autobiografía o “memorias de mi cuerpo”, como plantea el subtítulo, sino porque se trata de un libro que solo puede ser escrito por una mujer, porque “cuando una mujer escribe, su historia personal se convierte en parte de la historia”. En este sentido, Hambre y la propia Gay entran a formar parte de nuestra genealogía y visibilizan las aberraciones que llevan sufriendo las mujeres desde hace siglos. Y es que en esta obra lo personal se vuelve político (“tratan mi cuerpo como si fuera un espacio público”, “hagas lo que hagas, tu cuerpo es objeto del discurso político”) y trasciende los conflictos aún pendientes: la superación de la raza y los cánones sociales imperantes (“la gordura, como el color de la piel, es algo que no puedes esconder”) y la consecución plena de la igualdad entre mujeres y hombres. Hambre sobresale como un libro feminista y antirracista en el que el yo de la escritura se convierte en un tan necesario nosotras en la recepción del mensaje, aunque es más que eso: por encima de este compromiso y discurso político se alza la lucha por la recuperación de la dignidad humana.

“Mi cuerpo y la experiencia de ir por el mundo en este cuerpo han dado forma a mi feminismo de maneras inesperadas. Vivir en mi cuerpo ha aumentado mi empatía por los demás y por las verdades de sus cuerpos. Me ha enseñado la importancia de la inclusión y de la aceptación (no solamente de la tolerancia) de los distintos tipos de cuerpos. Me ha enseñado que ser una mujer (…) forma parte de mi identidad (…).”

Valoración: Imprescindible

Adquiere Hambre aquí.

2 comentarios sobre “Hambre, de Roxane Gay

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s